El nuevo rastro de Valencia se pone en marcha

El nuevo rastro de Valencia se pone en marcha

El emplazamiento se ubicará en el barrio de Beteró, contará con un espacio delimitado para 517 paradas e incluirá una zona para perros y parques infantiles

R. V.

La Junta de Gobierno Local aprobará hoy la adjudicación de las obras del nuevo rastro de Valencia en el solar situado entre la avenida de Tarongers y Lluís Peixó, donde el mercado se trasladará desde Mestalla, por poco más de un millón de euros, en concreto por 1.042.843,24 euros. El precio planteado por el Consistorio era de 1.980.537,93 euros, lo que ha motivado que la Mesa de Contratación municipal haya investigado varias ofertas, entre ellas la de Bertolín, adjudicataria final.

Cuando una administración ofrece una obra, si las ofertas que recibe son demasiado bajas, el ente está en la obligación de preguntar a las empresas que se han presentado el concurso el porqué de tal diferencia de precio entre el propuesto por la administración y el finalmente ofrecido. Además de Bertolín, cuyas explicaciones satisficieron a la mesa, otras dos empresas no aportaron la documentación adecuada y fueron excluidas del proceso.

Plano de la zona donde estará ubicado el rastro.
Plano de la zona donde estará ubicado el rastro.

Zona donde estará ubicado el rastro y cómo llegar hasta él.

La previsión es que los trabajos se desarrollen durante diez meses y estén concluidos en 2019. La intervención no sólo permitirá trasladar los puestos del rastro sino que se convertirá en nueva zona verde para el barrio de Beteró. Así, habrá espacio para las 517 paradas de los vendedores, que estarán delimitadas en el suelo con pinturas, como en el resto de mercadillos; y también una zona de socialización de perros, bancos, máquinas cardiosaludables y parques infantiles.

Una de las principales características será que el espacio estará vallado y se cerrará por la noche, respondiendo así a una petición de la asociación de vecinos de Beteró, que no quiere que la nueva zona verde se convierta en epicentro del botellón. El rastro podrá tener otros usos, ya que los vendedores sólo lo utilizarán domingos y festivos.

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