Las multas a coches crecen mientras bajan las sanciones a bicicletas en Valencia

Dos ciclistas, en la plaza del Ayuntamiento./Irene Marsilla
Dos ciclistas, en la plaza del Ayuntamiento. / Irene Marsilla

Las penalizaciones a turismos aumentan un 9% pero las que se ponen a los ciclistas caen un 27% en pleno aumento del uso de ciclos en la ciudad

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Con los datos del primer semestre del año en la mano, el estudio de las multas de tráfico impuestas en la ciudad permite desvelar algunos detalles sobre los modos de transporte en la ciudad y, sobre todo, la presión policial sobre los mismos. Así, las sanciones impuestas a los conductores de turismos suben un 9% al pasar 57.126 a 61.706 en un año, mientras que las multas a ciclistas han caído un 27,53%: de 846 en 2018 a 613 en 2019.

Hay un elemento que juega un papel capital en esta circunstancia, y son los nuevos radares instalados en cuatro túneles de la ciudad. En el primer semestre se han llegado a 17.968 infracciones detectadas por las nuevas cámaras, mientras que en el mismo periodo de 2018 se alcanzaron las 10.831. El incremento se nota desde marzo. Unas semanas antes, los aparatos ya habían dejado de estar en pruebas para funcionar con total normalidad, sancionando a los conductores en los pasos inferiores de la ronda norte, autovía de El Saler, Cortes Valencianas y la avenida del Cid.

Otro aspecto a tener en cuenta es el aumento de la red de carriles bici y la nueva ordenanza de movilidad aprobada antes del verano por el Ayuntamiento de Valencia. Con este marco legal recién implantado y con un empuje decidido a la red ciclista, las bicicletas tienen más claro por dónde pueden y deben circular, por lo que se reducen los supuestos en los cuales un ciclista no tiene otra opción que circular por la acera o por una zona peatonal, aun a sabiendas de que en el caso de las aceras lo que tiene que hacer es bajarse del vehículo e ir andando.

Los agentes denuncian que falta personal para imponer controles de velocidad por las calles

Sin embargo, diversas fuentes apuntan a una reducción importante de la plantilla de la Policía Local, que cada vez tiene menos efectivos en la calle para poner multas a conductores de bicis o patinetes que incumplan la norma. Las multas impuestas por los radares fijos, por ejemplo, no necesitan de un agente que entregue el boletín al conductor. «Cada vez tenemos más problemas para poner controles porque la unidad de tráfico se ha visto seriamente mermada», explican desde los sindicatos policiales. Y si hay problemas para ubicar estos controles en enclaves como Tarongers, Tres Forques o el Camino de Picanya, es todavía más difícil revisar la velocidad a la que circulan patinetes o bicicletas, que tienen que hacerlo a 10, 15 ó 20 kilómetros por hora, dependiendo de por dónde lo hagan.

Las cifras

329
multas a patinetes en los primeros seis meses de 2019, casi seis veces más que en el mismo periodo de 2018 cuando se registraron 57.
613
sanciones a bicicletas este año, casi 200 menos que en 2018.

Sin embargo, las multas impuestas a patinetes se han multiplicado por más de cinco, al pasar de 57 en los primeros seis meses de 2018 a 329 en el mismo periodo de este año. Con todo, este aumento tiene una lectura más, y es que los vehículos de movilidad personal empezaron a ser utilizados de forma masiva en la ciudad desde después del pasado verano, por lo que es comprensible que en los primeros seis meses apenas hubiera sanciones.

Además, cabe destacar que en las primeras semanas de aplicación de la nueva ordenanza la Policía Local no tenía pensado imponer multas a los infractores, sobre todo si quienes incumplían la ordenanza eran conductores de patinetes eléctricos, pues se entendía que eran un colectivo que necesitaba entender bien las normas antes de multarles por incumplirlas. De hecho, en los primeros días los agentes de la Policía Local repartieron panfletos a los conductores de estos vehículos en los que se les informaba de sus nuevos deberes como usuarios de la vía, pero no se les imponía ninguna multa. Es un proceder habitual de la Policía Local, que ya lo hizo cuando se decidió que las motos no pudieran aparcar en la acera o los coches, en el carril bus por las noches.

El alcalde dijo en mayo que había que prestar especial atención a los patinetes eléctricos

Con todo, el alcalde Joan Ribó anunció antes de las elecciones que iniciará una campaña de sanciones contra patinetes y bicicletas que circulen por las aceras, aprovechando la aprobación de la nueva ordenanza de Movilidad, que regula por primera vez en el Ayuntamiento los primeros tipos de vehículos eléctricos. En el transcurso de una entrevista concedida a LAS PROVINCIAS, el primer edil dijo que en el momento de la aprobación de la normativa «habrá que hacer una serie de cosas, algunos movimientos para corregir cosas que están en la nueva ordenanza y no estaban antes». Señaló que la movilidad «está cambiando de una manera importante, hay que adaptar y corregir, incluso con algún elemento de sanción, todo hay que decirlo». Ribó habló del crecimiento «importante» de los patinetes eléctricos; hay que corregir por ejemplo que no se puede circular ni con ese vehículo ni en bicicleta por las aceras. Hay que advertirlo y es importante enseñar todo eso a los que primer vez se compran un patinete».

Los radares fijos en los túneles disparan los boletines emitidos a los conductores

«Lo que quiero es que salga ya la ordenanza para aplicarla», dijo el alcalde en mayo. Al primer edil le preocupaba la velocidad a la que se circulaba en Valencia, sobre todo tras algunos graves accidentes ocurridos en la ciudad como el que en mayo terminó con el motor de un BMW empotrado en un edificio después de que el coche, que circulaba a una altísima velocidad, se empotrara contra un chaflán tras perder el control del mismo el conductor, que falleció días más tarde en La Fe a consecuencia del impacto.

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