La nueva ley de los mercados de Valencia

Clientes y vendedores en el Mercado Central./G. Morant
Clientes y vendedores en el Mercado Central. / G. Morant

La ordenanza limita el consumo en los puestos, regula la apertura por las tardes y amplía el plazo de las concesiones

P. MORENO

El Ayuntamiento de Valencia está a punto de cerrar un debate abierto el pasado mandato sobre la nueva ordenanza de los mercados municipales. El concejal de Mercados, Carlos Galiana, llevará el lunes bajo el brazo a la comisión de Hacienda la contestación a las alegaciones presentadas a una normativa que regirá aspectos sustanciales del funcionamiento de los puestos, los requisitos para poder realizar degustaciones o venta para consumo en el momento, así como las condiciones para abrir por las tardes o el plazo máximo de la concesión de la parada, que se fija en 20 años con posibilidad de duplicarla con una prórroga.

Vistas las alegaciones, lo normal es que el pleno de este mes dé cuenta de la aprobación definitiva de la ordenanza. Como se dice en el propio documento, en la actualidad, los mercados municipales han perdido en parte su finalidad originaria de garantizar el abastecimiento de la población de productos de primera necesidad, debido a la abundancia de otros comercios, pero eso no quita para reconocer el papel innegable que juegan en el desarrollo de los barrios y el beneficio a los vecinos.

La normativa en vigor data de 2004 y en los últimos 14 años han cambiado las necesidades de los vendedores, el turismo se ha desarrollado hasta ser protagonista en algunas zonas e incluso han cambiado las reglas estatales de contratación pública, lo que afecta a los mercados de gestión directa. Una de las principales novedades es que las concesiones se amplían de veinte hasta cuarenta años incluidas las prórrogas, con el propósito de atraer a personas interesadas en la prestación del servicio, con el aliciente que supone la estabilidad en el negocio a tan largo plazo.

La ordenanza incorpora una serie de disposiciones adicionales que regulan cuestiones de carácter general, tales como la accesibilidad y la supresión de barreras arquitectónicas y los elementos en situación de fuera de ordenación.

Uno de los artículos que más debate ha generado, con alegaciones incluidas que al final no han sido estimadas, se refiere al consumo y degustación en los mercados, en respuesta a la creciente afluencia de turistas a lugares como el Mercado Central, el mercado de Ruzafa, Mossén Sorell o el mercado del Cabanyal, entre otros. La asociación de vendedores del primero ha pedido que no haya más limitaciones que el permiso sanitario de los técnicos municipales para la venta de productos preparados, aunque el Consistorio ha considerado que esto convertiría en la práctica todos los puestos en locales de restauración.

El artículo 59 recoge todos los criterios para esta actividad e indica que por iniciativa municipal o previa solicitud de las asociaciones de vendedores, en aquellos mercados en los que sea viable, el Ayuntamiento podrá delimitar zonas específicas destinadas al consumo. Asimismo, el Consistorio podrá definir modelos comerciales específicos de mercados en los que se autorice y regule el consumo de productos comestibles. Esto último es especialmente importante en lugares como el mercado de Mossén Sorell, donde cuatro vendedores habían pedido más flexibilidad a la hora de permitir estos consumos y degustaciones. La respuesta de la concejalía es que existe esa posibilidad.

La nueva normativa prohíbe elaborar alimentos en los puestos de venta, así como promover situaciones de consumo delante de los mismos, que den lugar a su confusión con un bar. Se exceptúan los supuestos de degustación autorizada y las actuaciones promocionales del Ayuntamiento. En los puestos de artículos comestibles se podrá autorizar la degustación gratuita de los productos, a modo de muestra, con fines promocionales.

Esto requerirá autorización municipal expresa, previo informe del servicio municipal de Sanidad. La solicitud habrá de presentarse con una antelación mínima de un mes y se entenderá desestimada si, transcurrido dicho plazo, no ha sido resuelta. Cuando la degustación, con fines promocionales del mercado, afecte a la totalidad del mismo, la solicitud deberá ser formulada por la asociación de vendedores y contar con la aprobación de dos tercios de los comerciantes titulares. Se permitirá también, previa autorización, la degustación habitual de café o infusiones siempre que el puesto que la ofrezca tenga autorizada la venta de dichos artículos con carácter exclusivo o principal.

Mercado Central, en un día de compras.
Mercado Central, en un día de compras. / G. Morant

En ningún caso la degustación podrá obstaculizar o impedir la circulación en los pasillos del mercado ni implicará el ejercicio de una actividad de restauración, prohibiéndose la misma cuando, por su continuidad, preparación de productos u otras causas, adquiera connotaciones hosteleras.

Otro de los artículos que ha generado más alegaciones es la forma de la adjudicación de los puestos, donde algunas propuestas habían pasado por impedir el acceso de franquicias o favorecer a los titulares actuales a la hora de sacar a concurso de nuevo los puestos. La normativa indica que el Ayuntamiento podrá determinar condiciones específicas de acceso a la titularidad y de venta vinculadas al carácter, ubicación o configuración del mercado, a la promoción de un modelo comercial concreto, así como a la protección o fomento de determinadas finalidades, colectivos o políticas públicas. Será facultad del Consistorio no promover la adjudicación de puestos vacantes cuando convenga por cualquier causa de interés público.

Otro de los cambios se refiere a los votos necesarios para que los mercados abran por las tardes. Con la normativa actual hace falta la mitad de los apoyos de los vendedores para que el Consistorio acceda a la petición. Tras la aprobación definitiva bajará al 40% con el fin de mejorar la competitividad de los puestos.

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