Una marea por la igualdad

Una marea por la igualdad

Decenas de miles de personas recorren Valencia en una protesta contra la violencia de género, la brecha salarial y en defensa del papel de la mujer en la sociedad

J. BATISTAvalencia

La manifestación convocada por la Asamblea Feminista de Valencia tomó ayer el centro de la capital, bloqueando las calles Colón, Xàtiva y Guillem de Castro ante la masiva asistencia. El grupo de los políticos, que inició su recorrido desde la Porta de la Mar, sólo avanzó unas decenas metros para quedarse un buen rato bloqueado antes de llegar a la plaza de toros, donde estaba el segundo punto de encuentro y donde la enorme afluencia llegó a dificultar, y mucho, el avance.

Ni la Delegación del Gobierno ni la Policía Local facilitaron datos, aunque no es osado señalar que fueron decenas de miles los asistentes. La cabecera había llegado a las Torres de Serranos, punto final de la marcha, y todavía quedaba gente por salir. Desde la organización celebraron que este 8-M superó «ampliamente» al del año pasado, fruto de la concienciación de la ciudadanía y pese «a los intentos de desacreditar» al feminismo, según dijeron a la agencia Europa Press.

La gran mayoría de los manifestantes fueron personas anónimas que a su manera reivindicaron causas comunes a tenor de la cantidad de pancartas que se pudieron leer en los 3,5 kilómetros de recorrido.

La cabecera ya había llegado al final del itinerario en las Torres de Serranos y todavía quedaban grupos por salir desde la calle Colón

Por ejemplo, se insistió en la igualdad real entre el hombre y la mujer -«igual trabajo, igual salario» o «estás preciosa cuando luchar por tus derechos»-; en el rechazo absoluto a la violencia de género -«no soy mujer para morir por serlo», «el amor no es la hostia» o «no están todas nuestras voces porque desde la tumba no se puede gritar»- o en el papel básico de la mujer en la sociedad -«si paramos, paramos el mundo»-. También se reivindicaron cuestiones como el derecho al aborto y la necesidad de fomentar una educación donde se incida en la igualdad y se pudieron leer (y escuchar) referencias solidarias a víctimas de agresiones mediáticas, como el caso de la Manada de Pamplona. No faltaron críticas al patriarcado -«nos da patriarcadas»- ni lemas más que conocidos -«No es no»-.

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La pancarta de cabecera, portada por mujeres diversas y anónimas, llevaba como lema 'Frente a la barbarie, lucha feminista', idea que también encabezaba el manifiesto leído frente a las Torres de Serranos. En este punto se organizaron varias muixerangas y se cantaron 'Albaes de l'Horta' tematizadas, con referencias al éxito de la jornada de huelga, a la elevada participación y a la importancia de la movilización, haciendo llamamientos para incrementarla el año que viene.

«Hemos vuelto a parar el mundo para clamar bien fuerte contra todas las discriminaciones y violencias que sufrimos las mujeres cada día y en todos lados», decía el manifiesto, que también reivindicó el trabajo de ellas en los cuidados familiares, denunció la «explotación y esclavitud» del sexo femenino en muchos lugares del mundo y habló de «violencias en el trabajo y de la brecha de género en los salarios y las pensiones». También se detuvo en la violencia de género y se refirió a «una justicia patriarcal que nos condena a ser doblemente víctimas».

Además, reivindicó la existencia de leyes que contemplen «todas las violencias contra la mujer», formación obligatoria en perspectiva de género en el poder judicial y en los cuerpos de seguridad y que los pactos contra la violencia de género estén dotados de los recursos suficientes y se cumplan «íntegramente».

En la marcha hubo representación de todos los partidos con excepción del PP, y tras la pancarta institucional se pudo ver a Ximo Puig, Mónica Oltra, Enric Morera y Joan Ribó. El PSPV rindió homenaje a Carmen Alborch con una 'geganta' y recordando su petición de que el feminismo sea Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

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