«Es una manera encubierta de que desaparezca»

Miguel lleva más de 40 años en la venta ambulante. Los domingos es el día grande, consigue sacar lo mismo que durante la semana recorriendo mercadillos. Vende ropa y marroquinería y de su parada depende su familia. Tiene claro que las nuevas limitaciones de la venta «es una manera encubierta de que el mercadillo desaparezca». Miguel cree que podría tratarse de una cuestión estética, pero con la experiencia a sus espaldas, es capaz de asegurar que «todo es por presiones, los comerciantes del centro tienen más fuerza que nosotros y por eso defiende sus intereses. Ya pasó en la Plaza Redonda». Él, al igual que el resto de comerciantes, no se rinde y cree que habrá una rectificación por parte de la administración municipal, así el próximo domingo «abriremos como cada semana».