Las líneas de la EMT que pasan por calles con carriles bici son más impuntuales

Una policía local dirige el tráfico, ayer, en la avenida Reino de Valencia. / damián torres
Una policía local dirige el tráfico, ayer, en la avenida Reino de Valencia. / damián torres

La 40, que discurre por Reino de Valencia, sufre mayores retrasos, igual que la 28 por la avenida de Burjassot o la 8 por la calle Alicante

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Los datos, tozudos, no engañan. La realidad es que la construcción de carriles bici en determinadas vías sí ha afectado a la puntualidad de las líneas de la EMT. En Reino de Valencia, por ejemplo, la 40 se ha visto muy afectada. En la avenida de Burjassot, la 28 es más impuntual. En la calle Alicante, la 8 es ligeramente menos fiable. Incluso en Colón, 25 de cada 100 autobuses de la línea 5 llegan con más de dos minutos y medio de retraso a las paradas junto al anillo ciclista.

Los datos surgen del estudio de la regularidad a 125. Tras este arcano nombre se esconden los datos más fiables para entender la puntualidad de la EMT: con un porcentaje sobre 100, se indica el número de autobuses que llegan a una parada con menos de 2,5 minutos de retraso sobre la hora prevista. A más bajo el número, más impuntualidad. Algunas de las líneas con más retardos, como la 19, pasan precisamente por calles con carriles bici, como denunció el comité de empresa de la EMT esta misma semana.

En el caso de Reino de Valencia, dos líneas discurren por ella: la 19, la más impuntual, y la 40. Si el carril bici en esta avenida se abrió en febrero de 2019, comparar los datos de marzo de 2018 y marzo de 2019 debería indicar si se circula peor o mejor. Y la conclusión es que se rueda bastante peor. La 40 ha pasado de un índice de puntualidad del 84% a otro del 76%: ocho autobuses más de cada 100 llegan con más de dos minutos y medio de retraso. La 19, por su parte, sigue igual en un 69%. En la avenida de Burjassot el carril bici se puso en marcha en diciembre de 2018 y con los datos de enero de ese año y enero de este, el 28 ha pasada de un 80% de puntualidad a un 75%, lo que concuerda con las declaraciones de los vecinos de la zona que ahora hay atascos donde antes no los había.

Idéntica situación se vive en la avenida de la Constitución. Por ahí discurren tres líneas: la 6, la 16 y la 26. La 6 ha perdido cuatro puntos en el índice de puntualidad, los mismos que la 16. La 26, por su parte, sigue siendo una de las más fiables de la red con un 93% de puntualidad. El carril bici se abrió el pasado mes de abril, así que se han cogido los datos de marzo de 2018 y marzo de 2019, cuando ya había obras en la calle para levantar el nuevo vial.

En el centro, la segregación del carril bus en la calle Colón ha dado sus frutos y las líneas 5, 32 y 81 mantienen el mismo nivel de puntualidad que antes de la apertura del anillo ciclista en marzo de 2017. Eso sí, son datos bajos, de entre el 75 y el 77%, lo que quiere decir que aproximadamente uno de cada cuatro autobuses de estas líneas llega a la parada con más de dos minutos y medio de retraso.

Esta segregación de carriles bus es muy efectiva: en Centelles y Matías Perelló, las líneas que discurren por esta calle de Ruzafa incrementaron su puntualidad en un 14% según datos ofrecidos por la propia EMT. La calle Alicante, por su parte, también ha perdido un poco de fluidez: la línea 8 ha aumentado un 1% su puntualidad desde la inauguración del carril bici en febrero.

«En la avenida de Burjassot hay lío casi todos los días»

Una de las calles más afectadas por esta conjunción entre carril bici y EMT es la avenida de Burjassot, por donde pasa la línea 28. Los vecinos de la zona han protestado en varias ocasiones por la situación e, incluso, el pasado mes se reunieron con el concejal de Movilidad Sostenible, y presidente de la EMT, Giuseppe Grezzi, para explicarles los problemas derivados del carril bici, que ha provocado una caída del 4% de la puntualidad en esa vía. Grezzi les dijo que el trabajo estaba bien hecho, según la asociación de vecinos de Benicalap, y que había sido una petición vecinal en los presupuestos participativos.

Pero Pep Benlloch, presidente de la entidad, insiste en que en la avenida hay «follón todos los días». «Paren donde paren los autobuses hay problemas», relata. «Nada más girar entrando por Peset Aleixandre hay una parada y a 25 metros pasa el tranvía, así que se junta el tranvía, el autobús y los coches», comenta Benlloch. En ese enclave confluye todo el tráfico de General Avilés, avenida de Campanar y los que van hacia el puente de San José, por lo que se dan con frecuencia problemas que terminan afectando a la red pública de EMT.

Benlloch también señala que en la entrada desde la avenida hacia la Ciudad del Artista Fallero el autobús se encuentra rápidamente con un semáforo en verde para bicicletas y patinetes, lo que le obliga a parar y a ralentizar el tráfico en Burjassot. «Al salir de la Ciudad del Arista hay una zona reservada de aparcamiento porque tiene que girar el bus pero hay gente que deja el coche», lamenta Benlloch, que apunta que cuando alguien aparca en la avenida también se foman atascos.

Por tanto, no es de extrañar que tanto los partidos que se presentan a las elecciones del 26 de mayo como los vecinos o los trabajadores de la EMT tengan ideas muy claras sobre qué hacer con los carriles bici. PP y Ciudadanos, por ejemplo, han prometido revertir los viales de Constitución, Burjassot y Alicante y repensar el anillo ciclista, mientras que los vecinos exigen un esfuerzo a la EMT para mejorar el servicio y dar así una alternativa real al transporte privado.

Los trabajadores de la empresa han alertado de que los problemas de puntualidad tienen que ver con que los viales ciclistas han reducido la cantidad de carriles para el resto de vehículos. Temen que la construcción de un carril bici en las grandes vías complique más la circulación en el segundo cinturón de la ciudad, que ya sufre problemas en varias zonas como ha sucedido en la confluencia con la calle Ruzafa.

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