Las juntas de distrito abren otra brecha en el tripartito

Á. S.

valencia. e abre lo que parece una nueva grieta en el casco de la Nau. València en Comú denunció ayer que Compromís y PSPV, socios de gobierno en el tripartito del Ayuntamiento de Valencia, dejaron en el cajón por segunda Junta de Gobierno consecutiva el nuevo reglamento de juntas de distrito que presentó la formación que dirige María Oliver el pasado mes de diciembre.

Según explicaron tanto Oliver como Neus Fábregas, concejala de Descentralización, sus socios «no quieren control vecinal de la función política». Cabe recordar que el texto crea la figura de las vocalías ciudadanas, compuestas por asociaciones de vecinos, ampas y entidades culturales, deportivas o comisiones falleras. En cualquier caso, las decisiones tomadas en las juntas habrían de pasar igualmente al pleno municipal, como ocurrió con la resolución de Pobles del Nord de recuperar los bous al carrer que quedó en nada al rechazarla el tripartito en el Hemiciclo.

La teniente de alcalde y portavoz del grupo municipal socialista, Sandra Gómez, salió al paso de estas declaraciones al asegurar que no comparten la idea de Podemos de «sustituir el movimiento vecinal por los círculos». La también candidata a la alcaldía señaló que el presupuesto «debe responder a los problemas reales de los ciudadanos», lo que entronca con la opinión que tienen en València en Comú de que las reservas de PSPV y Compromís tienen que ver, sobre todo, con el presupuesto. «La voz que representa la voluntad de nuestros barrios recae en el movimiento asociativo que representan las asociaciones vecinales, que llevan más de 40 años trabajando por mejorar nuestros barrios y que merecen todo nuestro respeto. Han de ser ellos quienes representen esa voz», dijo Gómez.