«Guadalupe muestra que se puede ser santo en algo tan habitual como la enseñanza»

José Carlos Martín de la Hoz. / consuelo chambó
José Carlos Martín de la Hoz. / consuelo chambó

El sacerdote José Carlos Martín, postulador de la causa de Ortiz de Landázuri, ha conducido el proceso de la primera laica del Opus Dei que va a ser beatificada

J. SANCHIS

Madrid acogerá el próximo 18 de mayo la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri, la primera laica del Opus Dei que accede a los altares y la tercera persona de esta institución de la Iglesia Católica (después de su fundador san Josemaría Escrivá y de su primer prelado, Álvaro del Portillo) que va a ser beatificada.

José Carlos Martín de la Hoz ha sido el postulador de la causa en la diócesis de Madrid y ha estado en Valencia para presentar el libro 'La libertad de amar' de Cristina Abad, un breve relato biográfico sobre Ortiz de Landázuri.

-¿Qué es un postulador?

Guadalupe Ortiz de Landázuri será beatificada en mayo en Madrid tras la certificación de un milagro«Puede ser un modelo para la mujer de hoy. Era una persona que también tenía que conciliar»

-Viene a ser el impulsor, el que procura que la causa no se pare.

-¿Ha sido un proceso rápido?

-Ella muere en 1975, pero la causa no se inicia hasta 2001. Hasta ese momento los procesos de beatificación y canonización de personas del Opus Dei se ralentizaron para impulsar el del fundador.

-¿Quién es Guadalupe Ortiz de Landázuri?

-Esencialmente es una profesora de Química, una apasionada de la Química, que amaba a Dios. Fue una de las primeras mujeres del Opus Dei (se incorporó en 1944) y empezó el trabajo apostólico en México. Volvió a España y se dedicó a la enseñanza. Murió de una enfermedad cardiológica. Una vida sencilla que evidencia que se puede llegar a la santidad haciendo cosas tan sencillas como dar clase de Química.

-¿Por qué se abrió el proceso de beatificación?

-Como con cualquier otro, empezó por la fama de santidad. Después de su muerte mucha gente acudió a ella y poco a poco fueron llegando favores logrados por su intercesión y testimonios de una vida ejemplar.

-¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de su vida?

-Cuando ves la 'positio', el resumen del proceso que son miles de folios, la parte más importante es lo referente a la caridad y a la humildad. Era un corazón apasionado volcado en Dios y los demás. Y la consecuencia es su alegría. Creo que es lo que más llama la atención. Los cristianos necesitamos buen humor, porque se viven momentos muy tensos.

-¿Cómo se hizo santa?

-Era una profesora de Química, con la que disfrutaba y a la que le encantaba enseñar. Siempre tenía un libro de Química a mano estuviera donde estuviera. A la vez atendía a su madre y se hacía cargo de las responsabilidades que le confiaba el Opus Dei (estaba al frente de una labor apostólica). Creo que en este sentido puede ser un modelo para la mujer de hoy. Tenía que conciliar múltiples ocupaciones: familia y trabajo.

-El Papa Francisco quiere impulsar la canonización de modelos cercanos para la gente de hoy.

-Guadalupe Ortiz de Landázuri encaja en este perfil. Puede ser un santo de la puerta de al lado, como señala el Pontífice, un santo de barrio. Además, va a ser una beatificación del siglo XXI.

-¿En qué sentido?

-Será una beatificación online. Las nuevas tecnologías permiten darle una amplia difusión. A través de la web del Opus Dei se puede acceder a material multimedia como vídeos, textos, ebooks... Y el 18 de mayo trataremos de retransmitirla por streaming el acto. Cualquier persona puede conocer a Guadalupe. También los donativos que se reciban se van a destinar a crear unas becas y unos premios para la mujer científica africana dentro del proyecto de Harambee.

- Ha dicho que en ella destaca la caridad.

-Sabía adaptarse a las personas que trataba y darles atención. Así lo recogen los testimonios. Es importante en los procesos de virtudes, como es el de virtudes, detenerse en las anécdotas porque ellas expresan el itinerario de sus luchas y también de sus fallos. La santidad requiere entrenar el amor cada día. Se pueden tener equivocaciones, pero lo importante es saber superarlas.