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Dos jóvenes ante varios bolsos.

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Dos jóvenes ante varios bolsos. Jesús Signes

Furor por el vintage en Valencia

Los market house triunfan | El interés por las compras de segunda mano lleva a las empresas dedicadas al vaciado de pisos a repartir entradas para evitar aglomeraciones de compradores | Una mujer de Paiporta consigue recomponer la casa que sus padres perdieron en la dana I Los bajos precios impulsan el nuevo modelo de mercado

Laura Garcés

Valencia

Sábado, 22 de noviembre 2025, 00:47

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Una vajilla completa de la Cartuja de Sevilla por 600 euros, libros por dos, bolsos vintage de calidad a flor de piel y estilo inigualable por 25 o 50, vinilos por dos y algunos como los de los Beatles por 20, una preciosa máquina de escribir por 60, un armario ropero de madera por 120. Ropa de cama de primerísima calidad sin estrenar, cuadros, abanicos, sillones, espejos, relojes, vestidos, copas, jarras, tazas… Hasta el caldero para la paella de los domingos. Cualquier enser que pueda imaginar para una casa es posible adquirirlo a buen precio para vestir otra.

Los market house se han impuesto y pisan fuerte. El vintage desata pasiones impulsado por ese público que vaga en busca de tesoros cargados de memoria que encierra la segunda mano. El popular vaciado de pisos se ha sofisticado. En Valencia ha aterrizado la tendencia y LAS PROVINCIAS se ha sumergido en tan apasionante mundo durante una sesión de venta de la empresa Entretesorosmarket en el barrio del Ensanche. Han participado sesenta personas repartidas en cuatro grupos de 15 que han accedido a la vivienda por un periodo de media hora cada grupo. Los primeros quince han entrado lanzados y la algarabía se ha adueñado de una casa llena de silencio y de recuerdos a la espera de ser comprados para iniciar una segunda vida.

Entre los primeros compradores se encontraba una mujer de Paiporta que padeció la dana. No ha querido dar su nombre, pero sí ha relatado que «en la cas de mis padres se perdió todo» y gracias a este modelo de mercado en una cita anterior «compré una habitación muy parecida a la de mis padres». Se ha llevado un belén, «el de mi madre era igual».

Antes de que se abrieran las puertas, el primer grupo hacía cola en la puerta del patio

Antes de que se abrieran las puertas, el grupo inicial hacía cola en la calle, igual que el segundo cuando se acercaba su hora. «Hemos tenido que dar entradas para ordenar el acceso. Las primeras veces no lo hicimos y se organizaba mucho follón en las escaleras, se molestaba a los vecinos».

Objetos a la venta en un piso que se vacía. Jesús Signes

María Carbonell y Virginia Noguera están detrás de Entretesorosmarket, empresa valenciana que desde hace unos cuantos meses ha acercado a la ciudad del Turia este modelo de vender y de comprar el contenido de casas que se vacían generalmente por el fallecimiento de sus propietarios. Llega el momento de la sucesión y los herederos deciden deshacerse del contenido no sin dolor. «Vaciar una casa de otra manera cuesta dinero, pero no es eso lo que más cuesta a quienes se dirigen a nosotros. Lo peor es la vertiente emocional. Hay algunas personas que cuando nos han entregado las llaves de su casa, en el momento de abrir no han querido entrar. Nos han dicho que no podían». A veces no hay sitio para tanto. Hoy las casas son más pequeñas o «no les gusta».

«Lo que ofrecemo desde estas casas es vintage, no son antigüedades»

Cada pieza lleva marcado el precio. «todas están en buen estado», explican las representantes de la firma. «Antes de abrir la venta vamos a las casas, limpiamos y ordenamos los objetos. Lo dejamos lo más bonito posible». Lo que ofrecemos desde estas casas es «vintage, no son antigüedades».

La sesión que ha visitado LAS PROVINCIAS encerraba mucho atractivo. Se comprende la pasión que mostraban los que habían adquirido entrada. «Me gustan mucho las cosas antiguas», apuntaba Santiago López, quien no ha acudido en busca de nada, sino «a encontrar».

«Soy poco amigo del minimal»

En el pasillo estaba John Quiñonez, quien se ha confesado «poco amigo del minimal». Por eso buscaba muebles para decorar su propia casa con con bienes a los que «dar una continuidad de vida. Hay objetos que cuentan su historia» y le gustan «para que formen parte de mi propia vida». En la misma línea se manifestaba Naiara Ferrer, una chica de 34 años que ha confesado su amor «por el vintage porque da personalidad a las casas». Es amante de comprar «recuerdos y emociones, que aunque no son tuyos, están llenos de historia».

Ropa y vajilla en el market house. Jesús Signes

Entretesorosmarket ya conoce el perfil de los compradores, «son personas jóvenes de entre 30 y 40 años, pero también por debajo, de entre 25 y 30 años». No faltan ejemplos de mayor edad.

Andrea Martín, de 33 años, se ha detenido ante una bonita colección de bolsos y de ropa: «Me encanta. Sobre todo los bolsos. Todo son prendas con historia y a mejor precio».

«Es más barato»

No sólo la pasión arrastra hacia estos mercados. Sin duda la oportunidad de comprar por poco dinero es un factor con mucho tirón en una sociedad que no anda muy boyante y en la que a los jóvenes les cuesta abrirse camino. Lo ha confirmado un joven marido, Jorge Carpintero: «A mi mujer le vuelve loca el estilo de antes. Ahora las cosas no tienen sabor, antes se hacían con más gracia». Jorge ha puesto el acento en que «es más barato. Por menos tienes algo que seguramente sea único e histórico». Él se ha llevado tres bonitos bolsos de fiesta por 63 euros.

Por allí andaba un coleccionista de relojes junto a su mujer, partidaria de que sólo uno de los muebles que se pueden adquirir «te marca la diferencia en la casa».

Otra forma de decorar, una nueva manera de comprar que se va extendiendo. «Hace cuatro o cinco años llegó a Madrid», señalaban desde la empresa. En el mundo anglosajón ya hace tiempo que se conocía. Ahora ya es valenciano. Lo habitual es convocar estos mercados por tres días en una casa a vaciar. «Alguna vez el primer día se ha terminado todo». La afirmación dice mucho en una sociedad necesitada de bajos precios, plagada de casas cortas de metros, impregnada de deseos de memoria y hambrienta de emociones.

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