Floristas y comerciantes de la plaza del Ayuntamiento, en contra de la peatonalización

Puestos de flores de la plaza del Ayuntamiento. / lp
Puestos de flores de la plaza del Ayuntamiento. / lp

Aseguran que el cierre al tráfico del centro hundirá los negocios y afectará a muchos sectores profesionales como abogados o médicos

LOLA SORIANO

valencia. Han empezado la casa por el tejado. Esa es la idea más repetida por comerciantes de la plaza del Ayuntamiento y por los floristas allí instalados a la hora de valorar el proyecto de peatonalización que quiere impulsar el gobierno de Joan Ribó en la céntrica plaza.

Los floristas, que llevan toda la vida frente a la Casa Consistorial, lamentan que no se les escuche. «Estamos totalmente en contra de que cierren al tráfico rodado la plaza. El refuerzo de la EMT no va a ser la solución», explica Isabel Martínez, presidenta de estos floristas.

Martínez recuerda que «cuando se corta cada último domingo de mes la plaza, ya sufrimos las consecuencias, ya que afecta a otras muchas calles desde la Paz, la zona próxima a una gran superficie comercial, parte de Calvo Sotelo o Periodista Azzati». Aseguran que las ventas bajan de forma importante «y, por eso, nos hemos visto obligados a potenciar el reparto a domicilio, por que si la gente no llega en coche o moto, no se llevan centros de flores o ramos».

Los vendedores han iniciado una campaña de recogida de firmas en señal de protesta

Incluso detallan que desincentivará el consumo, «ya que, en mi caso, iba a comprar un coche y he decidido no hacerlo por las trabas que ponen», comenta Martínez.

Otro de los trabajadores de los puestos, Javier Sánchez, añade que «si no tienen facilidades para venir a la plaza a comprar, buscarán en floristerías o tiendas de otro barrio» y añade «que van a generar atascos en otras calles. Esto es trasladar los problemas, no resolverlos».

Los floristas explican que una cosa «es la ilusión de un partido político, y otra distinta que se juegue con el pan de la gente trabajadora».

Carlos Galbi, vendedor de una ferretería en la calle Els Drets, comenta que «llevamos mucho tiempo callados, pero una cosa es cerrar un domingo y otra distinta, para siempre. Hemos tenido que despedir a la plantilla porque nos ahogan los pagos y no dejan que lleguen los clientes». Y añade que negocios de la zona, como una «un comercio de loterías, La Tienda de las Ollas de Hierro, relojerías, joyerías y ópticas estamos recogiendo firmas. Ya llevamos 800. Van a cerrar negocios históricos por culpa de estas medidas. ¿Queremos una ciudad viva o un centro muerto y que la gente se vaya a la periferia?», se pregunta.

Según añaden, «no sólo van a producir perjuicios a las tiendas, también a los profesionales liberales, como los despachos de abogados o de médicos, ya que si la gente no puede aparcar, buscará a otro que les atienda en otro barrio».

También explican que los residentes en la plaza del Ayuntamiento con los que han hablado «están muy enfadados. Hay gente mayor que cuando cierran los domingos la plaza, no sale porque dicen que se arman mucho lío con los cambios de paradas de autobús. Hay familias que explican que si no se permite el tráfico, no podrán ni recibir visitas en casa».