Cuando la firma ensucia el jardín del Turia

Pintadas en el pretil derecho del viejo cauce, ayer./Círculo por la defensa del patrimonio
Pintadas en el pretil derecho del viejo cauce, ayer. / Círculo por la defensa del patrimonio

El vandalismo toma el pretil del viejo cauce con pintadas | Una entidad cultural pide que se sancione hasta las faltas más pequeñas con el propósito de evitar la degradación de los inmuebles protegidos

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

César Guardeño, portavoz de la asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio, aplica una famosa teoría de la policía de Nueva York al estado de los inmuebles y espacios protegidos de Valencia. Se trata del paradigma de las ventanas rotas, la lucha contra los pequeños delitos que logró bajar las estadísticas de criminalidad en la ciudad de los rascacielos.

«El Ayuntamiento debería seguir aquí el mismo ejemplo porque lo que hay es una sensación de completa impunidad», subraya mientras recorre una parte del centro histórico, en concreto el pretil derecho del viejo cauce: en algunas zonas no caben más pintadas.

El problema es que «pintan la primera y no pasada nada, con lo que se abre una puerta para que el vandalismo siga sin problemas». A cada paso que da, un nuevo ejemplo de intento frustrado de mural o lo que se impone desde hace años, una mera firma que ensucia igual.

El pretil cuenta con protección patrimonial y para hacer alguna modificación se necesita el permiso de la Conselleria de Cultura, en situaciones por ejemplo como la apertura del murete por la construcción de una rampa o una escalera. «Los únicos que no necesitan permiso son los gamberros», recuerda.

Los puentes tampoco se libran de este gamberrismo y pese a que se trata de construcciones que cuentan con la misma o mayor protección por su valor patrimonial, es frecuente observar en el puente del Mar o el puente del Real, interpretaciones muy libres de lo que consideran arte callejero.

La Policía Local dispone de cámaras de vigilancia en algunos tramos, mientras que también hay patrullas que recorren el viejo cauce. Aún así, cada vez se producen más ataques contra una construcción que se remonta al siglo XVI en los tramos más antiguos, entre el puente del Real y el puente del Mar. Después se extendió al mantenimiento de los puentes a través de una institución llamada Junta de Murs y Valls.

La Junta de Murs i Valls comenzó a construir el cauce del Turia a mediados del siglo XVI

A raíz de la riada de 1957 y la construcción del Plan Sur pasó a formar parte de un jardín, todavía incompleto a falta de la desembocadura del cauce en Nazaret. Sólo aguas abajo, donde ahora se levanta la Ciudad de las Ciencias se permitió la construcción y apertura de calles junto a la zona protegida.

Guardeño se refiere a otras zonas del centro histórico, sobre todo el barrio del Carmen. «Hay propiedades municipales como un antiguo casal fallero, de la demaración Ripalda-Hogueras, repletas de pintadas y no hacen nada por evitarlo». Esta propiedad es del Consistorio y está pendiente de rehabilitación, igual que se hizo en su día con el recinto de la calle Serranos, reconvertido en sala de exposiciones temporales y sobre la historia de la propia construcción de hormigón.

Las paredes son pintadas de color blanco, para inevitablemente acoger decenas de firmas con espray o rotulador. Pero en el jardín del Turia es donde parece más evidente una degradación que ha coincidido con la temporada alta de turismo. Bajo los puentes proliferan hasta chabolas que sirven de cobijo a los indigentes. Es el caso del tramo de Pérez Galdós - La Pechina, el lugar donde más ejemplos se dan, hasta las inmediaciones de Casa Caridad.

La falta de cuidado se agrava en los puentes históricos

Si algo sirve de termómetro para medir el abandono del viejo cauce, eso es la cantidad de hierbas que salen por las juntas de las piedras sillares. Y en el puente de San José se percibe un récord sólo con echarle un vistazo al enorme matorral que ha credido. La entidad pone el acento en los ocurrido los últimos años, donde no se ha impuesto ninguna multa, pese a que la brigada de conservación de monumentos se emplea a fondo en la limpieza de la piedra y bronces.

De ahí que Círculo por la Defensa del Patrimonio pida que se haga un uso más efectivo de las cámaras de videovifilancia, algo que el Ayuntamiento tiene en cartera desde hace años. Este dispositivo nació con el propósito de evitar delitos mayores, pero de nuevo la realidad ha querido que trabaje con más eficacia para este tipo de vandalismo.