La Esperanza, el barrio olvidado que se degrada

Dos de los contenedores quemados en el barrio de la Esperanza. / lp
Dos de los contenedores quemados en el barrio de la Esperanza. / lp

«En estas calles sólo se ha cambiado el rótulo para el nuevo nombre; de lo que necesitamos no sabemos nada», denuncian los residentes | Los vecinos critican la falta de policía de proximidad, limpieza o poda y reclaman más inversiones al Ayuntamiento

P. MORENO VALENCIA.

«Lo único que tenemos son carriles ciclistas que rodean el barrio». Los vecinos del barrio la Esperanza-Virgen de los Desamparados tiran de ironía para mostrar la realidad de una parte de Valencia a la que le falta un buen repaso, como se observa dando un paseo por las calles José Maestre, Jurats, Jumilla o Músico Ayllón, entre otros.

La única infraestructura que se ha hecho, indicó ayer el presidente de la asociación de vecinos, Pedro Antón, es la construcción de un carril bici por la avenida del Cid, que nace en el cruce con la avenida Tres Cruces. «Encima está sin acabar», se lamenta sobre la paralización de las obras desde hace varios meses.

«No tenemos ni policía de barrio, cuando resulta que están pegando fuego a los contenedores de basura», critica en referencia a los sucesos acaecidos en la calle José Maestre, justo «detrás del parque de Bomberos». Este retén está pendiente de reforma para su reapertura, otro de los compromisos del gobierno municipal que todavía no ha cuajado. Los residentes tienen otras urgencias, como que «muchos árboles están cuatro años sin podar», afirma.

«El incendio de los contenedores ha sido justo detrás del parque de bomberos cerrado», dicen

El incendio de los contenedores ha disparado todas las alarmas. «No sabemos si es por vandalismo, es decir, tiran petardos y esperan que prenda la basura». Los dos siniestros han ocurrido en la misma isla de depósitos, donde fueron repuestos a los pocos días.

«Si vienen a podar, apenas tocan nada y se van. Es como si lo hicieran adrede», sostiene mientras señala la suciedad caída sobre los coches desde los árboles. «Todo esto son plagas, por no hablar de las ratas que salen desde las bocas del alcantarillado de vez en cuando, que son como conejos».

En la antigua calle Ángel del Alcázar, hoy Jurats, lo único que ha cambiado han sido las placas que rotulan la vía. «Para eso sí hay dinero», recrimina una de las vecinas, quien apunta también a un montón de muebles apilados en la acera. «Están así varios días y la contrata tarda mucho en recogerlos, demasiado». Con la falta de limpieza son críticos, pero también comprensivos. «El chico hace lo que puede», al desvelar que sólo hay una persona.

La falta de policía de barrio parece que no se solucionará durante un tiempo. «La hemos pedido varias veces, pero nos dicen que con las prejubilaciones es imposible». El gobierno municipal ha tirado de interinos y comisiones de servicio para cubrir las jubilaciones anticipadas, pero sigue habiendo vacantes.

«Hasta el día 9 no se podían tirar petardos, según nos dijeron, pero aquí han hecho lo que les ha dado la gana, con algunos de gran calibre que son un peligro para todos. Los tiran en las alcantarillas para que suenen más fuertes», dice.

El barrio se ha convertido los últimos años en una especie de aparcamientos al aire libre para aquellos que entran en Valencia. «Dejan el coche para coger el metro hasta el centro», señala otro de los vecinos. El Consistorio ha colocado unos bordillos en algunos solares, de tal manera que «ahora no se puede aparcar, con lo que también nos perjudican a nosotros». La Esperanza es un barrio fundado con una promoción de viviendas sociales, que alrededor ha crecido hasta su aspecto actual. «Parece que se han olvidado de nosotros, como si no supieran lo que ocurre aquí», finaliza Antón.