«He esperado una hora para recargar mi abono»

Usuarios de Metrovalencia aguardan para ser atendidos en su oficina de la plaza de los Pinazo. / lp
Usuarios de Metrovalencia aguardan para ser atendidos en su oficina de la plaza de los Pinazo. / lp

Los servicios de atención al cliente de EMT y Metrovalencia en la estación de Colón se colapsaron ayer ante la gran afluencia de clientes | Las colas para renovar los bonos de transporte, sobre todo los destinados a los jóvenes, congregan a un centenar de usuarios

A. CORTÉSVALENCIA.

Evelyn Moreno, universitaria de primer curso de 17 años, no quiere pensar en cuánto tiempo ha gastado en el espacio habilitado de Metrovalencia para renovar títulos de transporte anuales o de combinación zonal, situado en la estación de metro en la plaza de los Pinazo. «He esperado una hora para recargar mi abono. Sólo hay un trabajador, no entiendo como no han incorporado a más para agilizar el proceso», explica la joven.

Ayer lunes, el primer día de la vuelta al cole para la mayor parte de estudiantes de la ciudad, fueron muchos los que aprovecharon para dirigirse a la atención al cliente de Metrovalencia y EMT en la estación de Colón para recargar sus abonos. Las colas que se organizaron entorno a ambas oficinas rozaban de media los treinta minutos de demora. En el caso de la primera, tan sólo había un operario atendiendo a los usuarios, acompañado por otros dos trabajadores que repartían los formularios necesarios para completar el proceso. En el caso de la empresa municipal de autobuses, sesenta personas aguardaban en la puerta para ser atendidas por media decena de administrativos. En el primer sótano de la estación, un centenar de personas permanecía impaciente y acalorado para resolver sus trámites. Según ellos, el retraso fue mayor entorno a las doce horas del mediodía.

Carolina Cuenca, de 20 años y acompañada por su madre, acudió a los servicios de EMT para recargar su abono anual estudiantil. Su demora se extendió a los tres cuartos de hora, pero ella lo acató porque «es algo que debe hacerse». Para Michelle Sanmartí, la espera también «vale la pena», pues su movilidad depende del título de transporte. Debido a la importancia que le dan tantos jóvenes a este sistema, Isabel Seguí, no comprende cómo «no se ha previsto esta afluencia de público al inicio de septiembre, justo cuando dan comienzo las clases». Destaca el calor y los treinta minutos que le han costado la simple operación. Esta oficina, que según Carolina ha afrontado «problemas técnicos para recargar las tarjetas», se encarga de gestionar el clásico bonobús, las tarjetas Jove EMT, las infantiles, las de familia numerosa y monoparental, así como los títulos que combinan diferentes zonas o el Metrobús, entre otros billetes.

Los interesados esperaban treinta minutos de media para ser atendidos por las oficinas de transporte

Cada cinco minutos, un usuario salía de la oficina de Metrovalencia con su trámite resuelto, pero otros treinta aguardaban su turno en su interior. Tras media hora de espera, Dalia todavía se situaba al final de la fila y se enfrentaba a la situación con humor y resignación. Ya no sólo le incomodaba la falta de personal, también la de información. «No sabía dónde ir para renovar el abono. Estaba perdida. Me han ayudado los revisores porque no hay ningún tipo de anuncio», detalla la valenciana.