La ejecución de las obras municipales es la peor de todo el mandato de Ribó

El alcalde Joan Ribó, en el último pleno en el Ayuntamiento. / jesús signes
El alcalde Joan Ribó, en el último pleno en el Ayuntamiento. / jesús signes

El Ayuntamiento cierra el mes de octubre con un 31,4% de las inversiones acabadas, el porcentaje más bajo desde 2015

P. MORENO VALENCIA.

El Ayuntamiento difundió ayer el estado de ejecución del presupuesto a 31 de octubre, la fotografía de la gestión del gobierno municipal a esa fecha. El resultado es negativo pese a suponer un ejercicio preelectoral, cuando las concejalías deben forzar la máquina para cumplir sus promesas. En total, las obras acabadas suponen un gasto de 54,15 millones de euros, un 31,4% de los 172,3 millones consignados para este año.

Tanto la cantidad como el porcentaje es inferior a lo que consiguieron las delegaciones en 2017, cuando a 31 de octubre se llegó al 37,6% y a 55,01 millones de euros. Echando la vista atrás ocurre lo mismo un año antes e incluso en el arranque del mandato, con la matización de que entonces la cantidad total fue inferior, al ser todavía unas cuentas muy austeras.

A la vista de las cifras, el portavoz del grupo popular, Eusebio Monzó, destacó que «quedan dos meses para finalizar el año y la ejecución de las cuentas es tan baja que tendrán que dar muchas explicaciones a los vecinos». El edil reprochó al alcalde Joan Ribó de «presumir de elaborar los presupuestos más altos de la historia para luego no ser capaz de invertir ese dinero en la ciudad».

La comisión de Hacienda debatirá la próxima semana las cuentas de 2019, presentadas hace unos días por el primer edil y el delegado de Hacienda, Ramón Vilar. El portavoz popular reiteró que «de nada sirve elaborar un presupuesto muy alto si luego ese dinero no llega a los valencianos».

La baja ejecución es un problema creciente para el gobierno municipal, pese al aumento de la plantilla municipal en todas sus modalidades, tanto funcionarios como interinos y comisiones de servicio. La cifra de referencia corresponde a las llamadas obligaciones reconocidas, facturas por inversiones que ha admitido el Consistorio para su pago a las empresas. En un estadio anterior se encuentran los compromisos, por valor de 91,65 millones, por lo que en la recta final del año es lógico que aumente. El pasado año acabó con 79 millones de euros gastados en obras y equipamientos.

Monzó criticó que el actual «gobierno municipal es totalmente ineficaz a la hora de ejecutar inversiones en la ciudad», para destacar que «Ribó presenta un estado de ejecución totalmente insuficiente». De cara al próximo año se ha producido un aumento en el gasto de Personal, que llegará a los 284,5 millones, sobre todo para abonar los complementos de carrera aprobados en el actual convenio. En total, el 33,5% del dinero se destinará a nóminas.

El edil popular calificó de «intolerable» que a estas alturas del año y contando con más de 172 millones para invertir en la ciudad, «no se haya destinado ni un euro a la construcción y reparación de instalaciones deportivas, ni a reformar la red de bibliotecas municipales, ni los museos, ni a rehabilitar centros culturales, entre otras dotaciones».

En algunos casos, la media de ejecución está muy por debajo de la media. Es el caso de las obras de urbanización en barrios, con un 0,19%, la mejora de las infraestructuras, donde se alcanza un 3,8%, o a la reforma de mercados.

El portavoz lamentó por último que «algunos proyectos como la construcción de un jardín arqueológico en el barrio del Carmen, la rehabilitación de una antigua fábrica de aceite en el parque de Marxalenes o la urbanización del entorno de Tabacalera, llevan años donde se desconoce cualquier avance», en referencia a iniciativas incluidas desde el principio del mandato.

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