Esto ya no es lo que era

Decenas de edificios valencianos gozan de una segunda vida gracias a que han adquirido una nueva función

Representación. El Edificio del Reloj desempeña una función diferente para la que fue concebido./O.C.
Representación. El Edificio del Reloj desempeña una función diferente para la que fue concebido. / O.C.
ÓSCAR CALVÉ

¿Quién dijo que la historia es aburrida? Como sentenció la gran Mary Poppins, quien por cierto regresa estos días encarnada por la actriz Emily Blunt, «Todo trabajo tiene algo divertido, y si encontráis ese algo, en un instante... ¡chaps! Se convierte en un juego». El estudio de la historia, agrio cual medicina para muchos, no precisa más que «un poco de azúcar», siguiendo la cita en español de la inmortal institutriz. Además, a nadie le amarga un dulce, y es fácil suponer que se avecinan excesos, así que, tras la lectura del reportaje de esta semana, les invito a una excursión. Física e intelectual. Recorrerán algunos edificios, pero en otro tiempo. ¿Objetivo? Constatar la segunda vida (también tercera y cuarta) de muchas construcciones que antaño sirvieron para otros fines. Un tema en constante actualización.

Los nuevos usos -o la proyección de estos- en el caso de las naves de Demetrio Ribes son un buen ejemplo. Aquellas estructuras donde se arreglaban locomotoras se han de convertir en emblemas del nuevo Parque Central inaugurado parcialmente esta semana. Resulta llamativo, pero no más que el actual Complejo Deportivo Cultural La Pechina. Quizá muchos atletas ignoran que van a nadar a un edificio que en otra época no muy lejana servía de matadero municipal, o que acuden a un buffet libre de comida italiana al mismo lugar que en su día fue uno de los cines más modernos y con mayor aforo del país, cercano a las 1500 personas, el Capitol.

1. Puerto. Postal del Puerto de Valencia hacia 1925. (BIVALDI); 2. Antigua cochera de locomotoras en 1944. (F. Ribera); 3. Antiguo hospital psiquiátrico. (LP

Las construcciones de nuestra ciudad que disfrutan de una segunda oportunidad son tan numerosas que en el presente reportaje ni son todos los que están, ni están todos los que son. No obstante, veremos los suficientes para cautivar nuestra curiosidad, incluso obviando casos tan famosos como los de las torres medievales supérstites a la llegada del progreso.

A la Edad Media se remontan algunos de los edificios más señalados, cuyo común denominador fue su vinculación original con la Iglesia. A la luz de los acontecimientos, el antiguo Convento de Santo Domingo sólo se salvó de la piqueta por su reutilización como sede militar. Otro convento de origen medieval, el del Carmen, albergaría colecciones museísticas, así como a la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, entre otras instituciones. Hoy es un centro de cultura contemporánea.

El antiguo Convento de Santa María de Jesús fue fundado por el rey Alfonso el Magnánimo en 1428, aunque también la desamortización le afectó directamente: primero se readaptó a fábrica de hilaturas y posteriormente, tras ser comprado por la Diputación, se transformó en el Manicomio Provincial. Así quedó grabado en el imaginario colectivo de los valencianos de mediados del siglo pasado.

Uno de los últimos edificios religiosos rescatados para un nuevo fin, en este caso vinculado al mundo de la restauración, es el antiguo Convento de San José del Carmen. Realizado a principios del siglo XVII, ha sustituido recientemente el claustro de recogimiento para las monjas (que residieron allí hasta hace sólo una década), por barras de bar. Seguro que conocen muchos más modelos en esta línea, aunque uno de los más emblemáticos sea el del Colegio Seminario de San Pío V, nuestro Museo de Bellas Artes, hoy de vacas flacas, y no precisamente por culpa del que muchos medios señalan. Pero esa es otra historia.

Cuando a finales del siglo XVII el Arzobispo de Valencia fundaba el Colegio Seminario de San Pío V con el propósito de mejorar la formación de los religiosos, no sospecharía que en apenas siglo y medio el edificio pasaría a ser Casa de Beneficencia, almacén militar, hospital militar y, finalmente, Museo de Bellas Artes y sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos.

Resulta osado establecer un ranking, pero es innegable que uno de las construcciones que podrían aspirar a liderar estos edificios con múltiples vidas, sería el antiguo Hospital dels Ignocents, folls i orats, para muchos el primer manicomio de Europa. Fue inmediatamente conocido como el Hospital de Nostra Dona Sancta Maria dels Ignoscents, y durante siglos funcionó como centro de salud, en concreto como Hospital General de Valencia. A mediados del pasado siglo gran parte de sus instalaciones fueron derribadas, pero la antigua enfermería y otras pequeñas dependencias se respetaron. La primera se convirtió en la comúnmente denominada 'Biblioteca Pública', la más visitada de nuestra ciudad, poco tiempo atrás rebautizada como Biblioteca Pública Pilar Faus.

Uno de los cines más innovadores de España es en la actualidad un restaurante

Otra insigne biblioteca de nuestro territorio, la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu, tiene su sede en el antiguo monasterio de San Miguel de los Reyes, si bien este ya tuvo importantes modificaciones en el siglo XIX, cuando pasó a servir de penitenciaría. ¿Qué les voy a contar sobre las 7 vidas de este magnífico edificio si quizá usted estudió allí cuando fue el Colegio Público Reina Doña Germana (1971-1985)?

No importa el barrio donde resida. En este sentido, no tiene excusa para no viajar en el tiempo. En Nou Moles, la antigua Cárcel Modelo de Valencia, que ya cerrada sirvió de localización de la película 'Todos a la cárcel', conserva algunas estructuras que forman parte en la actualidad del moderno Complejo Administrativo 9 d'Octubre.

En Marchelenes podemos citar la fábrica de Bombas Hidráulicas Carlos Gens S.L., cuya actividad comercial llegó a su ocaso en 1991, pero que hoy es un centro cultural dinamizador de la producción artística. Cerca del mar, entre otros muchos ejemplos, descuella el caso de las Atarazanas del Grao, infraestructura medieval que tras servir durante siglos como taller de construcción y reparación de naves, 'vivió' un período funcionando como almacén de sal, y que, tras pasar a ser propiedad del estado, este decidió venderlo a mediados del siglo XIX a particulares para recaudar el mayor dinero posible. De hecho, las naves se vendieron de forma independiente, no como conjunto. Una circunstancia que explica que en 1915 una de estas naves comenzase a funcionar como cine. Todavía hay fotos que recuerdan aquel cine llamado 'Alhambra'. En 1992, las Atarazanas fueron reabiertas como institución museística.

Aunque mucho más jóvenes, los próximos tinglados del puerto de Valencia, levantados entre los años 1911 y 1915 sufrieron graves daños en la Guerra Civil. Tras varias restauraciones, permanecen en pie sólo tres de los seis que originalmente se construyeron para preservar los productos de la tierra valenciana antes de ser exportados por todo el mundo. Ya saben que no hace muchos años, de forma efímera, se reconvirtieron en boxes (la zona de asistencia técnica de los bólidos) y paddock (área donde se preparaban los coches) para el Gran Premio de Fórmula 1. Uno de estos tinglados, el número 2, fue sede de un certamen culinario unas semanas atrás. Sobre los tinglados 4 y 5 todavía no hay consenso. Teóricamente estarán operativos a finales del 2019, y también teóricamente, serán integrados en el denominado Distrito de Innovación de la Marina de Valencia. Pero bueno, a tenor de los giros y regiros, a uno le viene a la mente el mítico tema de Rafael y se pregunta ¿qué pasara? y ¿qué misterios habrá?

Por supuesto, el edificio del Reloj, el Varadero, o los Docks (este último construido por Demetrio Ribes, con el que abríamos el reportaje), son otros válidos ejemplos. Por cuestiones de espacio, no he aludido a las otras vidas de los edificios del Barrio de la Exposición, o a la de los almacenes del Siglo Valenciano junto al Mercado Central, a los dos palacios de Valeriola, etc. Pero hay una solución. La más famosa marca de muebles de origen sueco reprende en su última campaña a las personas que saben más de los personajes públicos que de su propia familia. Apuesto a que tras leer estas líneas, muchas personas de edad avanzada tendrán que contar cosas a hijos, nietos, sobrinos, yernos, etc. ¿Quién dijo que la historia es aburrida? Ponga un poco de azúcar..., just a spoon full of sugar.