Doce alemanes se quedan encerrados en el ascensor de la estación de metro Túria

Turistas alemanes quedan atrapados en un ascensor de MetroValencia en la estación de Túria/Juanjo Monzó
Turistas alemanes quedan atrapados en un ascensor de MetroValencia en la estación de Túria / Juanjo Monzó

Los turistas, que venían de La Tomatina y estaban celebrando la despedida de soltero de uno de ellos, estuvieron más de dos horas atrapados

ALEJANDRO MARTÍ

Un grupo de doce jóvenes alemanes se quedó encerrado este miércoles por la tarde en el interior del ascensor de la estación de metro Túria, situada enfrente de Nuevo Centro. Los turistas, que venían a Valencia a celebrar la despedida de soltero de uno de ellos, habían pasado la mañana en La Tomatina de Buñol y presentaban síntomas de embriaguez. Al llegar a la capital valenciana y abandonar la estación de metro Túria optaron por utilizar el ascensor todos a la vez para acceder a la avenida Menéndez Pidal, junto al viejo cauce del río. Por tanto, el elevador, que tiene una capacidad para 8 personas y 650 kilos en total, no pudo soportar el peso de los doce jóvenes alemanas de gran envergadura y se quedó atascado mientras ascendía hacia el exterior.

Tras más de dos horas hacinados en su interior, los turistas pudieron salir gracias a la ayuda de los bomberos y técnicos de seguridad, que precintaron el ascensor para evitar su uso hasta su arreglo.

Sin heridos

Afortunadamente, el incidente se quedó en un mero susto y los doce afectados no sufrieron daños. Y es que pese a haber estado más de dos horas atrapados en un ascensor con cuatro personas más de las permitidas, ninguna de ellas resultó herida ni presentó síntomas de lipotimia o golpes de calor. Al salir, los implicados únicamente manifestaban gestos del extremo calor que sufrieron, pero se mostraban contentos e incluso hacían alguna broma entre ellos por lo sucedido. Tras las pertinentes pruebas médicas y las revisiones por parte de los miembros de seguridad desplazados, los turistas pudieron abandonar por su propio pie el recinto que habían acordonado los bomberos, técnicos y sanitarios. Sin camisetas, con manchas de restos de la guerra de tomates de Buñol y quemados por el sol, los alemanes abandonaron el lugar caminando por la calles de Valencia en búsqueda de su próxima aventura.