La constructora intentará mantener las palmeras del viejo estadio de Vallejo

El Consistorio investigará a quién pertenecen los ejemplares, que están abandonados y son «un nido de ratas», según la promotora

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

El Ayuntamiento de Valencia investigará a qué parcela pertenecen las palmeras del antiguo estadio de Vallejo si la empresa encargada de la nueva promoción que se está construyendo en un solar cercano insiste, como dijo ayer a LAS PROVINCIAS, en que los ejemplares no se encuentran en su parcela sino en otra aledaña donde no van a intervenir.

Según pudo saber este diario, las palmeras históricas, las de mayor porte, no se encuentran en la parcela donde están trabajando. Además, ya han comenzado los trámites sobre las dos palmeras existentes dentro de la parcela, de menor tamaño. Los ejemplares históricos, por su parte, están abandonados y sin podar.

La pelota, por seguir con las metáforas futbolísticas, está ahora en el tejado del Ayuntamiento. En el caso de que la empresa en cuestión trasladara al Consistorio esa misma afirmación, serían los técnicos municipales quienes volverían a la parcela (estuvieron ya el martes, tras la intervención en las redes sociales de la concejala de Parques y Jardines, Pilar Soriano) para discernir dónde se encuentran en realidad las palmeras, que tanto desde el Levante UD como desde el Consistorio se mostraron interesados, el pasado martes, en ponerlas en valor bien en el estadio de Orriols, bien en la nueva ciudad deportiva de Nazaret.

Sea como fuere, el malestar ayer en la empresa encargada de la nueva obra era palpable y se dirigía, sobre todo, a los vecinos. «Las palmeras están abandonadas y nadie ha hecho nada por ellas, y ahora que empezamos a construir, ¿se quejan?», se preguntaban fuentes de la promotora.

Esos ejemplares, aunque es verdad que se encuentran en malas condiciones, sobre todo de falta de poda, tienen un valor sentimental para el levantinismo. Se encontraban al noroeste de la entrada principal a Vallejo, por la calle Poeta Bodria, y a unos metros de donde se hallaba la famosa palmera bajo la cual, en la década de 1950, apareció un gato muerto que hacía mofa de la pretensión granota de subir a Primera división. Estas palmeras estaban pegadas a la valla lateral del recinto deportivo, junto a las viejas vías del tren, y quedaban a la izquierda de quienes entraban a Vallejo. Para ello tenían que atravesar una amplia extensión (la manzana que hoy se encuentra entre las calles Almazora, Alboraia y Pintor Vilar, que no existía), donde en tiempos hubo dos campos deportivos, incluido uno para las escuelas de las categorías inferiores del Levante UD.