Compromís y PSPV eluden cualquier pugna hasta el nombramiento de Ribó

Foto de familia de los 33 concejales del Ayuntamiento de Valencia, ayer en la Ciudad de la Justicia. / juanjo monzó
Foto de familia de los 33 concejales del Ayuntamiento de Valencia, ayer en la Ciudad de la Justicia. / juanjo monzó

La comisión negociadora trabaja en el programa conjunto, que sólo se aprobará tras el reparto de las concejalías entre los dos partidos

PACO MORENOVALENCIA.

La segunda sesión de la comisión negociadora para el pacto de gobierno en el Ayuntamiento discurrió ayer de la manera más discreta posible, todavía sin cerrar ningún capítulo del programa conjunto y fuera de los focos para evitar cualquier comparación con lo sucedido unas horas antes en la formación del nuevo Consell. Tanto el alcalde Joan Ribó como la candidata socialista a la alcaldía, Sandra Gómez, rechazaron por la mañana que el gobierno bipartito provoque los mismos quebraderos de cabeza.

El Teatro Rialto volvió a ser escenario por la tarde de un encuentro de la comisión que se repetirá mañana con el mismo propósito. Cerrar un documento que sirva de programa conjunto entre Compromís y el PSPV. En 2015, alcanzó los 36 puntos de acuerdo que debían servir de guía para la gestión.

No se hará público hasta que se superen las siguientes fases del pacto, indicaron fuentes conocedoras del proceso. Si esto es lo que estos días se denomina el 'qué', después llegará el 'cómo' y más tarde el 'quién', la parte interesante de la negociación para comprobar si los socialistas hacen efectiva su petición de un «liderazgo compartido» como expresó después de las elecciones la portavoz de esta formación, Sandra Gómez, quien también planteó de manera indirecta asumir la vicealcaldía este mandato.

Antes del último pleno del mandato, el alcalde Ribó dijo sobre un posible paralelismo con el pacto para el Consell que «aquello es una negociación a tres y ésta a dos, normalmente es más fácil a dos. Son independientes la política municipal y la autonómica, son mecanismos distintos y los trabajos de manera diferenciada», para señalar que siguen «el ritmo de negociación en la que no estoy directamente, y esos problemas que puedan tener (en la Generalitat), de momento no los tenemos aquí y deseo que no los tengamos». El reparto de competencias se prevé como pronto para finales de la próxima semana.

La portavoz socialista señaló que su partido «está a la altura de las circunstancia y los tiempos, con madurez como con la consulta que realizamos para las negociaciones. Formaremos un gobierno de progreso estable porque nadie entendería lo contrario. Todos los partidos progresistas tenemos que esforzarnos en llegar a puntos de acuerdo y en el Ayuntamiento tenemos que trabajar en la misma línea». Sobre la petición de una vicealcaldía, dijo que «seguiremos avanzando en el programa, que es lo primero y lo importante, un programa conjunto».

Quien sí tuvo ayer duras palabras fue la concejala electa del Partido Popular, María José Catalá, quien alertó de que el «espectáculo de la negociación del Botànic es la crónica de la muerte anunciada del Pacte de la Nau». La edil subrayó que «Compromís y el PSPV han demostrado que no fían uno de los otros, hay una desconfianza palpable y están mirándose de reojo, obsesionados con las butacas y con los sillones, en lugar de estar centrados en trabajar y resolver los problemas de los ciudadanos».

Señaló por último que «los valencianos se merecen un gobierno en el Ayuntamiento de Valencia estable y responsable. Nos preocupa muchísimo cómo va ser esta legislatura. Esta lucha de egos nos anticipa que será convulsa y a la gresca donde los grandes perjudicados van a ser los ciudadanos».