Los comerciantes alertan de que la presión en Barcelona traerá manteros a Valencia

Manteros en la calle Calabazas, en una imagen reciente. / j. Monzó
Manteros en la calle Calabazas, en una imagen reciente. / j. Monzó

Los empresarios piden al Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno dispositivos policiales conjuntos para frenar la venta de falsificaciones

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

«El efecto de lo que está ocurriendo en Cataluña se notará, ya pasó en 1992 cuando despejaron toda la ciudad y aumentó en Valencia el índice de delincuencia». La asociación de Comerciantes del Centro Histórico alertó ayer del previsible trasvase de manteros desde Barcelona hacia la capital de la Comunitat por la mayor presión policial. En las últimas semana se han producido decomisos masivos, redadas y desalojos de las zonas y barrios más turísticos.

«Se trata de personas que tienen mucha movilidad, por lo que si la policía las presiona en una ciudad, no tiene más que irse a otra», aseguraron. Además de ciudades costeras como Peñíscola, Gandia o Cullera, una parte de esta deriva podría acabar en Valencia, donde lugares como el paseo Ruzafa, la plaza de la Reina o las inmediaciones de la iglesia Santa Catalina, por citar tres casos destacados, están tomadas por esos grupo de personas.

«Como se pongan serios (la policía) varias veces más, entonces empezarán a bajar», reiteraron, para indicar que la única línea de trabajo posible es una mayor coordinación entre la Policía Nacional y la Policía Local. Recordaron el dato conocido hace escasas fechas de decomisos en la Comunitat, con un total de 4,5 millones de artículos en 2018. «Ese es el camino, se hacen cosas, pero falta todavía mucho», dijeron.

Las zonas habituales del top-manta este verano han sido los Pinazo, Juan de Austria y plaza de la Reina

Dos elementos son necesarios a partir de septiembre, comentaron desde la entidad, al hablar de «planes de choque con dispositivos especiales en las fechas más importantes, como las navidades, las fallas y verano, además del trabajo diario en los mercadillos extraordinarios». La segunda parte consiste en la citada coordinación necesaria. En cuanto a lo ocurrido este verano, las zonas más céntricas y turísticas han vuelto a registrar el top-manta, aunque en las dos primeras semanas de agosto, lo que más ha preocupado a los comerciantes ha sido el incremento de robos.

«Hemos sufrido más que otros años y los clientes también», añadieron. La asociación dispone de una red de alerta basada en un sistema de mensajería, de tal manera que cuando se conoce un timo o robos donde se puede dar incluso una descripción de los autores, se difunde en apenas unos minutos. En cuanto a los conflictos en Barcelona, la situación se ha agravado después de años de concesiones como la interlocución entre asociaciones de manteros y responsables municipales, legitimando la actividad ilegal.

Otro de los focos habituales de manteros son los paseos marítimos, aunque la presencia en Valencia de un mercadillo artesanal muy potente hace que este fenómeno se concentre en el centro los meses de verano. «Aquí, lo más grave que está pasando ahora es la presencia masiva de gorrillas», destacaron desde la asociación de restaurantes del paseo marítimo. «Este año, esto ha sido demasiado», se lamentaron por el posible perjuicio que causa a sus clientes, al tener que abonar el 'donativo' que piden los aparcacoches.

La Comunitat encabeza el ranking español de decomisos de artículos de venta sin licencia

En Ciutat Vella sí que han tenido el problema del top-manta estos meses estivales. «Se colocan en la acera sobre todo cuando cambia el turno de la Policía Local, en la plaza de la Reina, pero también en la calle Juan de Austria y la plaza de los Pinazo». Este último lugar ha sido uno de los epicentros de la venta de falsificaciones en Valencia los últimos meses y lo seguirá siendo.

De ahí que los comerciantes pidan que se actúe con contundencia, con dispositivos que eliminen cualquier opción para los grandes distribuidores de productos falsificados. Se trata con seguridad del principal perjuicio que tienen estos empresarios, que deben soportar además de la competencia directa, las dificultades para realizar cualquier acción en la vía pública sin autorización, bajo pena de fuertes multas.

«Seguimos en la lucha porque venden con total impunidad», critican en los mercados

La vuelta de las vacaciones de verano tiene también deberes para los vendedores de los mercadillos ambulantes, quienes aseguraron que seguirán «en la lucha» contra el comercio ilegal y de falsificaciones. «Nos perjudican mucho y lo hacen con total impunidad», señaló el presidente de la asociación de vendedores no sedentarios, José Vicente Domínguez.

El representante del sector destacó que en algunos distritos policiales les ayudan mucho, mientras que en otros no encuentran la misma respuesta. «En el quinto y el sexto, la colaboración es total y se nota; en el resto no se nota nada», se lamentó el comerciante. Reclamó por lo tanto que en la Policía Local de Valencia «haya una unidad de acción» para acabar con la lacra de la venta de productos falsificados y sin licencia.

La situación actual, insistió, es de «total impunidad; ya no tienen ningún miramiento. Los martes en Convento, por ejemplo, los vendedores ilegales se esconden detrás de las paradas cuando llegan los policías de patrulla. «Vuelven a salir cuando pasan los agentes y a seguir trabajando sin problemas», ironiza Domínguez. Los comerciantes tienen que recurrir a tretas para que no se pongan cerca de sus paradas, como repartir barras, cajas y todo tipo de mobiliario en el centro de la calzada. En los mercados más multitudinarios, como el de los sábados en Benicalap, esto se produce en varias calles.

«Ya no tienen ni vigilancia. Antes por lo menos tenían gente para avisar de la llegada de los policías, pero ahora no hacen ni eso. Han perdido todo el pudor y venden lo que quieren». Las confusas declaraciones de miembros del gobierno municipal el pasado mandato, sobre todo integrantes de València en Comú, llenó de desconfianza a los vendedores sobre el interés del Ayuntamiento en erradicar esta venta ilegal. Puede decirse que en todos los mercadillos de la ciudad ya hay manteros entre puestos.