Otro día de colas y quejas en el metro

Usuarios de Metrovalencia, durante la jornada de ayer. / irene marsilla
Usuarios de Metrovalencia, durante la jornada de ayer. / irene marsilla

El cambio horario sigue causando malestar entre los usuarios | Esperas para validar el billete, aglomeraciones en los vagones y retrasos marcan una nueva jornada con menos trenes

PAULA NIETOVALENCIA.

En las estaciones del metro de la ciudad se continúa respirando un aire de descontento entre tanto calor. Los usuarios de Metrovalencia siguen compartiendo sus quejas y su malestar por la implantación, desde el pasado 1 de julio, del nuevo horario de verano del que informaba ayer LAS PROVINCIAS. Los pasajeros denuncian que esta variación ha provocado la reducción de frecuencias, retrasos y aglomeraciones de personas en andenes y vagones.

El caos en las estaciones se percibe a las diez de la mañana con la presencia de dos vigilantes en la parada de Colón, que observan atentamente las colas que se producen en las salidas para poder validar los billetes. Una vez bajadas las escaleras y ya en el andén, el viajero se encuentra largas caras de impaciencia y movimientos que inquietan por la espera del convoy, tanto en los bancos repletos de usuarios como entre los que no han tenido esa suerte y deben permanecer de pie.

Testimonios como los de Javier, usuario de la línea de Alboraya-Peris Aragó, muestran el descontento general entre los pasajeros de Metrovalencia. Este vecino explica que el trayecto que antes le costaba quince minutos ahora se ha alargado a la media hora por el tiempo de antelación con el que tiene que ir a la estación debido a la reducción de frecuencias. A su testimonio se le suma el de Sara, que tiene que llegar a su trabajo media hora antes, ya que le han quitado tres metros que antes tenía de margen. Además, esta usuaria de la línea de Llíria-Torrent Avinguda asegura que también se nota el cambio en que ahora «es imposible sentarse».

María, usuaria frecuente, cree que «a los estudiantes se les ponen muchas facilidades» y que no se piensa en los trabajadores pese a que el mes sigue siendo laborable para muchos. Carlos, que vive en Picassent, tiene que levantarse más temprano para poder coger el metro y llegar puntual a su puesto de trabajo. Por ello, este vecino que frecuenta la línea de Bétera-Villanueva de Castellón considera la medida estival de Metrovalencia como «algo fuerte» para los que continúan con su jornada de trabajo habitual.

Sin embargo, la espera se percibe, sobre todo, entre los viajeros que dependen de las conexiones entre los recorridos que deben utilizan día a día para cumplir con sus obligaciones. Miguel Ángel, con el nuevo horario, tiene que esperar más porque ya no le cuadra el transbordo. Manuela, que no sale de Valencia, necesita veinte minutos más en un trayecto que antes duraba media hora.

Un cambio horario que Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) ha intentado paliar con el refuerzo de las horas punta en las líneas exteriores 1 y 2, pero que los viajeros del resto de recorridos siguen percibiendo de mala manera en los momentos de entrada y salida del trabajo. No es algo que se observe únicamente por parte de los pasajeros, ya que desde Metrovalencia vuelven a considerar adecuado que, a las 13.30 horas, la estación de Colón se mantenga vigilada por dos miembros de seguridad. No obstante, los viajeros lo que realmente demandan a la entidad es, al fin y al cabo, su frecuencia horaria habitual.