Cirilo Amorós, una vida en el olvido más allá del derribo de las murallas

El edificio donde se encontraría el domicilio en el que residió gran parte de su vida, en el número 43 de la calle que lleva su nombre. | Ilustración del abogado que luchó por fomentar la educación, los avances en la ciudad así como la ilustración de las clases populares. /Óscar Calvé/ LP
El edificio donde se encontraría el domicilio en el que residió gran parte de su vida, en el número 43 de la calle que lleva su nombre. | Ilustración del abogado que luchó por fomentar la educación, los avances en la ciudad así como la ilustración de las clases populares. / Óscar Calvé/ LP

El abogado y político fue trascendental para la sociedad valenciana decimonónica y apostó por los proyectos más ambiciosos como el ferrocarril | Fue uno de los fundadores de la 'Liga contra la ignorancia' con la que fomentó la educación de las clases populares

ÓSCAR CALVÉValencia

Cualquier persona de espíritu crítico se habrá preguntado en alguna ocasión cuán injustos y despiadados pueden ser los libros de historia. Incluso involuntariamente. Sin entrar en política, Dios me libre, asuntos tan complejos como todo un periplo vital pueden quedar reducidos por cuestiones prosaicas -por ejemplo la limitación del espacio disponible-, a un solo hecho histórico: un único momento que, en el colmo del reduccionismo, condena al olvido cualquier otro recuerdo del personaje en cuestión.

El protagonista de este artículo, como siempre valenciano, es un buen ejemplo al respecto. Cirilo Amorós, cuyo aniversario de nacimiento fue el martes 9 de julio (día de su santo), está inseparablemente asociado al derribo de las murallas de Valencia. Hagan la prueba en el buscador más famoso de la red. «Cirilo» y «murallas» aparecen con una ligazón al nivel de palabras como «orxata» y «fartons». En consecuencia, dejando a un lado la maravillosa combinación gastronómica, la figura de Cirilo Amorós permanece en el imaginario colectivo como la de un señor que tuvo un único propósito en la vida, a saber, cargarse el sistema defensivo de la Valencia medieval. Aquella acción no exenta de controversia para algunos miembros de la sociedad actual fue el culmen de la modernidad para nuestros antepasados.

La Liga, una circular de la llamada 'Liga contra la ignorancia'. | El sello de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.
La Liga, una circular de la llamada 'Liga contra la ignorancia'. | El sello de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. / LP

Bajo el pretexto de la efeméride señalada, al menos en la modestísima parte que me corresponde, intentaré hacer justicia. Cirilo Amorós y Pastor, efectivamente, fue el hombre que lideró aquel derribo, pero también un político comprometido con sus ideales. Abogado de enorme prestigio y firme defensor de la Restauración, fue uno de los próceres que participó en la redacción de la Constitución de 1876, presidió 'Lo Rat Penat' y creó junto a otros ínclitos personajes la denominada 'Liga contra la ignorancia', institución que a buen seguro les cautivará. Si les parece poco bagaje, me permito recordarles que fue el abuelo de uno de los futbolistas insignia del Valencia…

La historia de hoy comienza el 9 de julio de 1830. La verdad, desconozco el nombre de sus progenitores, pero les propongo una teoría sobre Cirilo. En esa fecha, el calendario marcaba «San Cirilo obispo y San Zenón soldado». Con notables divergencias respecto al santoral actual, en aquella época el día noveno del séptimo mes se celebraba San Cirilo y, a falta de estímulos mayores -hoy encarnados por artistas, personajes de ficción y locuras varias-, era habitual que el neonato recibiera el nombre del santo conmemorado el día en que el bebé llegaba al mundo. Podríamos deducir que si llega a nacer cuatro días más tarde, y siempre según el almanaque de la época, hoy les estaría escribiendo sobre Anacleto Amorós. Pero no es el caso. Cirilo nació en Valencia, en su domicilio familiar ubicado en el antiguo Camino de Ruzafa, posiblemente en las proximidades de la calle que hoy lleva su nombre, la «antigua» calle Puerto. Precisamente en esta vía alineada a mediados del siglo XIX residiría más tarde Cirilo.

Fue parte de la Junta de Notables que redactó la Constitución del 1876 y presidió 'Lo Rat Penat'

Estudió Derecho en la Universitat de València, finalizando la carrera a los 22 años. Para entonces ya mostraba gran interés por la política, militando en el Partido Moderado, defensor de la monarquía representada por la línea dinástica de Isabel II (curiosamente nacida el mismo año que Cirilo), y rival de carlistas y republicanos. Aquellas inquietudes le propiciaron una notable carrera en su partido, sin menoscabo para el ejercicio de su profesión de abogado.

Apenas contaba con treinta años cuando una serie de circunstancias, y quizá algún que otro buen contacto, le convirtieron en presidente del Consejo Provincial del partido. Poco más tarde, en 1865, fue nombrado gobernador civil de Valencia. Lo que pasó entonces ya lo saben. Y no, ahí no acabó la vida de Cirilo Amorós. En 1867 es elegido diputado en Cortes por Llíria.

El nieto del gobernador fue futbolista insignia del Valencia durante diez temporadas

Durante el Sexenio democrático, el período comprendido entre 1868 y 1874 que forzó al exilio a la reina Isabel II, Cirilo Amorós se mostró fiel a sus ideas. No en vano, lideró en Valencia el movimiento Alfonsino que defendía el derecho al trono del hijo de Isabel II. Es más, algunos autores consideran que pudo ejercer como quinta columna en un hecho trascendental de la historia de España. El 29 de diciembre de 1874 se produjo en Sagunto un pronunciamiento militar cuyo resultado final fue la proclamación del príncipe Alfonso como Alfonso XII, rey de España.

Pudiera pensarse que el retorno borbónico allanaría para siempre su carrera. En parte fue así. Antonio Cánovas del Castillo, presidente del gobierno español en varios períodos tras la restauración le ofreció incorporarse a su partido conservador, aunque no fue un camino de rosas por ciertas discrepancias en materia religiosa. Cirilo Amorós se unió finalmente.

En 1876 participó en la Junta de 600 Notables designados por Cánovas del Castillo para redactar la Constitución que estaría vigente hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923. En aquel mismo año (1876), Cirilo Amorós es nombrado decano del Colegio de Abogados de Valencia. En 1881 es elegido diputado en Cortes por Xàtiva, punto de inflexión en su carrera que lo auparía hasta un subsecretariado en el Ministerio de Gracia y Justicia a las órdenes de Francisco Silvela.

La gran trascendencia de Cirilo Amorós en ámbito político, económico, social y cultural justificó que se transformara en pieza angular de la vida civil valenciana, en contacto a lo largo de su vida con figuras de la talla del Marqués de Campo, Pérez Pujol o Navarro Reverter. Los tres personajes citados en este párrafo, todos pertenecientes a la Real Sociedad Económica de Amigos del País, concibieron junto a otras personalidades la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Valencia, además de apostar por los proyectos más ambiciosos de la modernidad valenciana: desde el ferrocarril hasta los avances científicos.

Cirilo Amorós también formó parte de la comisión fundadora de una institución de carácter filantrópico cuyo novelesco nombre ya adelanta la complejidad de su principal objetivo: La liga contra la ignorancia. Esta asociación estudiada en profundidad por Lázaro Lorente tenía como meta «fomentar la ilustración pública, propagando la educación y la instrucción de las clases populares, especialmente en los tramos de la primera enseñanza, por cuantos medios autorizan las leyes y el bien público aconseje».

En una noche de julio de 1880, fue el propio Cirilo Amorós quien durante la inauguración oficial de la institución arengó a los presentes: «Instruid y moralizad al pueblo, y no temáis ni la explosión violenta de las pasiones populares ni el triunfo del despotismo; instruid y moralizad al pueblo, y no temáis poner en sus manos el hierro y el fuego, porque él os devolverá el primero convertido en útiles instrumentos del campo y del taller y en poderosas máquinas, y hará del segundo la fuerza que debe ponerlas en movimiento». Esto es un discurso y lo demás son cuentos.

La liga no llegó muy lejos, a diferencia de otra asociación en cuya creación intervino decididamente Cirilo Amorós. Me refiero a 'Lo Rat Penat', en palabras del célebre Teodoro Llorente una «… sociedad literaria y artística que se propone estudiar las cosas de Valencia». Cirilo Amorós fue uno de sus impulsores, intervino como «mantenidor» en la edición de los 'Jocs Florals' de 1881 y llegó a presidir la asociación en 1886. Por poco tiempo. El final del prohombre fue abrupto a causa de una grave enfermedad que según la prensa del momento «le destrozó los pulmones». Acaeció el 27 de febrero de 1887.

Esquela. El valenciano falleció por una grave enfermedad que afectó a sus pulmones.
Esquela. El valenciano falleció por una grave enfermedad que afectó a sus pulmones. / LP

Si al igual que quien suscribe tienen curiosidad, pueden pasar por la casa donde vivió Cirilo Amorós, o eso creo. Vicente Claramunt, autor de un magnífico blog sobre epigrafías valencianas, da cuenta y reproduce una placa conmemorativa que las autoridades valencianas le dedicaron en 1890, originalmente ubicada en el domicilio donde parece que vivió gran parte de su vida y murió, en el actual número 43 de la calle Cirilo Amorós. En absoluto pondría en duda el trabajo de Claramunt, pero días atrás pregunté al portero de la finca en cuestión: «-¿Aquí vivió Cirilo Amorós?» Tras una pausa eterna, obtuve respuesta: «-No». Vaya chasco, pero reconocerán que nuestro protagonista fue mucho más que un hombre pegado a una piqueta.

Embarcación. En 1916 se construyó en Valencia un buque que recordaba la importancia de su figura.
Embarcación. En 1916 se construyó en Valencia un buque que recordaba la importancia de su figura. / LP