De centro educativo a casa ocupada

Antiguo centro educativo Tirant lo Blanch de la calle Pepita Serrador, situado a unos metros de un colegio en activo. / juanjo monzó
Antiguo centro educativo Tirant lo Blanch de la calle Pepita Serrador, situado a unos metros de un colegio en activo. / juanjo monzó

Los vecinos denuncian la práctica del botellón en el patio y exigen que se instale el retén policial y un espacio para personas mayores | Una decena de personas toma ilegalmente una antigua sede de FP en la avenida de la Plata

LOLA SORIANO

La degradación se ha apoderado de un centro educativo en desuso próximo a la avenida de la Plata que ha pasado de ser de un recinto de estudio, dedicado a la Formación Profesional, a una vivienda común de personas sin recursos.

Cada una de las aulas de la planta baja se han convertido en el habitáculo donde residen de forma habitual indigentes, personas inmigrantes y hasta una mujer de avanzada edad.

La asociación de vecinos Rovella-Fuente de San Luis ya no sabe a quién dirigirse para que eliminen este foco de miseria y den soluciones a las personas que se cobijan en este punto situado justo a espaldas del colegio Salesianos, San Juan Bosco, donde cursan sus estudios cientos de alumnos. «Es sólo una valla la que separa el colegio que está en activo del centro abandonado al final de la década de los 80 por las administraciones que se llamaba centro Tirant Lo Blanch. Es un foco de riesgo y nadie aporta soluciones», explica Sebas Maeso, presidenta de la entidad vecinal.

En el interior del recinto abandonado proliferan las hogueras y la acumulación de basuras

El recinto se encuentra en la calle Pepita Serrador. «En cada una de las aulas han puesto planchas de madera en las puertas para proteger el espacio porque durante estos años se ha ido desmantelando todo y se han llevado todos los metales», indica Sebas Maeso. El pasado verano desapareció la puerta de acceso y «es un peligro porque pueden perfectamente entrar niños. Hasta que no pase algo grave, no se actuará».

En el interior, una de las salas de la planta baja se ha convertido en la estancia donde las personas sin recursos encienden hogueras, de hecho, hay restos recientes. «Como no hay luz ni zonas donde cocinar, pues encienden el fuego en la primera sala. Pero el techo de la planta baja está negro», explican los residentes.

En el resto de edificio no falta la típica imagen del carro de compra tirado por el suelo; restos de basura y de chatarra y material acumulado. Las escaleras que dan acceso al primer piso del recinto no tienen ni barandillas, «con el riesgo que supone que alguien se caiga por ellas», describen desde la asociación de vecinos de Rovella-Fuente de San Luis.

Además, lo que antes fue el patio escolar es ahora un foco de atracción para hacer botellón. «No es la primera vez que vemos a gente jovencita meterse a fumar porros y a beber y sabemos que de vez en cuanto entran menores. El patio está lleno de litronas y latas», añaden.

El suelo donde se levanta este recinto fue inicialmente de los Salesianos, pero lo entregaron por una expropiación forzosa en la década de los 70 y poco después se construyó el edificio. «Creemos que el suelo es municipal y que se cedió en su momento par uso de la Generalitat», indican los vecinos. Tanto la asociación como la Policía «hemos enviado cientos de escritos pidiendo que se actúe y lo único que hemos conseguido hace poco es que venga una brigada municipal a quitar las malas hierbas». Los vecinos proponen que se instale el retén policial del barrio y «también tendría cabida un centro de mayores porque hay terreno de sobra», añade Maeso.

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