El centro acumula una veintena de zonas degradadas con solares y fincas en ruinas

Una vecina observa un solar vallado en una calle del centro histórico. / damián torres
Una vecina observa un solar vallado en una calle del centro histórico. / damián torres

El Plan de Ciutat Vella modifica varias áreas por edificar para desatascar las paralizadas desde hace décadas

PACO MORENO VALENCIA.

La exposición al público del Plan de Ciutat Vella por segunda vez ha puesto el foco de nuevo en la situación de degradación que sufren algunas zonas del centro de Valencia. Uno de los documentos del extenso expediente, la principal referencia urbanística de todo el distrito, señala una veintena de focos entre solares y edificios ruinosos, tanto desde el punto de vista técnico como económico.

La mayor parte de estas áreas se concentran en la parte noroeste, es decir, entre las calles Serranos y Guillem de Castro. Una decena de unidades de ejecución están a la espera de que se decida su recuperación, bien con la gestión directa del Ayuntamiento o por empresas privadas. Fuentes de la concejalía de Desarrollo Urbano indicaron que esto es algo que no se contempla en el plan, sino que deberá decidir el gobierno municipal el próximo mandato.

La investigación de campo realizada para el plan se ha convertido en una valiosa herramienta también para el Registro de Solares. Tras pasar varios años sin que los dueños soliciten una licencia de obras, el Consistorio tiene la potestad de iniciar un proceso para adjudicar la parcela a otra empresa.

Los alrededores del IVAM y de la muralla islámica tienen cinco planes inmobiliarios El futuro gobierno municipal decidirá el sistema de gestión para recuperar el barrio

«Es algo lento, dado que cada trámite puede superar los seis meses», precisaron. Aún así, hay un centenar de propiedades inmerso en una fase u otra, mientras que una treintena están en disposición de ser desarrolladas por otras promotoras inmobiliarias. Pese a estos números, consideraron que «la mejor conclusión son los casos que se evitan porque sus dueños solicitan permiso».

Un simple vistazo a la relación de zonas degradadas concluye que hay dos partes del distrito de Ciutat Vella claramente diferenciadas. La primera es la que va desde la calle Colón hasta el Mercado Central, prácticamente sin solares disponibles ni fincas ruinosas salvo casos aislados junto a la plaza de la Merced, la calle Músico Peydró o la calle de la Hiedra. A partir de ahí empieza un recorrido en el que se suman unidades de ejecución pendientes desde hace lustros.

La manera de resolverlo, señalaron las mismas fuentes, ha sido modificar algunas condiciones urbanísticas, aunque no añadiendo más viviendas, sino reduciendo cargas derivadas de equipamientos públicos que las convertían en inviables. Citaron como ejemplo una en la que estaba incluida la recuperación de un refugio de la Guerra Civil.

El Carmen y Velluters concentran la mayor parte de estas zonas, sobre todo en los aledaños del IVAM, la muralla islámica o la parte próxima a la plaza Portal Nou, por citar tres lugares destacados. El documento que sale ahora para la presentación de alegaciones incluye cambios sobre estos sectores, junto con acuerdos propuestos con algunas empresas para alinear calles y facilitar el desbloqueo de solares que acumulan basura y rodeados por muros convertidos en murales de grafitis.

El entorno de la muralla islámica, en el barrio del Carmen, merece una mención aparte por la acumulación de propiedades en esta situación. Una de las partes más olvidadas del centro histórico, con un proyecto todavía sin cristalizar, tiene cuatro unidades de ejecución pendientes desde hace casi dos décadas. El planeamiento urbanístico ahora en exposición al público introduce modificaciones como la permanencia de uno de los escasos talleres artesanales que aún subsisten.

Igual ocurre con la enorme parcela que ocupaba el desaparecido teatro Princesa en la calle Quart y otra serie de parcelas de su entorno. En idéntica situación se encuentran un conjunto de propiedades próximas a la plaza Ciudad de Brujas, donde una plataforma vecinal se opone al desarrollo de un hotel.

Por último, destacan a su vez dos 'islas' de solares en el barrio de Sant Bult, a espaldas del Palacio de Cervellón y la plaza de Tetuán. Uno de ellos ha estado condicionado por la recuperación de un refugio antiaéreo, mientras que el otro es un conjunto de parcelas en una de las zonas más señoriales del centro, pero que están por desarrollar.

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