«Mi casa es más grande porque somos siete, no porque seamos ricos»

Manglano, con sus cinco hijos, en un parque de Valencia el pasado martes por la tarde. / jesús signes
Manglano, con sus cinco hijos, en un parque de Valencia el pasado martes por la tarde. / jesús signes

Familias numerosas critican que la subida de impuestos no reconoce su condición | El nuevo IBI o la tasa del alcantarillado castigan a hogares como el de Enrique Manglano, con cinco hijos

ÁLEX SERRANOVALENCIA.

Aún no lo tiene cuantificado, pero Enrique Manglano sabe que la subida de impuestos que planea el Ayuntamiento de Valencia supondrá un duro golpe para la familia que forman él, su esposa Maribel Morell y sus cinco hijos: Vicente, de 10 años; Quique, de seis; Josepe, de cuatro; Bertran, de dos; y María, de apenas ocho meses. El enfado de Manglano es tal que llama a Ribó «el sheriff de Nottingham», a quien afea una política fiscal que supone «un ataque injusto» a las familias numerosas como la suya: «Se nos castiga por tener más hijos que los demás».

¿A qué se refiere Manglano cuando habla de castigo? A que tendrá que pagar más por el impuesto de vehículos, el IBI o la tasa de alcantarillado. Y eso, para este funcionario de 56 años, es puramente injusto. «Yo no tengo una casa grande porque sea rico sino porque somos siete», explica Manglano, que acaba de cambiarse de domicilio dado que a principios de años nació María, su quinta hija. Además, ha tenido que comprarse otro coche. «No tengo una furgoneta porque me gusten los coches potentes sino porque cuando vamos todos juntos necesitamos un coche donde quepan siete personas. Y ahora me van a cobrar más por ello», lamenta.

«Esta subida de impuestos no ha tenido en cuenta la realidad de un colectivo como el nuestro que engloba a casi 55.000 personas en Valencia ciudad», cuenta Manglano, que es también vicepresidente de la Asociación Valenciana de Familias Numerosas (Avafam). El funcionario admite que parte de la subida de tipos impositivos tiene que ver con la necesidad de hacer frente a la reforma de parte del sistema de alcantarillado público, pero señala que se ha convertido la resolución de una necesidad de incremento positivo «en un ataque directo, pero creo que sin mala intención».

«Estos impuestos convierten a mis hijos en ciudadanos de segunda», lamenta Manglano

«Nosotros sólo tomamos decisiones libres para tener hijos. No hacemos nada en contra de la sociedad y nadie aporta más en términos de capital humano y social», se defiende Manglano, que además apunta que en su opinión «es rancio y del siglo pasado asociar a las familias numerosas a una determinada ideología». «¿Es esta subida de impuestos la política social de Ribó y Gómez?», se pregunta Manglano, que compara al alcalde con la figura del sheriff de Nottingham, el antagonista de Robin Hood. Si el mítico bandolero del bosque de Sherwood robaba a los ricos para dárselo a los pobres, el sheriff recaudaba a quienes menos tenían para que los nobles mantuvieran su estatus: «Ribó carga los impuestos hacia las rentas menos capitalizadas». «Nosotros no hemos decidido tener familia numerosa porque seamos ricos y hayamos decidido dilapidar nuestras riquezas en hijos», critica Manglano, que lamenta que le traten «como a un rico» sin serlo.

El funcionario, que atiende a esta entrevista mientras su esposa, maestra, está trabajando, se muestra tajante: «No vamos a permitir que traten fiscalmente a mis hijos como ciudadanos de segunda». Pone como ejemplo el IBI, que subirá para domicilios más grandes. «El tamaño no se puede ligar al valor catastral: hay que medirlo en metros cuadrados por persona porque si no estás castigando a mis hijos por el hecho de tener más hermanos». «Es una cuestión de justicia», indica.

Sobre el impuesto de alcantarillado, Manglano señala que la factura del agua «está cargadísima de impuestos: Generalitat, CHJ, Ayuntamiento... todo el mundo carga fiscalmente un elemento de primera necesidad». «Son impuestos injustos e ilegales porque se divide en un tramo general y en otro por cantidad de agua. ¿Se pretende bajar el consumo de agua? ¿O fiscalizarla y cargar la cantidad? Porque entonces no se cumple el principio de igualdad del ciudadano y no se tiene en cuenta el consumo de agua por persona. Si no, mi hijo paga más cara el agua que quien vive solo», explica. Manglano cree que debería dividirse la cantidad entre el número de personas que viven en una casa para cobrar más a quienes más gasten en proporción, no en total.

Y sobre el impuesto de vehículos, insiste en que ahora necesita dos sillitas en el coche al nacer su quinto vástago, lo que le obliga a cambiarse de coche. «Tengo una furgoneta no porque me gusten, me gustaría comprarme un Lamborghini, sino porque tengo que llevar a siete personas», dice Manglano, que llama a Ribó y Gómez a «reconsiderar» su política tributaria. Además, adelanta que pedirán una reunión al primer edil.