La caída de cascotes obliga a la Universitat a reforzar las fachadas de Tarongers

Vallas y mallas de protección en el aulario sur. En la esquina superior izquierda se observa un desconchado. / Juanjo Monzó
Vallas y mallas de protección en el aulario sur. En la esquina superior izquierda se observa un desconchado. / Juanjo Monzó

La institución ha colocado mallas protectoras para evitar accidentes y asume que las obras coincidirán con las clases

JOAQUÍN BATISTAVALENCIA.

La Universitat de València está ultimando las obras para reforzar las fachadas de los aularios norte y sur del Campus de Tarongers con el fin de solucionar los problemas de caídas de cascotes y el consiguiente riesgo para la comunidad educativa. Según fuentes del rectorado, el trabajo administrativo se encuentra en la fase final -está a punto de terminarse la redacción del proyecto- y el siguiente paso será la licitación de las obras de consolidación, que coincidirán con la actividad académica. Ambos edificios abrirán sus puertas el lunes.

Desde finales de 2018 alumnos y docentes han convivido con las vallas y mallas de protección que rodean todo el perímetro de los aularios. Fueron colocadas después de que se detectaran «deficiencias muy graves» y se advirtiera de la «inestabilidad de los elementos de la fachada» tras una cata impulsada por la empresa encargada de redactar el proyecto, según la resolución del rectorado que permitió la instalación de los elementos de protección de manera urgente, que han costado algo más de 95.000 euros.

El problema de las fachadas está en las plaquetas que se aprecian desde fuera. Aunque los edificios parecen estar cubiertos de ladrillos caravista (de color naranja y ocre), en realidad son placas adosadas directamente al forjado. Es decir, en su mayor parte no son bloques enteros, sino un revestimiento. Con el paso del tiempo se han ido desprendiendo en diferentes puntos, y un paseo por el campus permite ver desconchados en las fachadas de ambos aularios -las que recaen a los espacios interiores-. Incluso hay algún cascote en las mallas protectoras.

El revestimiento adosado al forjado se ha desprendido en diferentes zonas

La situación no es nueva. Las alarmas saltaron hace años en los edificios que albergan las Facultades de Derecho y Economía, los más próximos a la avenida de los Naranjos, por lo que en 2003 se realizó una intervención de refuerzo consistente en colocar bandas metálicas paralelas en las propias fachadas. Están ancladas en los forjados, sustituyen a las plaquetas situadas entre los pisos y contribuyen a la integridad del resto del revestimiento. Estos inmuebles -y los aularios- fueron inaugurados entre 1995 y 1996 y en la actualidad acogen a más de 11.000 estudiantes de grado y profesores.

En 2003 se actuó en los edificios de Derecho y Economía, que tuvieron problemas similares

Aunque la sensación del visitantes habitual al campus es que no hay avances en los trabajos -los elementos de protección llevan meses colocados-, la Universitat defiende que la realidad es bien distinta. «Desde las obras de emergencia no se ha parado de trabajar en el procedimiento administrativo, lo que ocurre es que la sensación de avance no se percibe hasta que no se ve el movimiento de operarios, que se produce en la última fase del proceso», señalan desde el rectorado, que destacan que «el Servicio Técnico y de Mantenimiento está muy implicado» y que se ha agilizado al máximo la tramitación ante la necesidad de reparar las patologías de los edificios.

Además, para la redacción del proyecto técnico se ha contactado con los centros implicados para consensuar aspectos de las obras de refuerzo, teniendo en cuenta que coincidirá con la actividad académica. De hecho, para la licitación de las obras se van a incluir las franjas horarias en las que programar aquellos trabajos que generen ruidos y molestias con el objetivo de «evitar o al menos minimizar su impacto en la actividad lectiva».

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