El Cabanyal condena el silencio de Ribó

Una de las calles del Cabanyal. /Damián Torres
Una de las calles del Cabanyal. / Damián Torres

Zero Incívics alerta del aumento del tráfico de drogas, reyertas, peleas de gallos y ocupaciones ilegales en la zona más conflictiva del Marítimo | Los vecinos critican la falta de respuesta a sus denuncias

PACO MORENOVALENCIA.

«No han hecho ni acuse de recibo». La asociación de vecinos Zero Incívics, creada hace apenas unos meses y que se centra en denunciar los problemas de conciencia que se padecen en el Cabanyal, se lamentó ayer del desinterés del gobierno municipal, con el alcalde Ribó a la cabeza, tras el envío de una carta a principios de agosto donde se detallan las ocupaciones ilegales, peleas de gallos, escándalos nocturnos y hasta acoso y amenazas a los vecinos.

«Aquí hay que venir a ciertas horas para ver lo que pasa», indicaron fuentes de la entidad, nacida como un grupo en redes sociales que derivó en un grupo de trabajo y una asociación. En el primer apartado cuentan ya con más de 400 miembros y pueden ser considerados como los sucesores de la desaparecida plataforma Salvem el Cabanyal.

Desde finales de julio, cuando redactaron el escrito, la situación se ha agravado aún más si cabe. Desde la entidad citan como ejemplo lo que llaman las «cuatro esquinas», un rectángulo de edificios formado por las calles Barraca, Amparo Guillem, Padre Luis Navarro y Pescadores donde es fácil contemplar el tráfico de drogas al menudeo. «Ayer por la tarde (por el lunes) pasaron dos chicos y como parecían que estaban observando, los rodearon más de 30 personas y tuvimos que llamar a la policía para evitar que les dieran una paliza», afirmaron.

La carta enviada al alcalde Ribó y que sigue sin respuesta no tiene desperdicio. «Conductas incívicas, suciedad, reyertas, acoso sexual explícito especialmente en la zona cero a jóvenes del barrio y turistas que pasean o van en bicicleta, además de ofrecerles todo tipo de estupefacientes. Incluso se da la circunstancia de que a veces ocurre muy cerca de un vehículo de la Policía Local». Es sólo una de las descripciones.

Estos años, pese a las inversiones millonarias del Ayuntamiento en obras de reurbanización, se han dado casos de vecinos que se han tenido que marchar. «No hablamos de personas que estaban en alquiler, sino también residentes que han abandonado y se han ido», afirman.

La medida aprobada por la concejalía de Limpieza para reforzar la recogida de enseres y trastos viejos sí que ha sido aplaudida por los vecinos. «La silla es la señal», afirman sobre el mobiliario que se coloca en la calle y donde con frecuencia se apostan los vendedores al menudeo de drogas. «En el Canyamelar también se está complicando todo», subrayaron acerca de la plaza del Rosario y su entorno inmediato.

Uno de los problemas más evidentes es la ocupación del espacio público y las aceras, imposibilitando el «paso de personas con movilidad reducida, padres y madres con coches de bebé o personas con el carro de la compra, teniendo muchas veces que bajar a la calzada con el riesgo que ello implica».

Las denuncias han provocado amenazas directas a miembros de Zero Incívics, por lo que su actividad se basa en el anonimato de cara a la prensa. «Si amenazan a alguien no pasa nada, se queda un poco más en segunda línea y sale otra persona para sustituirle», subrayan.

En la carta se habla de «saraos nocturnos hasta altas horas de la madrugada, sin el mínimo respecto al descanso y que se producen durante todo el año». También las hogueras y barbacoas alrededor de las cuales «la fiesta y el ruido se prolonga durante horas, tanto de día como de noche», aseguran.

La decepción de la asociación con el gobierno municipal es mayúscula, máxime si se tiene en cuenta que varios concejales han sido simpatizantes de Salvem el Cabanyal. «No ha contestado nadie, ni el alcalde Ribó ni algunas de las concejalías implicadas». Es más, tienen constancia de que «hay asociaciones que han pedido reunión más tarde y ya la han celebrado».

Una de las claves es la ocupación ilegal de viviendas, tanto públicas como privadas, con «los problemas derivados como incendios por enganches a la electricidad, averías de agua, degradación de las zonas comunes y el entorno de estas viviendas». En una red social circulaban ayer por ejemplo la imagen de una ventana destrozada en una terraza interior, con el suelo cubierto por completo de cristales. «Ha sido en la calle Ernesto Anastasio, en una pelea de okupas», explican.

«Sabemos que son conscientes de la importancia que tiene para la ciudad que un barrio tan especial como el Cabanyal-Canyamelar recupere la dignidad que merece. Nos lo merecemos por haber sufrido durante tantos años el abandono de la Administración. Esperamos ser recibidos lo antes posible y poder explicarles la urgencia», finalizan.

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