Un barrio sin ley ante el turismo

Pancarta contra los apartamentos turísticos. / irene marsilla
Pancarta contra los apartamentos turísticos. / irene marsilla

Apartamentos y terrazas aumentan en Ruzafa mientras los residentes critican que se ven obligados a vender sus pisos

MAR GUADALAJARAVALENCIA.

Noche de sábado pasada la una y media. Entran gritos por la ventana de Fernando. Es capaz de ubicar de dónde provienen sin asomarse a la ventana, pero aún así lo hace para comprobar que las terrazas siguen llenas y la gente está bebiendo en la calle. Vuelve a la cama cuando escucha desde el rellano el ruido en las escaleras del portal. Pisadas, voces y risas que suben y bajan sin cesar. «No sé para qué llamo a la policía si no hacen nada», piensa en voz alta.

El edificio que hay justo enfrente de su casa tiene la mayoría de luces encendidas. Fernando ha visto cómo se marchaban los propietarios y llegaban los turistas. «Esto se ha convertido en un barrio sin control, sin ley y lejos de frenarlo, lo están alimentando», dice cabizbajo. Él ha colgado un cartel en su balcón: «me quieren tirar de mi casa, razón: apartamentos turísticos». Como él, centenares de vecinos sufren las consecuencias del ocio sin medida en el barrio de Ruzafa, un barrio sin ley ante el turismo.

Los vecinos denuncian la falta de respuesta del Ayuntamiento ante la pérdida de 1.300 habitantes en el barrio en una década

Juan es vecino de la zona. «Justo al lado de mi casa, tiraron a todos y vendieron a una empresa que los ha hecho pisos turísticos; ellos vienen de vacaciones, están con la música, hablando, con las luces encendidas hasta las tantas, yo estoy estudiando y es horrible», comenta. Para Juan el barrio se ha hecho un «parque temático del turismo». En tan solo diez años, hay 1.300 residentes menos en Ruzafa. En una año, casi cien personas dejaron la zona. Unas cifras que van en descenso, también para el comercio local y los establecimientos. Donde antes había tiendas, ahora hay bares y donde antes podías comprar el pan, ahora alquilan patinetes o bicicletas. «Andas por la calle cualquier mañana y te cruces con quien te cruces, no hay nadie que hable español, hasta en las cafeterías y bares te atienden en inglés», dice alzando las manos.

María Teresa se reconoce «cansada». Para ella la policía debería de tomar partido, por eso pide que la administración «ponga las cosas más fáciles, lo que no puede ser es que si encima quiero hacer una reclamación, tenga que tragarme papeleos y un montón de burocracia, para después no obtener respuesta», comenta. Pero la verdadera cuestión que ella se plantea es «¿a dónde quieren que llegue esto?». Juan lo tiene claro: «creo que buscan convertirlo en zona dedicada exclusivamente al turismo».

Testimonios

Juan
«Las terrazas sobrepasan el perímetro e invaden toda la acera, ya no hay espacio para transeúntes»
Amparo
«Salí de casa y me encontré una vomitona gigante en la puerta, se habían puesto de acuerdo»
María Teresa
«Para hacer una queja te obligan a realizar muchos trámites y después no recibes respuesta»

Tras una noche en la que no se pega ojo, en la que escándalo se adueña de la tranquilidad «imagina salir de casa para ir a trabajar y encontrarte una vomitona gigante en tu puerta, ellos se habían puesto de acuerdo para hacerlo todos a la vez», relata Amparo que siempre que ha intentado recurrir a los agentes de la policía no ha recibido respuesta: «ni están ni se les espera, la policía en este barrio está desaparecida», explica la propietaria.

El silencio administrativo se traduce en un visto bueno. «Si yo veo como algunas terrazas han borrado hasta las marcas que vino a perimetrar el Ayuntamiento, si hasta yo veo como se saltan estas marcas y ocupan toda la acera, cómo no lo ve la policía», se pregunta Juan, ya que considera que el interés va más allá: «no es que no hagan nada, es que lo están fomentando», zanja.

Ya no hay vuelta atrás. Es la frase más repetida entre los propietarios de la zona. La inacción administrativa y policial acaba con su paciencia . «Hasta las asociaciones vecinales como Ruzafa Descansa, han desistido», comenta Fernando. El tiempo corre y la situación la califican de «desbordante». A la pregunta de dónde se ven de aquí cuatro años, hay una respuesta común: «puede que ya no viva aquí».

La regulación se inicia a la espera de los planes urbanísticos

P.M. / El Ayuntamiento y la Conselleria de Turismo firmaron a finales del pasado año un convenio para que la Policía Local refuerce su participación en la inspección de apartamentos turísticos. Visitas conjuntas con los técnicos de la Generalitat, trasvase de datos y la confirmación de las denuncias vecinales forman parte de las actuaciones.

Más importante es la regulación que se realiza con los planes urbanísticos. El primero y que todavía no se ha aprobado definitivamente es el de Ciutat Vella, que fija una serie de barrios en el centro donde se establece un predominio claro de las viviendas residenciales y los comercios tradicionales, con el fin de evitar la marcha de residentes.

Otro que también está en marcha es el Plan del Cabanyal. Pese a que no se ha aprobado definitivamente, el gobierno municipal ya ha avanzado que la reserva para apartamentos turísticos será del 10% en todo el barrio afectado, tanto en las manzanas de pisos ya construidos como en los de nueva planta.

En principio se había hablado de una proporción distinta en primera línea de playa que en el resto del Cabanyal y el Canyamelar, aunque las presiones de las asociaciones de vecinos llevó a modificar esta parte del planeamiento, que aún debe aprobarse por parte de la Generalitat.