La Albufera desagua para no inundar los arrozales

Gola del Puchol en la Albufera, ayer por la mañana. / JESÚS SIGNES

Las quince bombas se accionan para bajar el nivel hasta los diez centímetros por encima del mar y prevenir avenidas de barrancos

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

La gota fría pasó de largo sobre la ciudad de Valencia, aunque el elevado nivel del lago de la Albufera obligó al Ayuntamiento a pedir que se activaran las quince bombas situadas en las golas del Puchol y El Perellonet para bajar el nivel del humedal. Los arrozales están en plena cosecha y existe un riesgo claro de inundación.

«Ante un episodio de gota fría o DANA, en el cual la Albufera puede ser una gran receptora de pluviales de varios barrancos que, además no están dentro de la ciudad, es muy recomendable mantenerla a un nivel adecuado para poder desaguarla en caso de avenidas», explicó el concejal de Devesa-Albufera, Sergi Campillo. Además, existe el riesgo de que se inunden los campos de arroz, sobre todo los conocidos como tancats, cuando se está en plena cosecha. Esa circunstancia podría afectar a municipios ribereños.

Diez de las bombas están situadas en la gola del Puchol y las otras cinco en El Perellonet. Se trata de maquinaria que sólo se pone en marcha en caso de emergencia, dado que no discrimina y absorbe en sus turbinas toda la pesca, lo que perjudica a los pescadores. Las compuertas no pueden abrirse estos días para evitar que entre demasiada agua de mar en el humedal.

El nivel óptimo de estos días es de diez centímetros sobre el nivel del mar, pero por la mañana se encontraba a quince centímetros. El fuerte oleaje en las playas de El Saler impedía desaguar por gravedad, por lo que no hubo más remedio que activar las bombas.

El lago, añadió el vicealcalde de Valencia, puede ser una gran receptor de caudales provenientes de barrancos, lo que es probable que suceda en caso de lluvias torrenciales en la cuenca. «Hay que mantener un nivel adecuado para poder desaguarla sin problemas», subrayó el edil, en una situación que de momento no ha cumplido con las peores previsiones.

El nivel del lago de la Albufera mantiene un equilibrio complicado para conjugar los intereses de asociaciones ecologistas, agricultores y pescadores. Los tiempos están marcados por las cosechas de los arrozales, que necesitan inundaciones y vaciado para completar el ciclo.

La Conselleria de Medio Ambiente reguló en 2016 estos niveles después de un primer aviso de la Fiscalía. La normativa señala un mínimo de diez centímetros sobre la altura del mar en la gola, al otro lado de la compuerta, durante el cultivo del arroz, de mayo a octubre. De noviembre a enero, con la inundación de los campos debe llegarse a 25 centímetros, mientras que el resto del año puede variar entre cinco y diez centímetros.

Estos niveles no fueron respetados por la Junta de Desagüe, según una denuncia presentada en la Fiscalía que sigue su curso. La situación se agrió más entre el Consistorio y la entidad reguladora al renunciar el alcalde Joan Ribó a la presidencia de la entidad, al considerarlo un cargo honorífico. Esto es rechazado por los grupos de la oposición, agricultores y pescadores, al considerar que el cargo es nato en los estatutos. La puesta en funcionamiento de las bombas ayer se realizó previo permiso de la Dirección General del Medio Natural de la Generalitat. El sistema estará en servicio hasta que baje el nivel. La previsión de lluvias hoy es que se produzcan en el sur de la provincia, aunque por precaución se llegará a los diez centímetros de nivel.

No obstante, la vigilancia seguirá en zonas como los barrios del distrito Marítimo. Las últimas inundaciones registradas en la ciudad sucedieron en Malvarrosa y Nazaret, debido a su proximidad con el mar y los problemas del alcantarillado. Las asociaciones de vecinos han pedido varias veces que se resuelvan estos problemas con una nueva infraestructura de saneamiento.

Tráfico con retenciones

A primera hora de la mañana se registraron retenciones en Valencia y su área metropolitanas, aunque no se llegó al colapso en ninguno de los accesos ni bulevares principales. «La lluvia es moderada, aunque hemos puesto en alerta a las 160 personas que trabajan en las contratas de los jardines», dijo Campillo en referencia a incidencias como la caída de ramas o resbalones.

El parque móvil que dispone el Consistorio estos días de refuerzo consiste en cuatro camiones con cesta de poda, dos camiones de caja abierta, cuatro recolectores, 25 furgonetas y turismos, 2 miniretros, 2 tractores, 20 motosierras, cuatro bombas de achique y cuatro hidro limpiadores.

Cierre de parques por el riesgo de caída de ramas

A primera hora de la mañana, el Consistorio anunció el cierre de los grandes parques para evitar cualquier riesgo de accidente. Así ocurrió en lugares como el jardín de Viveros o el Parque Central, dos de las mayores zonas verdes. Los operarios municipales colocaron también vallas en los accesos al jardín del Turia, donde se informaba con unos carteles del riesgo de transitar por esas zonas debido a la posible caída de ramas. El concejal de Parques y Jardines, Sergi Campillo, comentó el refuerzo en la poda desde el verano. En el cauce, a la altura de Jacinto Benavente, talaron un eucaliptus abatido.