Joan Ribó se viste de revolucionario durante la visita de Correa a Valencia

Rafael Correa recibe las llaves de la ciudad de manos del alcalde de Valencia, Joan Ribó. :: manuel molines/
Rafael Correa recibe las llaves de la ciudad de manos del alcalde de Valencia, Joan Ribó. :: manuel molines

El alcalde aplaude las palabras del presidente de Ecuador como homenaje a Fidel Castro y critica las políticas migratorias de Trump

ÁLEX SERRANO

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, aplaudió ayer el «mensaje revolucionario» del presidente de Ecuador, Rafael Correa, en la visita del máximo mandatario latinoamericano a Valencia, donde presidió una tarde cultural en el Palacio de Congresos con inmigrantes ecuatorianos afincados en la ciudad. En el acto, Ribó le entregó las llaves de la ciudad a Correa, en un gesto que el presidente ecuatoriano agradeció: «Las puertas de Valencia siempre estarán abiertas para nosotros».

«Compartimos el mensaje revolucionario del presidente Correa, plasmado brillantemente en el discurso de despedida al comandante Fidel Castro», dijo ayer Ribó, en referencia a las palabras de Correa en La Habana durante los actos políticos en homenaje al dictador cubano. En ese discurso, Correa dijo: «Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas».

Tanto el alcalde de Valencia como el presidente de Ecuador, que dejará su cargo en febrero tras dos legislaturas en el poder y que convirtió el acto prácticamente en un mitin en el que repasó toda su labor al frente del Gobierno de Ecuador, criticaron la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que el pasado sábado firmó una orden ejecutiva en la que impedía la entrada en EEUU a todos los inmigrantes provenientes de hasta seis países musulmanes. Ribó indicó que, en tiempos de políticas «racistas, xenófobas y contra los migrantes, no solo en Estados Unidos sino en muchos países europeos», hay que poner en valor el «carácter acogedor del pueblo valenciano y sus políticos, que recordamos cómo tuvimos que migrar por razones económicas o por ser perseguidos y que ahora vemos cómo nuestros hijos tienen que salir de su tierra para encontrar un trabajo».

Correa, por su parte, alabó a los 14.000 ecuatorianos residentes en Valencia (miles de ellos se dieron cita ayer en el Palacio de Congresos y otros tantos se quedaron en la calle) y lamentó «cuando uno oye visiones humanas» respecto a la inmigración. «La inmigración terminará cuando la prosperidad llegue a todos los rincones del mundo por igual», dijo Correa, antes de destacar que su país «es ya uno de los tres más equitativos de la región y hace una década era uno de los tres más desiguales». El presidente de Ecuador destacó que lo que su gabinete ha realizado en una década «no es nada comparado con la generosidad» de los inmigrantes, «con lo que han hecho por la patria».

Sin asilo tras un terremoto

Ribó se dirigió a los asistentes al acto, «vecinos de Valencia con sangre ecuatoriana», a los que ha definido como «personas valerosas que buscan con honradez una vida mejor». El primer edil indicó que en la actualidad los ecuatorianos «forman parte activa de la ciudad» de Valencia, por lo que les ha agradecido «habernos honrado con vuestra decisión de elegir Valencia para vivir». Ribó subrayó además que comparte con Correa «su voluntad de luchar con audacia, inteligencia y sin violar principios éticos, y con la convicción de que no existe poder en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas». Ribó, por cierto, rechazó hacer declaraciones al término del acto.

Antes de la tarde cultural, una mujer ecuatoriana se acercó a Correa y le pidió ayuda. Su nombre es Rosa Mercedes Mendoza y vive en Valencia desde 2003. Ha solicitado asilo para sus hijos, su hija Carolina y sus dos nietos, afectados por el terremoto que azotó el país en abril de 2016. Su solicitud ha sido aceptada parcialmente (solo le ha dado el asilo a su hijo de 21 años) y ayer aprovechó la visita de Correa a Valencia para darle en mano la petición de asilo. «Soy consciente de que hay muchas personas pidiéndolo, pero la verdad es que hay mucha gente que viene ilegal e incluso les dan subvenciones y a mí no me ayuda nadie», dijo Mercedes.