La plaza de la Reina, ante su encrucijada

La plaza de la Reina, ante su encrucijada

La Boatella insiste en los usos residenciales y comerciales del lugar mientras los empresarios piden reordenar las líneas que llegan a la zona

ÁLEX SERRANO

valencia. El Ayuntamiento de Valencia comenzará en apenas 10 días el proceso participativo sobre la reforma de la plaza de la Reina en el que será seguramente la peatonalización más importante a la que se han de enfrentar las concejalías de Movilidad Sostenible y Movilidad durante este mandato. La asociación Encajes Urbanos será la encargada de dirigir un proceso en el que todos los actores implicados exigen al Consistorio participación real y que el proyecto no les llegue «ya terminado», como antes de las actuaciones en el entorno de la Lonja o en el barrio de la Xerea, según diversos colectivos consultados.

La base de todo el proceso será el proyecto ganador de Miguel del Rey, Íñigo Magro y Antonio Gallud presentado al concurso de ideas organizado en 1999 por el Colegio de Arquitectos. En ese proyecto también participaron la paisajista Teresa Santamaría, el arqueólogo Víctor Algarra y el ingeniero J. Yuste. La idea era crear una plaza peatonal, con zonas de sombra y en el que la salida del aparcamiento, el gran quebradero de cabeza en lo que a reurbanizar la plaza se refiere, se hacía por la calle del Mar.

«Nuestro proyecto tiene unos años, no se cuestionaba entonces el papel del aparcamiento en sí, ni el sistema de tráfico urbano municipal, cuestión que sobrepasa a la propia plaza. Por ello hay que adecuar estas cuestiones que más bien vendrían de la propia dinámica de la ciudad», explica Miguel del Rey, que hace hincapié en que ellos ya han comenzado los contactos con asociaciones del barrio para testear «determinados ajustes, cuestiones que seguramente este proceso participativo también detectará». «Por ejemplo, la ubicación de la falla y sus demandas, cuestiones que entran perfectamente en ajustes que ya incluso de han ido estudiando y tienen muy buena solución», asegura el arquitecto. También están estudiando cómo y dónde ubicar la zona de sombra. «La proponíamos pero ahora sería necesario revisarlo con el problema de la plaga que tienen las palmeras en nuestra tierra», asegura del Rey. Los arquitectos quieren eliminar cualquier peldaño que tuviera el proyecto original y ajustar el acceso al aparcamiento.

Otro de los aspectos llamativos de aquella idea que sedujo a algunos de los arquitectos más importantes de España era una zona desde donde se pudiera observar la cripta de la Catedral. «Sería importante resolver la separación entre la parte vinculada a la catedral y el resto de la plaza pública, podríamos decir, más civil», indica del Rey, que define este aspecto del proyecto como «la excusa» perfecta para proponer una fisura y hablar de una cripta». «Creo que esto hay que mantenerlo, como cripta, o como espacio de apoyo a las necesidades de una plaza pública de gran densidad de uso, más de 30,000 personas diarias, muchas de ellas con necesidad de información y de todo tipo», indica el arquitecto, que insistió en la importancia los restos arqueológicos encontrados en el entorno, que «es muy rico según el arqueólogo del equipo», más las referencias a la arquitectura existente, la puerta de los Hierros y su perspectiva barroca, «obligan a una solución singular en esta zona», aseguró el experto.

Todose estos aspectos serán estudiados en el proceso participativo, que del Rey califica como «importante, pues debe ser un proyecto que asuma los deseos, las ilusiones y las demandas de la ciudadanía». «Por supuesto de los vecinos próximos y con intereses distintos: residentes, comercio, restauración, turismo. Pero también del resto de los valencianos, pues es un punto neurálgico, transitado y valorado», destaca el arquitecto. «Pensamos nuestra idea desde una perspectiva de cierta abstracción y sin condicionar en exceso la forma, a la espera de vestirla con la participación ciudadana, más aún en este caso tras unos años de haber ganado el concurso», relata del Rey.

Sin embargo, el alma máter de la remodelación de la plaza avisa: «También hemos de decir que cualquier proceso participativo debe estar bien orientando, no valorando soluciones, pues no se trata de jueces que juzgan una solución, ya hay especialistas para diseñar la ciudad, sino de personas que proponen unas demandas o tienen unas necesidades a tener en consideración en un diseño de consenso».

Precisamente el proceso participativo será una de las fases más importantes del proyecto pero también una de las que se miran con más recelo por parte de los colectivos llamados a participar en el ella. Las experiencias vividas antes de la actuación blanda en el entorno de la plaza del Mercado y de la Lonja y antes de la peatonalización de la calle Serranos y la reordenación de buena parte del barrio de la Seu ha puesto sobre aviso a los colectivos llamados a participar en el nuevo proceso que comenzará en quince días.

Es el caso de la Asociación de Vecinos y Comerciantes La Boatella, que forma parte de la Coordinadora de Entidades de Ciutat Vella. Joan Sanchis se opone al proceso, que tilda de «fraude de participación ciudadana, sin tener en cuenta los usos que corresponden a una zona residencial y comercial y en un entorno protegido del conjunto monumental». «Las prioridades y obligaciones de las autoridades deben ser la conservación y preservación del patrimonio completamente abandonado y no gastar el dinero público en banalidades y proyectos que solo benefician a bares, restaurantes y actividades turísticas que precisamente destruyen el ambiente residencial y comercial», aseguran desde la entidad. Fuentes de La Boatella insisten en el «fraude» que supone el proceso de participación, «contratando un equipo sin experiencia y ajeno a la realidad y circunstancias de vecinos y comerciantes». Además, hacen hincapié en que el proyecto planteado está «al servicio de actividades turísticas con más sillas y mesas que ocupan suelo público con una plaza central para actividades que entretengan a los clientes de los bares, restaurantes y apartamentos así como de hoteles con encanto».

El presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, Rafael Torres, espera que el proyecto que vaya al proceso participativo «no venga muy hecho para que haya cosas que decir». «Es un punto neurálgico que debe abordarse desde el punto de vista de muchísimos colectivos: vecinos, turistas... es una de las grandes plazas de la ciudad. Esperamos que se corrijan los fallos que ha habido en procesos anteriores que sobre el papel sonaba muy bien pero han sido menos participativos», comenta Torres, que asegura que uno de los principios que debe regir cualquier actuación en la zona «es que debe ser una plaza para las personas, no para los autobuses y los taxis. Habrá que dejar pasar algunos autobuses por la calle de la Paz y otros desviarlos por Poeta Querol». Además, Torres critica que a la plaza llegan «muchísimas líneas, 11, es una barbaridad».

Los taxistas también son parte interesada en el proceso porque cuentan con una parada en la misma plaza. José Ramón Giménez, portavoz de la Asociación Gremial del Taxi ante el Ayuntamiento, asegura que no van a permitir que se elimine la parada porque es un lugar «de mucho turismo, muy importante». «Queremos tener acceso y parada, también de cara a que la gran parte de población de toda esa zona son personas de edad avanzada, pero no estamos en contra de una posible peatonalización», explica Giménez.