Jóvenes y mayores, unidos por la música

Jóvenes y mayores, unidos por la música

Los alumnos del IES La Patacona y los ancianos de una residencia forman un coro intergeneracional que sirve de aprendizaje para unos, y de terapia para otros

RAFA MUÑOZValencia

La música contiene muchos valores positivos. Para los jóvenes, como por ejemplo los estudiantes del IES La Patacona, puede ser un canal de aprendizaje. Para los ancianos, como los de la residencia Ballesol Patacona, una terapia que reduzca el deterioro cognitivo, mejore la memoria y la aumente la actividad cardiaca.

Por estos motivos, instituto y residencia pusieron en marcha a principios de año un experimento con el que ambos han quedado plenamente satisfechos. Una decena de estudiantes de Secundaria, junto con su profesora de Música, han formado un coro intergeneracional con una veintena de ancianos de la residencia.

Es un proyecto de colaboración con el instituto, que lo tenemos pared con pared, y nació para desmitificar que las residencias son oscuras, que no hay vida, explicó Javier Simarro, animador de la residencia Ballesol Patacona. Lo que buscamos con la música es que mejoren su ánimo, sus relaciones; son conocidos todos los beneficios que ejerce la música en las personas, pues más en los mayores, añadió.

Los jóvenes han acudido a la residencia todas las semanas desde el mes de enero, en su horario de clase de Música, y sacrificando también muchos de sus recreos. Era una parte de la asignatura, pero podíamos elegir participar o no hacerlo, y muchos lo elegimos porque creíamos que era algo bonito, comentó Lucía Aliaga, alumna del instituto. Nos han tratado muy bien, y creo que les ha gustado, porque en algunos ratos libres hablábamos y nos contaban sus historias, agregó.

Es importante porque la relación entre jóvenes y adultos es complicada, en cuanto a confianza, y esto viene muy bien para unir ambas generaciones, señaló Pau Peiró, alumno del instituto. Nos han transmitido ilusión; casi todos tenemos abuelos, y nos han transmitido querer más a los mayores, y convivir con ellos, indicó.

Por su parte, los ancianos, protagonistas de este experimento, se mostraron encantados. Tanto las clases como el recital que celebraron el pasado mes de mayo en el Auditorio de Alboraya les han proporcionado momentos inolvidables.

A mí me ha gustado cantar, aunque lo hago muy mal; yo soy de las que en casa en cuanto cogía una escoba me ponía a cantar, aseguró Mercedes Palop, de 88 años.

Me gusta mucho la música, la verdad, lo que pasa es que nunca he cantado, sólo lo he hecho en este coro, antes nunca lo había hecho, señaló José González, de 72 años. Estos chicos tienen valores, concluyó.