Las dudas del balneario La Alameda

Fachada principal del balneario La Alameda. :: damián torres/
Fachada principal del balneario La Alameda. :: damián torres

El tripartito tendrá que decidir si renuncia al cobro de la concesión o si se persona en el procedimiento concursal

I. D. VALENCIA.

¿Qué pasará con los trabajadores? ¿Aparecerá finalmente una empresa dispuesta a comprar la sociedad concesionaria? ¿Se permitirá la apertura de las instalaciones mientras el Ayuntamiento prepara el nuevo pliego de condiciones? Son algunas de las incógnitas que se ciernen sobre el futuro del balneario La Alameda, que cierra sus puertas al haber solicitado la empresa gestora su liquidación tras no superar el concurso de acreedores.

Unas dudas a las que se suma qué sucederá con la deuda que tiene pendiente de cobro el Consistorio y que asciende a 300.000 euros, correspondientes al canon por la explotación de este servicio, fijado en 75.000 euros anuales. De momento, el gobierno municipal, y en concreto la concejal de Patrimonio, María Oliver, no ha explicado qué procedimiento seguirá, es decir, si optarán por renunciar a esta cantidad o si acudirán al procedimiento concursal y se pondrán a la cola de los posibles proveedores que tengan también deudas pendientes. Este periódico intentó localizar a la edil de València en Comú por diversas vías sin que obtuviera respuesta para aclarar este punto.

Lo más razonable es esta segunda opción a tenor de las declaraciones y decisiones de Oliver sobre la problemática del balneario, pues a comienzos de año sólo aceptó paralizar la reclamación de la deuda existente para dar tiempo a la concesionaria a encontrar una solución.

Sobre el acuerdo que había alcanzado Mibor Urbana SL con el anterior equipo de gobierno -gestionado por el Partido Popular-, Oliver nunca le dio validez y lo rechazó. Debido a la crisis económica, la concesionaria solicitó al Consistorio a finales de 2014 una quita de la deuda que alcanzaría el 50%.

Acuerdo no aprobado

Hubo acuerdo con la mediación del Instituto Valenciano de Finanzas y se aprobó saldar la deuda mediante compensación por el exceso de inversión, dado que la empresa mantenía que el canon era inasumible en las circunstancias actuales. Sin embargo, ese documento nunca llegó a la mesa de la junta de gobierno para su ratificación. Más tarde, el tripartito alegó que la condonación de la deuda no era legal, según un informe de la Intervención, y desestimó el acuerdo.

Fue entonces cuando Oliver se reunió con los trabajadores de La Alameda para trasladarles que se estaba a la espera de encontrar una nueva empresa que adquiriera el servicio y, por tanto, subrogase a los empleados y se hiciese cargo de la deuda acumulada. Y apareció la idea de que el Ayuntamiento no podía asumir las pérdidas de las empresas privadas, aunque en este caso se tratara de una concesión municipal.

La plantilla (una treintena de trabajadores) incluso se movilizó para recoger firmas a través de la plataforma online 'Change' y mediante una carta en la que reclaman al gobierno municipal «una solución creativa que evite el cierre de un servicio de salud a pacientes, mayores y ciudadanos, así como la pérdida de un número importante de puestos de trabajo».

Reapertura de una década

El balneario La Alameda, ubicado en el antiguo Asilo de la Lactancia (que en origen era propiedad de la Universitat de València), donde iban las trabajadoras de Tabacalera para dar el pecho a sus hijos, reabrió sus puertas en noviembre de 2006 tras haber permanecido cerrado durante 26 años.

Sus aguas afloran a 43 grados centígrados desde un manantial a 663 metros de profundidad en el centro de Valencia, tienen una importante presencia de sulfato, calcio y magnesio y fueron declaradas de utilidad pública en 1951.