Marzá defiende el cierre de aulas concertadas tras el aluvión de críticas

Vicent Marzà, en Les Corts. :: manuel molines/
Vicent Marzà, en Les Corts. :: manuel molines

El conseller dice que se ha respetado a los centros que atienden a alumnado necesitado pese a que el sector le afea que elimine clases en barrios deprimidos

J. BATISTA

Vicent Marzà compareció ayer en la comisión de Educación de Les Corts para defender su propuesta de arreglo escolar, la planificación de aulas que se crean o suprimen el curso que viene. Aunque en su primera intervención se limitó a exponer los números y criterios utilizados, tras las réplicas de la oposición centró su discurso en justificar por qué se han suprimido aulas en la concertada y en negar que exista un ataque hacia la red.

En los últimos días patronales y titulares de centros, representantes de Ampas y sindicatos han cargado contra la propuesta. Incluso se han iniciado recogidas de firmas entre las escuelas afectadas para pedir a Educación un cambio de criterio.

También desveló, a preguntas de Compromís, que impulsarán mecanismos para reubicar en otros centros a los profesores de la red que pierdan su empleo como consecuencia de la planificación.

Marzà destacó que se ha hecho un arreglo conjunto en públicos y concertados para utilizar los mismos criterios en aras de la eficiencia en el uso de los recursos. Y habló de dos puntos básicos: mejorar la calidad (la bajada de ratios en el acceso a las etapas) y el cumplimiento de la normativa de conciertos. Explicó que se les pide llegar a un mínimo de alumnos, que sale de la media del resto de colegios públicos de la localidad en cuestión y de aplicar un descuento de dos puestos. Es decir, si es de 23, el límite baja a 21.

Incluso destacó que ha aceptado mantener unidades que no alcanzan el mínimo por ubicarse en centros de acción educativa singular (Caes), es decir, con un elevado porcentaje de niños con necesidades de apoyo y medidas de compensación. Es llamativo el argumento teniendo en cuenta que la principal crítica del sector es que se cierran clases concertadas en escuelas de barrios deprimidos donde desarrollan una labor social, como sucede en la Fuensanta de Valencia, en San Isidro (Orihuela) o en Ciudad de Asís de Alicante. Eso sí, no tienen la consideración de Caes, extremo que le recordó al diputada de Ciudadanos Mercedes Ventura, que además consiguió arrancar un compromiso de Marzà: aquellos que aleguen atender a un elevado porcentaje de alumnado con necesidades compensatorias no perderán la unidad.

También le apretó en relación a la FP, donde esgrimió un informe de la dirección general que, como publicó LAS PROVINCIAS, pide no concertar nuevas unidades tras la ampliación de la oferta pública, además de exigir la revisión de los convenios de años anteriores. En este caso Marzà destacó que es una etapa no obligatoria, por lo que el deber de la administración es, a su juicio, garantizar la máxima oferta en los institutos de la Generalitat.

La diputada del PP Beatriz Gascó le recordó otros «ataques» a la concertada como la derogación del distrito único o la baremación para pasar de las aulas de dos años a 1º de Infantil, algo que no sucede en los centros públicos. «Que diga que con el arreglo se reduce la incertidumbre -Marzà argumentó que se sabrá qué unidades están concertadas antes de la matrícula- y que van a aumentar la libertad de elección es de tener mucha 'barra'», le espetó.

En su reflexión final el conseller dijo defender «una escolarización de calidad para todos, por lo que no atacamos a nadie, sino que damos las mismas oportunidades». «Si reducir las ratios es un ataque, si dotarlos (a los concertados) de más personal para necesidades especiales es un ataque, no sé muy bien a quienes están defendiendo, quizá no a los niños y sí a los titulares de las empresas privadas», concluyó. Además, destacó que la administración no cierra un aula, sino que la saca del concierto, en el sentido de que se puede seguir ofertando en régimen privado. Eso sí, es una opción imposible para escuelas pequeñas o con mayoría de familias humildes.

Desde los partidos que sostienen al Consell felicitaron a Marzà por el arreglo realizado aunque también le instaron a seguir bajando el máximo de alumnos por aula (concretamente Podemos y el PSPV). Por último, el conseller se mostró partidario de quitar el concierto a los centros de educación diferenciada, aunque recordó que hoy por hoy están blindados por la Lomce.

 

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