Vecinos del Cabanyal recriminan a Ribó la falta de medidas para rehabilitar el barrio

Estado de abandono del entorno de la calle Escalante y plaza Lorenzo de la Flor. :: jesús signes/
Estado de abandono del entorno de la calle Escalante y plaza Lorenzo de la Flor. :: jesús signes

Los residentes recuerdan que han pasado diez meses de gobierno y las casas están llenas de okupas y chatarreros

LOLA SORIANOVALENCIA

La esperanza es lo último que se pierde, pero los residentes del Cabanyal recriminan al alcalde Joan Ribó la inactividad y falta de medidas para impulsar planes de choque y de rehabilitación.

Estos días de Semana Santa y Pascua las calles se han llenado de visitantes y algunos de ellos, hijos del barrio, se han llevado las manos a la cabeza cuando han comprobado en directo el nivel de dejadez que sufre el barrio después de décadas sin haber paseado por sus calles. «Yo no recordaba esto así, pero da sensación de pena y abandono. No me imagino esto en cualquier otro barrio de la ciudad», afirma Ana García.

Hay otras vecinas, que sí residen todavía en algunos de los tramos más afectados del Cabanyal, en puntos como Los Ángeles y San Pedro, que incluso invitan al alcalde de Valencia, Joan Ribó, a que conozcan la realidad paseando con ellas. «Me gustaría que el alcalde viniera a dar una vuelta y hacerse una idea de lo que estamos sufriendo día a día. Cada dos por tres tenemos okupas nuevos. Dijeron que no querían derribar esto y que iban a rehabilitarlo, pero aquí no se acerca nadie a darnos soluciones», explica Sefa Blat.

Esta vecina junto a otra residente, Amparo Gómez, indican que no sólo les afecta la degradación, «también tenemos problemas de seguridad. A dos chiquillos del barrio les han robado el móvil. Uno ni se dio cuenta de que se lo robaban, pero al otro le dieron una paliza. Estamos abandonados», añaden las dos.

Otro residente, que prefiere dar su apodo (El Pato) comenta que la cosa está tan mal «que mi madre se quiere ir del barrio». Explica que los okupas «aunque esté la puerta tapiada, dan patada o hacen agujero en las paredes y se meten. El otro día vi a unos que apoyaron una escalera y se metieron por un hueco».

Otras vecinas, Irene Gallart y Concha Visiedo, explican que aunque hay muchas casas con okupas ilegales «familias enteras que viven en la marginalidad, también tenemos perroflautas». Además, añaden que están viendo que hay propietarios de casas en muy mal estado que en lugar de invertir sus ahorros en restaurarlas, están aprovechando la ocasión para alquilarlas a gente de mal vivir. Claro, como ellos no viven aquí, nos traen a personas incívicas y somos nosotros los que tenemos que aguantar los problemas de convivencia diaria. Esto no es justo».

Alquiler en dinero 'B'

Además, exigen que Hacienda revise si esos alquileres son legales. «Si las casas donde se han puesto a vivir no tienen las condiciones mínimas de habitabilidad, amontonan basura en casa y duermen en colchones tirados por el suelo cómo es posible que tengan permiso para estar. Y nos preguntamos si los dueños de esas casas están cobrando un alquiler en 'dinero B'», piden Irene Gallart y Concha Visiedo.

También recriminan al gobierno de Ribó que el barrio está lleno de chatarrerías ilegales. «Te asomas a las casas de estos okupas, que las tienen abiertas de par en par y la basura asoma por las ventanas y balcones. No queremos ni ruidos, ni suciedad ni ratas», añaden.

Otro afectado es Manolo Botella, que vive pared con pared con unos vecinos poco cívicos. «Resulta que los dueños de la casa la han alquilado a unas personas que almacenan chatarra dentro. Viven unas cuatro familias. Di aviso a la policía porque almacenan chatarra y como vino una vez la policía a registrarles, ahora lo que hacen es en lugar de almacenarla por semanas, lo hacen por días pero a las cuatro de la madrugada se ponen a bajarla y a hacer ruido. No podemos vivir en casa».

Los vecinos explican que las dos únicas acciones que ha hecho el Ayuntamiento son «limpiar las calles, pero aunque barran estas personas lo ensucian al momento, y llenar las medianeras de grafitis».

Dona D., vecina de la calle Luis Despuig, manifiesta enfadada que «de qué nos sirve que hagan una política de gestos llenando el barrio de grafitis muy artísticos si no rehabilitan el barrio ni retiran a la gente que lo degrada. Los grafitis no sirven para tapar el mal olor de las calles ni las cucarachas». Además, se pregunta qué va a pasar «con las fincas que se tapiaron y no tienen ningún valor de protección porque como las dejen, se van a gastar más en arreglarlas que en tirarlas».

Los grafitis se han plasmado en los puntos más degradados, como en las medianeras de la calle San Pedro. Uno de ellos simula un cisne y se ha rebautizado la plaza como el 'Au Fénix'. En otro solar próximo, se muestra un rostro en blanco y negro, que representa el pasado; una calavera dando un grito, simulando el presente angustioso; y una mujer con un pelo lleno de hortalizas que piensa en un futuro mejor.

Comerciantes

Pero los vecinos del barrio no son los únicos que exigen agilidad, los comerciantes también se unen. El presidente de la asociación de comerciantes y empresarios del Marítimo (Acipmar), Paco Ortega, recuerda que presentaron una propuesta con más de 40 iniciativas «y sigue pendiente de poner en marcha. Se hizo sólo un anuncio de reducción fiscal, pero nos interesa que den ayudas para la apertura de nuevos negocios en el Cabanyal porque estos años se han cerrado muchos en las zonas afectadas». Ortega explica que va a abrir un canal de comunicación con los comerciantes para recopilar todas las sugerencias y pedir acciones concretas.

«La existencia de chatarrerías y ocupaciones ilegales son preocupantes. No se puede permitir estas actividades ilegales en casco urbano. Y tampoco es normal que lleguen okupas de los que no les hace falta casa, es decir, de los que vienen por política o para fiestas».

Desde Salvem el Cabanyal, Maribel Domenech, reconoce que el barrio «todavía está en caía libre. Tenemos ganas de que se empiece a hacer algo. Estamos entusiasmados y seguros de que este año ya van a actuar y cambiar el barrio».

De hecho, esta semana hay un consejo de administración del plan del Cabanyal y se esperan avances. Y es que esta pendiente la firma de un convenio entre la Generalitat y el Ayuntamiento para conceder ayudas para rehabilitar 300 fachadas de viviendas. Desde la oficina del Cabanyal explican que ya tienen las bases de ayudas preparadas para anticiparse al convenio que podría firmarse en abril.

Además, está pendiente la reasignación de 11 millones de euros del Plan Camps. La concejalía de Urbanismo de Vicent Sarrià, además, invertirá 4,5 millones en la red de alcantarillado y queda pendiente una inversión de 30 millones que aporta la UE y el Ayuntamiento, acción que coordina el concejal Jordi Peris, para equipamientos para el barrio.

 

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