El éxito desborda el Mercado Central y la noche de tapas colapsa el entorno

Interior del mercado, anoche, repleto de público. :: lp/
Interior del mercado, anoche, repleto de público. :: lp

La enorme afluencia de público obliga a cerrar las puertas del recinto de manera temporal y causa atascos de tráfico hasta la calle de la Paz

I. DOMINGO/P. MORENO

¿Puede convertirse el templo del producto fresco de Valencia en lugar de encuentro para miles de personas en una pantagruélica degustación? Sí, eso es lo que ocurrió anoche en el Mercado Central al acoger la última jornada de una iniciativa que ha servido para transformar los recintos municipales en una oferta de hostelería, de tapas y raciones de calidad.

El éxito desbordó todas las previsiones y antes de las ocho de la tarde ya había cola en la puerta que recae a la plaza del Mercado. Grupos de personas que se iban amontonando pensando ya en las delicias de los productos elaborados y dispuestos en los puestos.

Alrededor de 130 comerciantes decidieron participar en esta particular 'Nit del mercat', según indicó anoche el gerente de la asociación de vendedores, Luis Roberto Doménech. A las nueve y media de la noche, los encargados del recinto tuvieron que interrumpir el paso del público de manera temporal. Se había llegado al tope del aforo, cifrado en 2.134 personas, y no se quería correr ningún riesgo.

La acumulación de clientes provocó la ocupación de la calzada de la plaza del Mercado, con lo que las retenciones de tráfico no tardaron en llegar. Mientras en el interior los más afortunados degustaban platos de jabugo, jamón de Teruel, ostras, fiambres y bocadillos selectos, los demás tenían que esperar a que se diluyera la retención de coches para estacionar y entrar en el mercado.

La velada estuvo amenizada con cuatro conciertos en acústico de otros tantos grupos situados en los cuatro extremos del edificio. Todo se desarrolló en el interior para evitar problemas de ruidos a los vecinos, así como concentrar la limpieza y reducir la suciedad en las calles de alrededor.

A partir de un euro la cerveza, patrocinada con una marca y hasta 15 euros para los platos más caros, el trasiego fue continuo en todos los puestos. La intensidad de la noche tuvo hasta momentos de nerviosismo, como los pitos que se escuchaban en la calle de los impacientes que querían entrar, pese a las limitaciones del aforo.

Hasta medianoche estuvo bullicioso el mercado, con taburetes y mesas altas repartidas en algunas zonas para facilitar a los visitantes que dejaran las tapas y degustarlas con calma. Eso en los sitios donde se podía porque en la mayor parte del entorno de los puestos, los clientes iban hombro contra hombro, guardando equilibrios para no tirar al suelo los fiambres y bocadillos.

El Ayuntamiento quiso en el anterior mandato promocionar los mercados como lugares de encuentro con ofertas alternativas como las degustaciones y aperturas nocturnas. El Mercado Central fue la primera vez que hacía este horario.

La apertura por las tardes de los mercados es una opción que se maneja desde hace años en muchos de los recintos municipales, aunque los costes son todavía demasiado elevados. En su mayor parte son negocios familiares, empresarios autónomos, que no pueden contratar más personal para doblar turno.