Los atascos se multiplican en los accesos a Valencia al subir el tráfico

La pista de Silla, en la salida de Valencia. :: j.signes/
La pista de Silla, en la salida de Valencia. :: j.signes

Los contratistas plantean la prolongación de la CV-400 como alternativa a la ampliación de la pista de Silla para evitar las retenciones diarias

ISABEL DOMINGO

No hay día laborable que no arranque en la ciudad con una retención importante en uno de sus accesos, especialmente en la ronda norte en la confluencia con la V-21 o en la V-31 (conocida como la pista de Silla), donde ayer se produjo un atasco de salida de la ciudad a primera hora de la mañana. O el pasado miércoles otro a la altura de la pedanía de Castellar-Oliveral.

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El aumento de tráfico está detrás de una situación que causa desespero entre los conductores. Aunque los datos de abril aún no se han hecho públicos y en marzo se contabilizó un descenso por las vacaciones de Fallas y de Semana Santa, fueron 112.992 vehículos los que circularon por el tramo que discurre entre el bulevar sur y el cauce del río Turia el pasado febrero. En enero, por ejemplo, fueron 103.979 coches.

También el tramo entre de Ausiàs March entre Hermanos Maristas y el bulevar sur ha notado ese incremento, al pasar de los 71.377 vehículos a comienzos de año a los 77.573 contabilizados por la Concejalía de Tráfico en febrero.

Además, según datos del Ministerio de Fomento, la entrada a Valencia por el sur es una de las carreteras que mayor tráfico soporta de toda España, pues la intensidad media diaria (IMD) está fijada en 100.000 vehículos (120.000 en la conexión con la V-30), de los que entre 8-9.000 son pesados. La media en el resto de carreteras nacionales, por ejemplo, es de 12.000 vehículos al día.

Ante esta situación, y dado que el proyecto de ampliación de la V-31 está paralizado (pretendía pasar de tres a cuatro carriles), la Cámara de Contratistas de la Comunidad Valenciana (CCCV) retomó ayer la propuesta de prolongación de la CV-400, que actualmente atraviesa ocho municipios, como fórmula alternativa para descongestionar la pista de Silla, ya que actualmente finaliza en el enlace de la CV-33.

Se trataría, según detalló su director-gerente, Manuel Miñés, «de transformarla en una conexión con la A-7 a la altura de Silla para que los conductores pudiesen utilizarla como alternativa a la pista de Silla». Eso sí, debido a las numerosas rotondas que hay en la CV-400 para conectar con otras carreteras su propuesta pasaría por eliminar algunas para «darle mayor fluidez al tráfico» y por dotarla de más carriles, ya que actualmente sólo tiene dos.

Este proyecto no es nuevo, ya que la Conselleria de Infraestructuras lo presentó en el año 2008 con un presupuesto de 100 millones, parte de los cuales saldrían de planes urbanísticos como el de Nou Mil.leni de Catarroja. Además, estaba ligado a la puesta en marcha de la línea 8 de metro, incluida en el Plan de Infraestructuras Estratégicas 2010-2020 de la Comunitat y que daría servicio a los municipios de Valencia, Sedaví, Benetússer, Alfafar, Massanassa, Catarroja, Albal y Alcàsser.

«Podría retomarse planteando la colaboración público-privada, que no debe quedarse sólo en los grandes proyectos. Es una alternativa viable para evitar los colapsos en la pista de Silla, cuya ampliación es complicada por la cercanía de los centros comerciales», indicó Miñés, quien lamentó que ni esta solución ni la ampliación del by-pass aparezcan contemplados en los programas electorales de los partidos políticos.

Pendiente del ministerio

En el caso del by-pass, las retenciones son también frecuentes al estar pendiente de ejecución el desdoblamiento de este cinturón que rodea el área metropolitana de Valencia (entre la CV-32 y la A-3), anunciado en marzo del año pasado y pendiente de la aprobación del informe de impacto ambiental por parte del Ministerio de Medio Ambiente.

Ayer mismo se produjo un atasco en la CV-35 en el cruce con el by-pass a la altura de Paterna. De hasta tres kilómetros a primera hora de la mañana según los datos del Centro de Gestión de Tráfico.

Otro acceso a Valencia que tiene problemas de circulación es la V-21, donde también están pendientes las obras de ampliación entre el barranco de Carraixet y Valencia, lo que provoca que se pase de los tres carriles desde Puçol a los dos a la altura de Alboraya, generando un cuello de botella para los cerca de 72.000 vehículos que transitan a diario, según los datos de Tráfico.

Aunque el proyecto se sometió a información pública a comienzos de este año, los Presupuestos del Estado para 2015 apenas destinan 100.000 euros para una actuación que costará 19,9 millones. Como el by-pass, la declaración de impacto ambiental también está sobre la mesa del Ministerio de Medio Ambiente. A finales de marzo, tras la reunión con Fomento, la alcaldesa, Rita Barberá, aseguró que «está a punto de aprobarse».