Un proyecto vecinal persigue salvar la huerta de Campanar frente al avance de la ciudad

Un proyecto vecinal persigue salvar la huerta de Campanar frente al avance de la ciudad

La entidad del barrio presenta un plan para recuperar el Molí dels Frares y un mercadillo que sirva para la venta directa a los agricultores

P. MORENO

valencia. ¿Un mercadillo en la plaza de Campanar donde los agricultores vendan sus productos sin intermediarios? Es sólo una de las ideas que aparecen en el interesante estudio presentado ayer por la asociación de vecinos de Campanar, el balance de un año de estudios junto con Estudi la Dula y Diagonal Studio. El proyecto de recuperación de la Partida de Dalt persigue la supervivencia de la huerta, su rentabilidad y, de paso, evitar que acabe siendo uno de los sectores incluidos en la revisión del Plan General, donde se ha previsto la construcción de viviendas y un bulevar.

El presidente de la asociación vecinal, Pep Benlloch, comentó ayer que el documento se entregará a todos los grupos políticos del Ayuntamiento para que lo asuman. Abarca en total una superficie de 36 hectáreas antaño conocidas como el supermercado de la droga por albergar el mayor foco de venta al menudeo de estupefacientes de Valencia.

Pero aquella pesadilla de conductores atascados en caminos de huerta a la espera de recibir sus dosis acabó y los vecinos persiguen poner en valor la zona agrícola. Benlloch aseguró que «todos los campos están en cultivo, incluso unos pegados al parque de Bomberos donde la gente ha hecho pequeños huertos».

Se trata ahora, sostiene el trabajo presentado ayer, de revalorizar la actividad agrícola, descubrir el patrimonio cultural que encierra la Partida de Dalt y dar a conocer incluso las posibilidades de itinerarios ciclistas por los aledaños de la cabecera del viejo cauce del Turia.

Una de las claves, comentó Benlloch tras la presentación, es la rehabilitación de la alquería Molí dels Frares, una construcción medieval que encierra unas pinturas murales del siglo XVII de una batalla sucedida en la ciudad francesa de Salses.

«Habría que limpiar y acondicionar su entorno para promover las visitas y dar a conocer el molino», destacó, además de apuntar la posibilidad de crear una réplica del mural para su mejor exposición.

Son sólo apuntes de un plan muy ambicioso para el que se ha contado con la opinión de los vecinos de la zona y de algunas asociaciones interesadas en promover la conservación de la huerta. Otra de las iniciativas que se presenta al Ayuntamiento es la creación de una denominación de origen del producto autóctono como una medida para revalorizarlo.

Tampoco se olvida el desarrollo de una experiencia que ha tenido mucho éxito en otros barrios. Se trata de los llamados huertos urbanos, una medida que podría incluso redundar en beneficio de los agricultores por el arrendamiento de las parcelas afectadas.

Con la aprobación definitiva del expediente de protección del molino, el paso siguiente sería su rehabilitación gracias a una escuela-taller. Y de cara a la difusión de las rutas ciclistas y para senderistas, nada mejor que «colocar paneles explicativos de los valores arquitectónicos, culturales e históricos de la zona».

En el plano cultural, el documento habla de la creación de un archivo audiovisual basado en la memoria y conocimientos de los agricultores de Campanar. En cuanto a la divulgación, la propuesta pasa pro «crear rutas para empresas turísticas, centros educativos e incluso deportivos», junto a la reapertura de la Casa del Agua, ahora sin ningún uso en el viejo cauce.