El otoño de 1918 fue letal en Valencia

Los investigadores creen que la pandemia llegó a Madrid por tren desde Francia y se extendió en verano por las fiestas populares

DANIEL GUINDO VALENCIA.

Han tenido que pasar casi cien años para conocer el impacto real que tuvo en Valencia la famosa epidemia mundial de gripe de 1918, pandemia que segó la vida de más de 50 millones de personas en todo el mundo en poco menos de dos años.

Un estudio publicado por la revista BMC Infectious Diseases ha aglutinado datos tan locales que ha permitido analizar el impacto que esta plaga tuvo en las distintas provincias españolas. En Valencia, por ejemplo, el virus fue especialmente beligerante en el otoño de 1918 y más concretamente entre los meses de agosto y diciembre de ese año. En este periodo la tasa de mortalidad a causa de la gripe se disparó hasta casi rozar las 90 muertes por cada 10.000 habitantes. Salvando las distancias temporales, esta tasa en la actualidad provocaría la pérdida de más de 7.000 vidas sólo en la ciudad de Valencia. En la actual provincia de Alicante, la tasa todavía superó en aquel periodo las 120 muertes por cada 10.000 residentes, mientras que las cifras de Castellón son similares a las registradas en la capital del Turia.

El informe, elaborado por los investigadores Gerardo Chowell, Anton Erkoreka, Cécile Viboud y Beatriz Echeverri-Dávila, analiza las tres olas en las que atacó la enfermedad en España (dos en 1918 y una tercera en la primera mitad de 1919) y desvela que, pese a conocerse como Gripe Española o Dama Española, la plaga, es probable que el virus llegara a la península en tren a través de los trabajadores españoles temporales que viajaron a Francia a cubrir la escasez de trabajadores franceses jóvenes. La posibilidad de que el virus pudo haber sido introducida en España por la frontera sur no se puede descartar, según recoge el estudio, aunque los primeros informes de la gripe pandémica en el Estrecho de Gibraltar no se produjo hasta mayo de 1918, un mes después de que aparecieran los estudios sobre enfermedades respiratorias en Francia.

Censura mediática

Sin embargo, la miseria y el hambre que la Primera Guerra Mundial dejó tras de sí, hizo que la prensa europea censurara cualquier alusión a una pandemia con el fin de no desmoralizar todavía más a una población que estaba viviendo sus peores años. En España, al contrario, la prensa sí se hizo eco de una incipiente enfermedad, de ahí que históricamente se haya apuntado a la península ibérica como el origen de esta mortal plaga de gripe.

A finales de septiembre de 1918, LAS PROVINCIAS recogía un artículo titulado La gripe maligna que, precisamente, hacía referencia a que, «con los primeros fríos» había aparecido en Francia una enfermedad que amenazaba con equipararse con las peores plagas que habían azotado a la humanidad en toda su historia. La noticia también hace referencia que, «hasta los últimos días» la enfermedad no había tenido una especial incidencia en Valencia. «Por lo que a nosotros toca, parece que quizá por haber aparecido en Barcelona durante el invierno pasado, aunque con carácter benigno, la gripe nos respeta por ahora, mientras hace de las suyas en otras provincias, en algunas de las cuales gasta malas bromas. No por esto las autoridades y el vecindario han de mostrarse confiados y mucho menos descuidados, sin que les adormezca la temperatura estival que todavía disfrutamos», rezaba el artículo del 29 de septiembre.

Aunque la enfermedad arrancó en la actual capital del Estado, y tuvo una primera ola con un calado muy leve, las fiestas populares de los pueblos hizo que la cepa se repartiera por prácticamente toda la península a lo largo del verano de 1918, así como el reclutamiento de soldados en septiembre.

Después del verano tuvo lugar una segunda ola, que fue «letal» al generar mayores tasas de mortalidad, sobre todo entre los niños, en el periodo comprendido entre los meses de agosto y diciembre.

Conforme fueron avanzando las semanas, en las páginas de LAS PROVINCIAS comenzaron a aparecer cada vez más esquelas, aunque todavía se mantenía cierto secretismo sobre las causas de los fallecimientos.

No dejó este diario de hacer referencias a la gripe. Mientras recordaba que en Francia creían que habían dado con una cura milagrosa, inyectando a los pacientes su propia sangre y otros compuestos, se advertía de las graves consecuencias que la epidemia estaba teniendo en países como Cuba o México, ya que era una auténtica pandemia mundial.

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