La primera nave del Parque Central, cuatro años cerrada tras una inversión de un millón de euros

La primera nave del Parque Central, cuatro años cerrada tras una inversión de un millón de euros

Reclaman la apertura para uso vecinal del recinto diseñado por el arquitecto Demetrio Ribes

PACO MORENOValencia

Corría el mes de marzo de 2010, hace ya más de cuatro años, y el entonces conseller de Infraestructuras, Mario Flores, y la alcaldesa Rita Barberá acudieron a visitar la rehabilitación de la nave número 7, un inmueble protegido y diseñado por el arquitecto Demetrio Ribes, el mismo autor de la estación del Norte.

Desde entonces, la nave ha acogido poco más que la presentación del proyecto del Parque Central. Recae a la calle Filipinas, tiene acceso directo y su apertura no necesita que se termine la primera fase del jardín.

El presidente de la asociación Cercle Obert, Antonio Marín, reclamó ayer que se ceda el inmueble a las asociaciones del barrio de Ruzafa, como un primer paso en la recuperación de este espacio ferrovario en desuso.

La nave tiene una superficie de 708 metros cuadrados construidos y otros 900 metros cuadrados urbanizados. De momento se desconoce su destino, más allá del interés que hubo en su día para que fuera parte del Museo del Transporte, en la actualidad desestimado por falta de financiación y de espacio.

Es más, el proyecto firmado por la paisajista norteamericana Kathryn Gustafson no prevé este equipamiento. La nave entra de lleno en la primera fase del parque, cuyas obras comenzarán este mismo año, según la previsión de la sociedad pública encargada del plan urbanístico.

Marín mencionó proyectos como RussafaArt, donde este inmueble ferroviario hubiera resultado de gran utilidad. La necesidad de que los elementos que conforman el patrimonio cultural valenciano puedan tener un uso cívico y cultural es un paso positivo, además de obtener el respaldo entusiasta del sector privado y de la Universidad, dijo.

La rehabilitación de la nave de Ribes fue dirigida por el arquitecto Javier Pérez Igualada y forma parte de un conjunto de seis recintos. La inversión de las obras alcanzó los 900.000 euros, que de momento no han podido ser aprovechados por los vecinos.

La reforma permitió sacar a la luz los elementos originales del inmueble, además de casi duplicar la superficie construida gracias a una nueva entreplanta. La asociación de vecinos del barrio ha pedido varias veces su apertura, aunque siempre ha sido desestimado aduciendo razones como que faltaban por terminar algunas conexiones eléctricas.

Hace cuatro años, otro de los compromisos del ayuntamiento fue impulsar la construcción de un aparcamiento subterráneo en las cercanías, lo que tampoco se ha hecho.

Fotos

Vídeos