Las fallas no pasan el casting

Ni los monumentos, ni las mascletaes, ni la cremà han logrado seducir al cine. Las fiestas josefinas no han encontrado aún película que las retrate más allá de la anécdota y sin errores

MIKEL LABASTIDA
Las fallas no pasan el casting

Las Fallas no tienen quien las filme. O quien las filme bien, al menos. Y no será porque no ha habido algún que otro intento que podría haber quedado para la posteridad. Pero no, no hubo suerte. Hasta Valencia se acercó hace 30 años el mismísimo Blake Edwards, el de 'Desayuno con Diamantes', el de 'Días de vino y rosas', el de 'El guateque', para emplazar aquí el argumento de un nuevo episodio de su saga de la Pantera Rosa, que a la postre sería el peor sin duda (con la excepción del que después protagonizó Roberto Benigni). Gran parte de 'La maldición de la Pantera Rosa' se localizaba durante las Fallas de Valencia. Hasta aquí llegaba el sargento de la Policía de Nueva York, Clifton Sleigh, en busca del inspector Clouseau, que había desaparecido. Se alojaba en el hotel Astoria y merodeaba por los alrededores de la plaza Rodrigo Botet. Y seguía sus pesquisas entre petardos y fuegos artificiales. El equipo de la película se trasladó en marzo para rodar algunas imágenes de las celebraciones falleras y luego en abril recrearon sus propias fiestas para desarrollar el argumento. Y ahí surgió el desaguisado. A Edwards las Fallas no le debieron resultar tan folclóricas como él esperaba y decidió aderezarlas con algunos elementos y costumbres que poco tenían que ver con la realidad. Aquí sí que cualquier parecido con la realidad fue pura coincidencia. En las Fallas que visitó la Pantera Rosa las calles las invadían los gigantes y los cabezudos, los tablaos flamencos sustituían a los casales y no había nadie que saliese de fiesta sin colocarse un disfraz. Unas Fallas muy carnavaleras las que le salieron al final a Edwards.

El caso del realizador americano no ha sido una excepción. Pocos títulos de los que se han aproximado a los festejos valencianos merecen el indulto. Al menos en lo que a ficción se refiere. «No hay ningún filme que haya sabido retratarlas o utilizarlas bien como telón de fondo. Es una cuenta pendiente. Cuando se ha hecho ha sido de manera desacertada, grotesca o meramente anecdótica. Así como otras fiestas se han encontrado con autores que han sabido exportarlas, como ocurrió con Hemingway en la literatura y los Sanfermines, aquí no hemos tenido esa suerte», comenta Josep Lluis Marín, miembro de la Associació d'Estudis Fallers, que guarda la esperanza de que alguien ruede la trama apropiada y coloque las Fallas con las luces de neón que merecen. «Existe una novela policiaca, 'Nit de Foc', de Vicent Marqués, donde las Fallas se integran perfectamente con el argumento y que sería un buen relato para trasladar a la gran pantalla», sugiere.

De antecedentes se puede echar mano. Juan Bonilla llevó al papel la Semana Santa sevillana en 'Nadie conoce a nadie' y luego Mateo Gil supo traducirlo en imágenes. Con las Fallas podría suceder algo parecido. El tiempo, la literatura y las cámaras lo dirán.

Un hombre con traje de saragüell y dos mujeres vestidas de valencianas aparecen en el primer testimonio fílmico de la celebración valenciana que se conserva en una cinta de 1915 que fue descubierta el año pasado en el Instituto Eye del Cine de Holanda. En lo que respecta a ficción uno de los primeros filmes catalogados es 'Mientras arden las Fallas'. En realidad se trata de un documental ficcionado, que data de 1929 y cuenta la historia de Riteta, una mujer obsesionada con el cine y sus musas. Mientras se encuentra en su casa (en Alcoy) vistiéndose y peinándose el cartero llama a la puerta y le entrega una carta en la que su hermano Pepe, artista fallero, le invita a pasar las Fallas en Valencia, junto con su marido, el adinerado cascarrabias Don Chordi.

La sinopsis no es para echar cohetes ni borrachos. La película no pasará a los anales de la historia por su originalidad, pero posiblemente sí por ser una de las que ha mostrado de manera más fidedigna las tradiciones falleras. Algo es algo. Los protagonistas recorren la ciudad mirando ninots, comen buñuelos y pasean por lugares emblemáticos como el balcón del Ayuntamiento, la plaza del Mercado o el Palacio de Ripalda, y se cruzan con personalidades como el periodista Félix Azzati, la cómica Amparito Martí o el torero Enrique Torres.

A las Fallas después les ha costado más mostrar su lado bueno en pantalla. Aparecen de pasada en 'La última falla', de Benito Perojo. En 'El niño que robó un millón', de Charles Crichton (director de 'Hunted' o 'Un pez llamado Wanda') el elemento más significativo era una cremà. Y en 'Juzgado Permanente', de Joaquín Romero Marchent, un taller fallero resulta clave en la investigación de un crimen.

Siempre es mejor un papel secundario que uno completamente desacertado. «Para eso mejor no haber aparecido», debieron de pensar (y lamentar) los que vieron lo que se les ocurrió a los responsables de 'Misión Imposible II'. Tom Cruise recalaba en Sevilla y daba un paso más allá del tópico español del toro y la sevillana, mezclando lo mejor de la Semana Santa con lo más llamativo de las Fallas. Procesiones con fuego. Falleras con cófrades.

«El problema es que la promoción de la fiesta es deficiente. No es tan conocida fuera de Valencia como nos creemos, ni por sus atractivos visuales ni como espectáculo. Se suele incidir mucho en la cifra de visitantes que vienen a la ciudad pero no en la información que se proyecta. Se cuida poco la imagen. Sólo hay que ver cuánto deja que desear el cartel oficial de Fallas», matiza Marín.

Artesanos tras los decorados

Es curioso que el cine se haya entusiasmado tan poco por la actividad fallera cuando sin embargo sí lo ha hecho con sus artesanos. Los andamios de algunas de las obras maestras del séptimo arte fueron fabricadas por artistas valencianos. Francisco Canet dejó las Fallas para hacer carrera en el cine. Comenzó en los estudios CEA, uno de los más importantes de Madrid hasta los años sesenta. Fue director artístico de seis filmes, diseñador de producción de otros tantos y decorador de más de cincuenta. Suya es la iglesia que se vislumbra en 'Bienvenido Mister Marshall', de Berlanga, o los decorados de 'Los amantes de Verona', de Ricardo Freda. La mayoría de tramoya de los 'spaguetti westerns' que se rodaron en Almería salieron de su mente y manos.

Ricardo Rubert colaboró en 'Doctor Zhivago', el drama del poeta y cirujano en plena revolución bolchevique. Parte del universo gigante de 'Gulliver' lo confeccionó Salvador Debón, que fabricó las estatuas que compartían plano con Sophia Loren en 'La caída del Imperio Romano', junto con Regino Mas y Vicente Luna. Éste último participó en los grandiosos decorados que se construyeron para acoger el rodaje de '55 días en Pekín' en Madrid. Debón y Luna además se hicieron cargo de los camellos de cartón-piedra de 'Lawrance de Arabia' y Francisco Prósper de los escenarios en los que se desenvolvieron las hazañas de 'El Cid Campeador'.

Entre las producciones donde han trabajado profesionales vinculados a la fiesta fallera cabe señalar algunas míticas españolas como 'Un caballero andaluz', 'Lola la piconera', 'La leona de Castilla' y 'Agustina de Aragón'. Francisco Prósper, que estuvo vinculado al departamento de decorados de CIFESA, realizó los escenarios de 'Nacional III' y de 'La Biblia en pasta'. Su afición al cine le llevó a convertirse después en guionista, técnico de efectos especiales, director, actor y productor.

Más recientemente el grupo Fet d'Encàrrec (Marisa Falcó y Paco Pellicer), que ha plantado numerosas fallas en el barrio del Carmen de Valencia, realizó los decorados de la película 'Los vecinos de abajo' o del cortometraje 'El Sueño del Lobo'.

Esta relación entre bambalinas de los integrantes del mundo fallero y el séptimo arte no se ha trasladado después delante de las cámaras. Las Fallas se han presentado a numerosos cástings pero en ninguno han resultado elegidas. Ya le llamaremos...

En los últimos años la labor testimonial la ha cubierto el género documental, que ya había abordado los festejos valencianos en títulos como 'Viaje fallero', dirigido por Eduardo Gómez en 1941, o en 'La noche del fuego', de Raúl Peña.

En 2008 Producciones La Hormiga se propuso mostrar el esfuerzo de un grupo de personas por llevar a cabo un proyecto anual como es la construcción de una falla. Así 'Freak Freak Show' recorre el proceso de ejecución de una de ellas, la de Na Jordana. El documental muestra la elaboración desde las primeras ideas y bocetos hasta que el monumento arde la noche del 19 de marzo. El título de la pieza está sacado de la canción de MacNamara, que actúa como leitmotiv de la cinta, en la que la figura Michael Jackson (principal activo del monumento) con un papel fundamental. Cristian Font y Pascual Ibáñez dirigieron este filme de 70 minutos.

La particularidad de '3D Flames' era que por primera vez se realizaba un trabajo en tres dimensiones sobre la fiesta valenciana. La tecnología se puso al servicio de las Falla. Tanto que los fuegos artificiales parecía que se disparasen sobre las butacas. En esta película Leonardo Da Vinci (interpretado por el actor Juli Mira) narra cómo se convierte una idea del artista fallero Manolo García en una obra de arte plantada por la falla Na Jordana en 2012. El documental describe las celebraciones clave de la vida fallera como la plantà o la ofrenda pero también momentos íntimos en el taller del artista o en la comisión.

Visión crítica

Desde un punto de vista más crítico Xerea Films estuvo tras el cortometraje documental 'Fallas 37. El arte en guerra'. Comandado por Óscar Martín, recrea las especiales circunstancias que vivieron las fallas durante la guerra civil española y la posguerra y muestra cómo los monumentos fueron utilizados como medio de propaganda por ambos bandos. Artistas reconocidos, como Miguel Santaeulalia, y expertos en la materia como Manolo Sanchis, Gil-Manuel Hernández, Vicent Borrego, Ricard Camil o Linda Panea, se dan cita para prestar su testimonio en la cinta.

El último en unirse a la filmografía fallera ha sido 'Nino F365', ópera prima del productor y guionista valenciano José Manuel Puchades con tintes ácidos que presenta la historia de Nino, un entrañable muñeco de cartón que descubre el complejo mundo que le rodea nada más nacer, y que ha viajado ya por festivales de todo el mundo.

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