La pobreza ya tiene cara de niño

Más de 300.000 pequeños viven con riesgo de sufrir exclusión social en la Comunitat al necesitar material escolar, gafas o ropa Todas las organizaciones alertan del crecimiento de las dificultades de los menores

D. GUINDOVALENCIA.
La pobreza ya tiene cara de niño

Pobreza no sólo significa sobrevivir en la más absoluta de las miserias. En su acepción más amplia, responde a ser incapaz de mantenerse al día en el pago de la hipoteca, el alquiler o de facturas como el agua o la luz; a no poder mantener caliente la vivienda en invierno, carecer de lavadora o, incluso, a no tener posibilidades de comer carne, pollo o pescado cada dos días. Las principales ONG e instituciones de voluntariado dieron ayer la voz de alarma ante el importante incremento de menores que viven en esta tesitura registrado durante los últimos años.

En la actualidad, uno de cada tres niños se encuentra por debajo del umbral de la pobreza y con riesgo de exclusión social, según los datos que barajan organizacines tan relevantes como Unicef o Save de Children. Extrapolando los datos, en la Comunitat residen alrededor de 300.000 menores en este grupo. De ellos, unos 130.000 se encontrarían en una situación de pobreza severa (por ejemplo, una familia de cuatro miembros que viva con menos de 875 euros al mes en total). La mayoría, según Cruz Roja, no llega a los 500 euros mensuales.

Entre los años 2000 y 2009, las tasas de pobreza infantil venían manteniéndose entre el 20 y el 24 por ciento, pero a partir de 2010 la situación empezó a empeorar. En la actualidad, esta lacra ya afecta al 33,8 por ciento de los menores. Contrasta, por ejemplo, con la situación vivida por los mayores de 65 años. Su riesgo de pobreza se encontraba en el 32 por ciento en el año 2000 y, en la actualidad, no pasa del 18 por ciento, según los datos que proporcionó Jorge Cardona, miembro del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas. Este especialista participó ayer en la jornada Pobreza infantil en Valencia: una respuesta en red y, precisamente, ésta fue su principal demanda: garantizar los derechos del niño «a través de una red integral de políticas» similar a a la que se viene desarrollando durante los últimos años con los pensionistas.

La jornada sirvió también para hacer balance del programa Caixa Proinfancia, que atendió en 2013 a 3.734 niños de Valencia y su área metropolitana a través de actuaciones coordinadas con Cáritas Diocesana, Save the Children y Secretariado Gitano, pero en la que han colaborado hasta 24 entidades sociales. Alimentación, productos de higiene, material escolar, gafas y hasta audífonos han copado los 3,2 millones de euros destinados por La Caixa para tal fin.