Los agricultores claman contra el 'tarifazo eléctrico' que hunde el regadío

Los precios de la luz se han duplicado en tres años, los peajes se han multiplicado por 10 en los recibos y la sequía obliga a regar en invierno como si fuera verano

VICENTE LLADRÓVALENCIA.
Representantes de los agricultores en la protesta de ayer en el centro de Valencia. ::                             DAMIÁN TORRES/
Representantes de los agricultores en la protesta de ayer en el centro de Valencia. :: DAMIÁN TORRES

'El regadío agoniza', proclamaba la pancarta que encabezaba ayer la protesta de representantes de los regantes valencianos contra el 'tarifazo eléctrico'. La manifestación se realizó frente a la Delegación del Gobierno en Valencia y al mismo tiempo se desarrollaron concentraciones similares en grandes ciudades de toda España, reclamando una reducción de las tarifas eléctricas en las instalaciones de bombeo para riego agrícola y, sobre todo, un reacondicionamiento de las correspondientes al término de potencia. Es la parte de los recibos conocida popularmente como 'el mínimo', que ahora se ha convertido en un injusto 'máximo' aunque no se consuma realmente energía.

Con los últimos cambios impuestos por el Gobierno, los agricultores se están llevando continuas sorpresas desagradables, puesto que se ven obligados a hacer frente a recibos cuantiosos incluso en los periodos en que hay poco o nulo riego. Es consecuencia de que se reajustaron los conceptos correspondientes a los peajes eléctricos, que descansan ahora en mayor medida sobre la parte fija del término de potencia.

Primero subieron de manera escandalosa las tarifas del kilovatio-hora, las que se aplican sobre el consumo real, que se han duplicado en tres años, y después se han multiplicado por diez los conceptos referidos a la potencia contratada. Un cóctel de encarecimientos en cadena que han colocado al regadío en una situación muy adversa, porque gran parte del valor de las cosechas se va en energía para poder disponer del agua con que regarlas.

Los agricultores hablan de hundimiento general, porque en muchos casos no sacan ni para hacer frente al coste del agua, que al final es electricidad para poder tenerla, y advierten que si no se corrige la problemática va a cundir un abandono generalizado de explotaciones, porque no se puede resistir.

Particularmente dramática es la situación de los pozos de riego y de las estaciones de rebombeo de redes que se acogieron a planes de modernización. En la Comunitat Valenciana abarcan más de tres cuartas partes de todo el regadío, que depende además de las aguas subterráneas en más del 40%. Encima, como la sequía aprieta desde hace tiempo, en invierno se está teniendo que regar casi como si fuera verano.

La consigna era modernizar para ahorrar agua, pero ello implica gastar más en electricidad, y quienes gastaron en modernizar ven que la electricidad sube de forma imparable. La estrategia fue concentrar el riego de noche, con tarifas menos caras, y para ello se tuvo que invertir más en instalaciones de más potencia, pero lo último ha sido que han encarecido también desmesuradamente el término de potencia.

La alternativa que se pide en este aspecto es la autorización para cambiar de potencia varias veces al año -ahora no se puede- y ajustarse en cada periodo a las necesidades reales. En general se exige «justicia eléctrica» y un escenario tarifario «más justo y competitivo». El Ministerio de Agricultura está por la labor de corregir todo el sistema para que los riegos agrícolas dispongan de un conjunto de costes eléctricos asumibles y sostenibles, pero el Ministerio de Industria, que tiene la última palabra, no acaba de definirse. También se ha manifestado a favor de los cambios el director general del Agua de la Generalitat, José Alberto Comos.

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