Una exposición en el museo del Carmen recopila 300 llibrets de fallas desde 1850

La muestra se abrirá el 13 de marzo y se incluye en una campaña de apoyo a las Fallas como Patrimonio Inmaterial

LOLA SORIANO DSORIANO@LASPROVINCIAS.ESVALENCIA.
Evolución. Muestra diversa de llibrets de bolsillo, ejemplares que incluyen grafismos y portadas con grandes dibujantes. ::
 IRENE MARSILLA/
Evolución. Muestra diversa de llibrets de bolsillo, ejemplares que incluyen grafismos y portadas con grandes dibujantes. :: IRENE MARSILLA

Las fallas, como monumento, son un arte único y efímero, pero su memoria permanece históricamente gracias a la existencia de los llibrets de falla.

Los bocetos, los versos que explican la temática e inspiración del artista fallero y el detalle de las distintas escenas quedan inmortalizados en estos documentos asociados a la cultura popular. Ahora, la Conselleria de Educación, en colaboración con la Asociación de Estudios Falleros (ADEF), ultima una exposición que se podrá ver a partir del 13 de marzo y hasta el 20 de abril en las salas del museo del Carmen.

Los visitantes podrán ser testigos de la evolución de esta modalidad literaria. «Es importante ver cómo se pasa de poner la explicación de la falla, a completarlo con versos dedicados a las falleras mayores y se van incorporando artículos de investigación. También cobra un papel importante la modernización de la grafía y la participación de escritores y dibujantes», detalla Vicent Satorres, subdirector general de Política Lingüística de la conselleria que dirige M.ª José Catalá.

Esta iniciativa se enmarca en una campaña de apoyo de la Generalitat a la candidatura de las Fallas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y destaca porque, además, se podrán ver piezas del año 1850.

«Hasta ahora se pensaba que el llibret más antiguo que se conservaba era el de Bernat i Baldoví de 1855, donde se habla del 'conill de Vicenteta', pero hemos encontrado uno de 1850 en la biblioteca Serrano Morales del Ayuntamiento de Valencia que es un manuscrito de Bernat i Baldoví para la calle Avellanas. También hay una hoja impresa del mismo año de la falla del 'carrer San Narcís' que hemos encontrado en la misma biblioteca», comenta Josep Lluis Marín, de la Associació d'Estudis Fallers.

Si bien las primeras explicaciones del monumento «se ponían en la base de la falla o incluso en las paredes, luego se fueron juntando los versos en cuadernos», añade Marín.

A finales del siglo XIX además de los versos empiezan a incluirse publicidades y los bocetos de las fallas o jeroglíficos. «En la falla se ponía el jeroglífico, y en los llibrets las respuestas. Era una manera de captar a los clientes y se vendían por cinco quincets».

A partir de 1903 hay un cambio importante. Lo Rat Penat crea el concurso de llibrets y en las comisiones se apuesta por encomendar el trabajo a poetas. «Se crea una especie de 'star systems' y participan Alfredo Sendín, Ricard Sanmartín; Faust Hernández Casajuana; Peris Celda; Maximilià Thous; Estanislau Alberola; Jacint Maria Mustieles; Josep Maria Puig Torralba o Severí Guastavino, entre otros», según Satorres y Marín.

Realmente había gran competencia entre estos poetas para conseguir el máximo de premios posibles. Con estos premios se buscaba aumentar la calidad de los versos y premiar 'el buen gusto literario'.

Publicidad

Entre las publicidades hay aspectos curiosos. Se pueden leer anuncios como muebles por 35 pesetas en la calle Conde Trenor o en 1931, una publicidad de pan integral para diabéticos en la pastelería Santa Tecla, donde reza una frase como 'el preferido por los enfermos. Patentado por el doctor Peset'. Hay autores como Jesús Morante y Borrás y publicidades como la de Cifesa.

«En los años 20 y 30 los llibrets son más de tamaño bolsillo. A partir de los 30, aumenta el volumen y empiezan a haber ilustraciones y colores. Se cuida mucho el aspecto gráfico y participan ilustradores valencianos como Carmelo Roda, Verger o Dubón», explica Satorres.

En la muestra los falleros podrán encontrar llibrets de muchas comisiones, por ejemplo, no faltará un llibret de 1936 de la falla Maestro Gozalbo-Conde Altea donde en la portada comparten protagonismo la Senyera y la bandera republicana. «De la zona del Carmen muchos llibrets antiguos desaparecieron la riada», indica Satorres.

En los años 30 «empiezan a formalizarse más las estructuras festeras y se introducen nuevos contenidos y ya hay falleras mayores, cuyas fotos ya se incluyen en los llibrets», explica Marín.

Dando un salto, los llibrets van ganando en calidad e importancia y en los años 40 y 50 las portadas de llibrets cuentan con artistas tan relevantes como Segrelles, Dubón, Carrilero (por ejemplo, en la Plaza San Jaime en 1945), Pascual Llop o Joaquín Michavila, entre otros.

Poetas y artistas

De los 40 a los 60 hay variedad de poetas falleros o escritores y novelistas que se suman como Anfós Ramón, Almela i Vives, Carmelina Sánchez-Cutillas o Joan Valls.

En la exposición del museo del Carmen tienen previsto crear en una pared «como una nube con imágenes de 150 llibrets para que se pueda comprobar la evolución desde perspectivas diversas, como la publicidad, el grafismo o los retratos o moda en la indumentaria femenina», añaden.

En los años 60 y 70 hay cierta crisis en los llibrets, por la dura competencia de otras formas de ocio como la radio, televisión o el cine y a partir de los 70 proliferan las colaboraciones y artículos sobre temas concretos, además de los versos. «Prácticamente los llibrets se convierten en un anuario de todo lo que pasa en la comisión durante los doce meses», indican.

En esta muestra fallera también se hablará de cómo la cultura fallera se va extendiendo por el mapa de la Comunitat Valenciana, «y las fallas y los llibrets van cogiendo fuerza en Alzira, Gandia, Xàtiva, Benicarló e incluso se podrán ver llibrets de Benicarló, Borriana, Benidorm, casas regionales de Zaragoza, Barcelona y en el extranjero en puntos como Argentina, México o Uruguay».

Comentan que, por ejemplo, «hemos encontrado el llibret más antiguo de Gandia, de 1904, en el Archivo Provincial de los Escolapios».

En la década de los 90, en 1993, la Generalitat incorpora los premios de llibret para la promoción del valenciano. De hecho, este año participan unas 150 comisiones y hay 62 premios. En estos años destacan poetas como Donís Martín; Amparo Cabrera; Albert Aymemir; Alapont; Navarro; M.ª Jesús Coves o Ferran Gil, entre otros y hay dibujantes e ilustradores de primer orden que participan en los llibrets como Paco Roca, Ortifus, Enric Solves, Manolo Boix, Sento o Micharmut.

«Los llibrets incluso se han convertido en contenedores culturales de gran calidad, con ejemplos como Na Jordana, La Victoria o El Mocador de Sagunt, La Saleta o incluso llibrets que incluyen discos compactos, como Borrull-Socors», añade Josep Lluis Marín.

Para hacer posible esta muestra, además de la Biblioteca Valenciana, la de Serrano Morales de Valencia, las bibliotecas de Alzira, Xàtiva, Alcoi, entre otras, o el museo de la imprenta de El Puig, han colaborado coleccionistas como Rafa Solaz, Alfons Vila, que conserva los documentos de Emili Beüt; J. J. Coll o José Castelló.

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