La AVL desafía al Consell y publica el Diccionari que equipara valenciano y catalán

El ente normativo se adelanta al informe encargado por Educación al Consell Jurídic para que se pronuncie sobre la legalidad de la definición

J. C. FERRIOLVALENCIA.
Captura de la definición de valenciano que aparece en el enlace al Diccionari de la página web de la AVL. ::
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Captura de la definición de valenciano que aparece en el enlace al Diccionari de la página web de la AVL. :: LP0

La relación del Gobierno valenciano con los órganos estatutarios y en especial con las instituciones más vinculadas a las cuestiones identitarias como la promoción de la lengua va de mal en peor. La Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) decidió ayer desafiar al Consell y publicar -en contra del criterio de éste- el Diccionari, la obra en la que se define al valenciano como lengua románica hablada en la Comunitat y en otros territorios de la antigua Corona de Aragón, «lugares donde recibe el nombre de catalán».

La decisión se produce sólo un día después de que la consellera de Educación, María José Català, solicitara al Consell Jurídic Consultiu (CJC) un informe sobre la legalidad de esa definición. Una maniobra del Gobierno valenciano dirigida a certificar, si así lo consideraba el órgano que dirige Vicente Garrido -y que también mantiene un frente abierto con el Consell tras el nombramiento como consejero de un cargo destituido por su actitud negligente- la ilegalidad del pronunciamiento de la AVL. En 2004, el propio CJC ya dictaminó que la Acadèmia no podía sobrepasar sus competencias y que no debía pronunciarse sobre la denominación de la lengua. Parece razonable pensar que el órgano consultivo tampoco aceptará que la Acadèmia se pronuncie sobre la definición.

La estrategia del Consell pasaba por certificar la ilegalidad del pronunciamiento de la AVL para invalidar su Diccionari. Pero la comunicación al Consell Jurídic alertó ayer al ente normativo del valenciano. Con la excusa de no contar con una notificación oficial de la conselleria para que no publicara su obra hasta el informe del CJC, la Acadèmia se apresuró, a las 11.00 horas, a colgar en su página web su nueva obra.

La decisión cogió por sorpresa el Gobierno valenciano y provocó un gran malestar en la conselleria de Educación. El lunes, en la sede de la avenida de Campanar, la consellera Català había arrancado del presidente de la AVL, Ramón Ferrer, un compromiso para paralizar la presentación del Diccionari. Tras esa reunión, el ente normativo adujo problemas en el servidor de su página web para retrasar la presentación de la obra. Català y Ferrer hablaron un lenguaje similar, el de la necesidad de no reabrir la polémica lingüística. Tras el cierre de Canal 9, el Consell ni podía ni debía permitirse un nuevo frente con el valenciano como argumento.

Pero la actitud colaboradora de Ferrer tiene poco que ver con la de otros miembros del ente normativo. Su vicepresidente, Josep Palomero, ya lo demostró ese mismo día tachando de 'ignorantes» a los cargos populares que habían cuestionado esa equiparación de valenciano y catalán. Y la mayoría de la Acadèmia está mucho más cerca de las tesis de Palomero que de las de Ferrer.

Marcaje a Català

La Acadèmia se aprovechó ayer de lo que incluso algunas fuentes de presidencia de la Generalitat describieron como un desliz de la consellera de Educación: la notificación al Consell Jurídic con la que solicitaba un dictamen urgente sobre el Diccionari de la Acadèmia no vino acompañada de otro escrito al propio ente normativo para advertirle de que, mientras no se confirmara ese dictamen, no podía publicar su obra. «Ha pecado de pardilla», admitió una fuente. En el trasfondo de esa atribución de responsabilidades, no obstante, aparece el marcaje interno a una de las conselleras con mejor valoración en el PP valenciano - a la que algunos señalan incluso como eventual alternativa de futuro para liderar el partido-.

Desde el departamento que dirige Català, la única reflexión positiva que se obtuvo de la decisión adoptada por la Acadèmia fue una 'advertencia' que el propio ente normativo situó en el enlace ubicado en su página web con su nueva obra. 'La definición de 'valenciano' del Diccionari normatiu valencià ha sido objeto de una petición de dictamen al Consell Jurídic Consultiu por parte de la consellera de Educación, Cultura y Deporte'.

La anotación no hace referencia alguna respecto a qué actitud adoptará la AVL si finalmente el CJC dictamina que la definición no se ajusta a la ley y excede las competencias del ente normativo. La opción de que acceda a modificarlo parece remota, toda vez que la apresurada publicación de ayer refleja la voluntad de la Acadèmia de hacer valer su autonomía. El Consell podría plantearse no reconocer como oficial la obra, o al menos la definición cuestionada. Pero en el Ejecutivo valenciano se extiende la percepción de que, con el Diccionari ya publicado en la web, adoptar actitudes más propias de la inquisición y la quema de libros tendrían un éxito muy escaso.

La consellera Català, una vez conocida la decisión de la Acadèmia de publica su Diccionari, reveló el contenido de una carta remitida al presidente de la AVL en la que emplaza al presidente de esa institución, 'en nombre del consenso que siempre ha habido', a continuar todas las acciones y trabajos encaminados a la defensa de nuestra lengua. La titular de Educación advierte al máximo responsable de la Acadèmia de la necesidad de 'trabajar juntos para evitar que cualquier decisión que tomemos pueda romper el espíritu con el que nació la Acadèmia Valenciana de la Llengua de velar por la protección de la lengua valenciana'. El escrito tiene fecha de ayer, 5 de febrero. En el seno del Consell se considera que quizá debía de haberse remitido la víspera, para que la AVL se hubiera pensado dos veces la decisión de publicar su Diccionari.

En declaraciones a los medios de comunicación en Castalla, la consellera solicitó que se elimine «toda la polémica» en torno al valenciano, y resaltó que la AVL «se creó para defender y difundir nuestra lengua propia, que es el valenciano».

Así, explicó que había solicitado a la Acadèmia que «desde el consenso y la colaboración, intentemos que nada lleve a la polémica en torno a nuestra lengua». En esta línea, solicitó a la AVL «el máximo consenso» y que «no se hable del valenciano para polemizar, sino para unir a toda la sociedad valenciana, porque nuestra lengua tiene que estar no para enfrentarnos, sino para comunicarnos». La Acadèmia explicó ayer que ese escritó llegó a la institución mucho después de que se hubiera adoptado la decisión de publicar el Diccionari en la página web.

«No hacer otras cosas»

Por su parte, el secretario general del PPCV y conseller de Gobernación y Justicia, Serafín Castellano, señaló ayer que la AVL se creó «para potenciar y reforzar nuestro idioma cooficial junto con el castellano, que es el valenciano». «Eso es lo que tiene que hacer y no otras cosas», reflexionó.

Las palabras de Castellano van en la línea de las pronunciadas por otros dirigentes populares, que en privado han mostrado su convencimiento de que la mejor solución para este problema pasaría por la liquidación del ente normativo -contemplando incluso la opción de cortar la financiación que recibe la institución-.

La postura contrasta con la tesis sostenida por Alberto Fabra y por la propia Català, que han rechazado la posibilidad de impulsar el cierre de la AVL -entre otras razones porque, como órgano estatutario, requeriría de una mayoría de la que el PP no dispone-. Ayer, el jefe del Consell evitó pronunciarse sobre la decisión de la Acadèmia.

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