Herederos de las míticas paellas 'a martell'

La firma familiar Garcima empezó su andadura en 1920 y la cuarta generación sigue fabricando en Alaquàs | La marca 'La Ideal' ha diversificado su producción y exporta sus paellas y paelleros a más de 30 países

VICENTE LLADRÓ
1955. Varios operarios fabrican paellas como se hacían entonces, a 'martell'.                         Moderna. A. García muestra una de sus paellas en la fábrica. ::                             JESÚS SIGNES/
1955. Varios operarios fabrican paellas como se hacían entonces, a 'martell'. Moderna. A. García muestra una de sus paellas en la fábrica. :: JESÚS SIGNES

La tradición popular sigue viva entre los más veteranos paelleros valencianos cuando añoran aquellas míticas paellas 'a martell'. Hablamos, lógicamente, del recipiente; sin entrar en polémicas, porque es costumbre extendida llamar paella tanto al cacharro de hierro como al guiso propiamente dicho, aunque hay quien prefiere denominar paellera al utensilio y paella sólo al contenido del clásico arroz resultante, lo que suele dar pie a debates tan eternos como estériles.

En cualquier caso, aclaremos que las paellas (o paelleras, para quien lo prefiera) 'a martell' se llamaban así porque se fabricaban a base de aplanar a martillazos las piezas de plancha de hierro cuando, varias décadas atrás, apenas había maquinaria y, en cambio, se disponía de mucha mano de obra barata.

Garcima es una empresa familiar de Alaquàs que hace historia en el ramo de las paellas con su marca 'La Ideal'. Primer fabricante del sector, lidera el suministro en España y vende en más de treinta países, tanto para amantes de la paella de arroz fuera de nuestras fronteras como para quienes las utilizan por su tamaño apropiado ara otros guisos.

Antonio García Martínez, actual responsable de la firma junto a su hermana Nieves, recuerda que la saga familiar la inició en el manejo del hierro el bisabuelo, Antonio García Montoro, el herrero del pueblo. Abrió un humilde taller en 1920 y se dedicó a fabricar y reparar herramientas de labranza y rejas para viviendas y cercas. Por entonces no se fabricaban todavía paellas en la casa.

El hijo, Enrique Antonio García Martí, empezó a diversificar las tareas de la herrería y elaboraba paletas, trébedes y tenazas de forja, y sólo hacia el final de su trayectoria profesional, a principios de los años 40, inició la fabricación de paellas, lo que proseguiría y extendería su continuador, su hijo Antonio García Camps, padre a su vez de los actuales gestores de la empresa, Antonio y Nieves García Martínez, la cuarta generación, herederos de aquellos inicios modestos que han sabido engrandecer.

Cuenta Antonio que en aquellos tiempos en los que prevalecía la acción manual con el 'martell' escaseaban las materias primas y se utilizaba como base cualquier trozo de plancha de hierro que sirviera para poder laminarla a martillazos, hasta convertirla en una paella. Una de las principales fuentes de suministro eran los bidones que se empleaban para alquitrán, que tenían la pared gruesa pero a la vez bastante dúctil. Una cualidad esencial para elegirlo, porque se prestaba a ser moldeado a mano, lo que le confería al mismo tiempo unas propiedades de transmisión y preservación del calor que luego se notaban en la cocción del arroz. De ahí que todavía se recuerden tanto aquellas paellas (llamadas también calderos en algunas comarcas) 'a martell' y que las conserven como oro en paño quienes todavía disfrutan de algún ejemplar, pura artesanía que hace tiempo que no se hace y cuya virtud juran que se nota en el sabor.

Sin embargo, Garcima es hoy una empresa pujante y moderna que fabrica con su marca 'La Ideal' toda clase de paellas, desde 30 centímetros de diámetro (para dos personas) hasta metro y medio (capaz para 250). Desde 1965 se ha ido modernizando en diversas fases para seguir atendiendo una demanda creciente y poder competir. Hoy elabora además paellas esmaltadas o de acero inoxidable, una extensa gama de sartenes de todo tipo y otros útiles de cocina, parrillas y asadores, ollas y cazuelas de hierro fundido y, por supuesto, paelleros a gas, para facilitar la elaboración de paellas con aires camperos donde no se dispone de las condiciones para utilizar la clásica leña como combustible.

Además de exportar a casi toda Europa y América, en los últimos tiempos está llegando demanda de productos 'La Ideal', sorprendentemente, desde Japón, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos