«La investigación marca diferencias y te asegura seguir en la vanguardia»

El doctor José Remohí, cofundador del IVI, cambia impresiones con José María Vázquez, creador de Indomo

J. F.VALENCIA

El doctor José Remohí fundó en el año 90, junto con su compañero de clase Antonio Pellicer, un instituto para tratar los problemas de infertilidad en las parejas. «A mediados de los 80 Pellicer y yo éramos dos jóvenes sin mucho futuro que huimos hacia adelante marchándonos a Estados Unidos», admitió ayer Remohí en el arranque de su intervención. «No hemos inventado nada, lo único que hicimos es importar un modelo de investigación que se convirtió en el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI», un grupo clínico que hoy día tiene sedes en Panamá, Argentina, Brasil y que se está implantando en la India. «Cuando comenzamos, en el año 92, la pregunta siempre era la misma: ¿Hay tantas mujeres estériles en Valencia para que podáis vivir?», recordó Remohí.

José María Vázquez, fundador de la empresa de domótica Indomo encuentra paralelismo con el caso del IVI. «Nuestra empresa también surgió de la reunión de varios compañeros de estudios sin experiencia laboral y también importamos un modelo de negocio que ya existía en otros países: aplicar la robótica a los edificios. Y nuestro recorrido hasta el momento actual se ha basado en formarnos, especializarnos e innovar».

Remohí tercia en este punto y asegura que para estar al día «hay que seguir investigando de forma permanente. En los primeros años todos cobraban menos nosotros, pero siempre había presupuesto para investigación. Hoy en el IVI somos más de mil personas, de las que el 85% son mujeres, y el presupuesto para investigación es de 10 millones de euros al año». El coofundador del IVI no tiene dudas: «Hay que marcar las diferencias y la investigación te asegura seguir estando en le vanguardia, además de tener un buen producto que te abra fronteras».

Para Váquez, en domótica hay que apostar tanto por la innovación como por la especialización. «En Indomo desarrollamos aplicaciones para conectar el tipo de actividad clásica con la domótica del futuro que se llama 'internet de las cosas', porque en el futuro todo va a estar conectado a la red, desde los electrodomésticos a las bombillas de la casa. Todo va a ser más accesible para los consumidores».

En el caso del IVI «implantarse en el exterior ha sido una gran aventura, porque si refuerzas una marca esta te retroalimenta el negocio. Un producto tiene que ser bueno pero además lo tienes que saber vender. Y cuando eso ocurre no sólo sales fuera sino que traes gente a casa. El 30% de los pacientes que atendemos en España son extranjeros. Personas que vienen desde Japón o Australia al cuartel general del IVI que sigue estando en Valencia. En los 90 conseguíamos un 18% de embarazos y ahora un 65%, aun nos queda camino.

Por el contrario, para Indomo todavía no ha llegado el momento de salir al exterior. «Nuestros clientes son las residencias particulares cuyos propietarios han decidido robotizarlos y son los constructores o los arquitectos los que se ponen en contacto con nosotros. El otro sector son las empresas. Aún es un mercado pequeño que nos permite saber qué es lo que desea el cliente», concluyó.

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