La Guardia Civil informó de la excarcelación a los padres de las niñas asesinadas

J. MARTÍNEZVALENCIA.

La Guardia Civil comunicó el viernes por la tarde a las familias de las niñas de Alcàsser la inmediata salida de prisión de Miguel Ricart. Como ya informó LAS PROVINCIAS, la información recibida por los padres de Míriam, Toñi y Desirée forma parte del expediente de protección a las víctimas abierto por la Fiscalía de Valencia.

La comunicación oficial se realizó mediante una entrevista personal y tuvo lugar en los domicilios o puestos de trabajo de los padres de las niñas. Dos mandos de la Guardia Civil de Paiporta se desplazaron a la empresa de Fernando García y le informaron de la excarcelación de Ricart, aunque el padre de Míriam ya estaba al corriente de la noticia por los medios de comunicación. «El teniente y el comandante de puesto se portaron muy bien. Hablamos un momento y me dijeron que si necesitaba algo que les llamara», explicó Fernando. Al mismo tiempo, otros guardias civiles hacían lo propio en el domicilio de los padres de Toñi Gómez, otra de las niñas asesinadas en noviembre de 1992.

En un decreto, aprobado por la fiscal jefe Teresa Gisbert, se instó a la Comandancia de la Guardia Civil de Valencia y a la Jefatura Superior de Policía para que adopten las medidas necesarias para la «prevención de nuevos hechos delictivos» por parte del expresidiario. Ahora, las fuerzas de seguridad del Estado deberán controlar a Ricart y supervisar su libertad, aunque las fuentes jurídicas consultadas por este periódico no aclararon de qué forma. El fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, aclaró recientemente que no se trataba de una vigilancia.

La Fiscalía de Valencia solicitó estas medidas de protección para las familias de las niñas tras recibir un informe de Instituciones Penitenciarias que concluye que el preso no estaba rehabilitado. En esta misma línea, el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste, admitió la semana pasada que Ricart «no tiene pronóstico favorable de reinserción». El responsable de Prisiones explicó que este tipo de delincuentes sexuales suelen tener buen comportamiento en la cárcel porque en el «código carcelario» tienen enorme rechazo». Así, buscan amparo de quien por imperativo legal tiene la obligación de protegerlos, es decir, de los funcionarios.

También confirmó que Ricart realizó «algún programa» de los que la Administración ofrece a este tipo de delincuentes, «pero no existe un pronóstico favorable de reinserción», insistió. De hecho, el único condenado por el triple crimen de Alcàsser ha cumplido la mayor parte de su pena en primer grado, el más restringido, y cuando pasó al segundo grado -aunque sin acceso a permisos-, fue por decisión del juzgado de vigilancia en contra del criterio de la junta de tratamiento del centro penitenciario.