La Fiscalía alerta de que niñas de 11 años ya acosan a compañeros por internet

Expertos detectan casos de autismo en algunos menores enganchados al teléfono móvil y al ordenador

J. M. ORTUÑOVALENCIA.

El acoso escolar sigue siendo una preocupación entre los expertos. Si hace unos años la situación en los colegios era complicada porque no era algo sencillo de controlar, ahora, la dificultad es aún mayor con la aparición de las nuevas tecnologías, pues los delitos aumentan de forma exponencial. De hecho, el fiscal de menores, Pablo Ponce, advierte de que el 'cyberbullying' es una práctica cada vez más frecuente entre los jóvenes.

Con los actuales métodos de comunicación, como las redes sociales o internet, las víctimas no sólo son acosadas en los centros de estudio, sino que están sometidas a una persecución las 24 horas del día.

Ante todo ello, Ponce considera que lo mejor sería prohibir el móvil durante las horas lectivas, pero «los pasos dados para su retirada en los colegios, como medida preventiva, no han sido bien acogidos por la sociedad», puesto que su uso se ha generalizado y está muy integrado. De todos modos, destaca que existen centros educativos que ya los vetan.

Tanto el fiscal de menores como la concejal de Sanidad, Lourdes Bernal, recalcan la importancia del aspecto educativo a la hora de que los estudiantes empiecen a utilizar internet, ya que como resalta la edil, «no perciben el riesgo de un uso inadecuado de las redes sociales».

Desde la Fiscalía avisan de que el número de infracciones cometidas desde móviles por «jóvenes de entre 12 y 14 años ha aumentado considerablemente». Asimismo, están intranquilos porque cada vez se empieza a delinquir a edades más tempranas y por el hecho de que la mayor parte de las infracciones en las que aparecen imágenes sexuales son cometidas por chicas. Incluso, alertan de que ya hay niñas de 11 años acosando por internet a sus compañeros.

En lo que a la responsabilidad se refiere, es necesario tener en cuenta que en el caso de los menores de entre 14 y 18 años son los padres los pagan con una multa económica los actos de sus hijos. Por su parte, los que aún no han cumplido los 14, no pueden responder ante la justicia. En ese caso, Ponce destaca que dicha «irresponsabilidad debe suplirse por la responsabilidad en el colegio o en la familia».

Los expertos son conscientes de que las circunstancias que rodean el acoso escolar tienen que cambiar. Así, Lourdes Bernal recalca «la necesidad de poner el énfasis en todas las actuaciones de prevención». Por otro lado, también advierten que muchos menores son adictos a las redes sociales -al igual que antes los había a la televisión-, lo que conlleva muchos inconvenientes, entre los sobresale el hecho de que se convierten en personas con una capacidad limitada para maniobrar o que en el futuro tendrán dificultades en las relaciones personales.

Una droga más

No sólo en Valencia hay preocupación con la relación entre los jóvenes y las nuevas tecnologías. Hace sólo dos semanas, el juez de menores andaluz Emilio Calatayud, en una visita a Valencia, calificó internet como «una droga más para los chavales» y alertó que se estaban produciendo ya casos próximos al autismo a causa de la desmesurada afición a las redes. Puso el ejemplo de un joven que utilizaba una botella para orinar en su cuarto sin despegarse del ordenador y otro que pasó «alrededor de tres meses sin dormir» mientras se afanaba en obtener victorias en un juego 'online'.

La empresa de seguridad informática S2 Grupo realizó ayer un análisis de la situación con motivo del Día Universal del Niño. Su director, José Rosell, señaló que han «detectado que se establece una gran distancia entre la supervisión en el mundo real y en el digital por parte de los padres, lo que es importante corregir».

Por su parte, el Ayuntamiento de Valencia, ha llevado a cabo un estudio de las páginas que más visitan por los estudiantes en internet: sobre todo entran en 'Google', 'Youtube' y videojuegos; y sobre los problemas que les causan las nuevas tecnologías, entre los que destacan la pérdida de tiempo, su uso excesivo y las discusiones con sus padres.