Celso Albelo: «Crecí en un barrio donde había droga y delincuencia; la ópera me salvó»

Celso Albelo antes de actuar en el Palau de la Música. / Joan Tomás/
Celso Albelo antes de actuar en el Palau de la Música. / Joan Tomás

El tenor ha actuado en todos los grandes teatros del mundo. En Valencia lo hizo en el Palau de la Música, junto a Isabel Rey

CÉSAR RUSVALENCIA.

Celso Albelo es el tenor español de la nueva generación de mayor éxito internacional. Tinerfeño, desde su debut en 2006 ha conquistado todos los grandes teatros del mundo a falta del Metropolitan, donde debutará en 2016. Actuó ayer por fin en Valencia, en el Palau de la Música junto a la soprano valenciana Isabel Rey.

-Es la tercera vez que le esperamos. Por fin debutó en Valencia. Ha costado.

-Bueno, circunstancias de la profesión: estaba previsto para 'Thaïs' y también para 'L'Indovina' pero al final no pudo ser. La 'Thaïs' la cancelé, porque cuando me comprometí pensé que mi voz habría evolucionado para cantar el papel y no fue así. No me podía permitir venir aquí, al lado del maestro Domingo, a un 70%. Lo importante es que por fin llegué. A ver si gusto para volver.

-El programa del concierto se presentó como un homenaje a Verdi; pero no es un monográfico.

-Cerramos con Verdi, pero la primera parte estuvo centrada en el belcanto. El primer Verdi recoge mucho de Donizetti y Bellini, y queremos hacer un recorrido por ahí. Luego hicimos Verdi: canté por primera vez 'La mia letizia infondere' de 'I Lombardi' y también el dúo de 'I masnadieri' y cerré con 'Rigoletto', el 'Parmi veder le lagrime'.

-¿Qué tal el trabajo con Isabel Rey?

-Es como mi madre artística. Una de las primeras cosas importantes que hice a nivel internacional, fue mi debut en Zúrich con 'Don Pascuale'. Isabel era ya una gran figura y me ayudó muchísimo, siempre ha sido una gran consejera.

-Sin embargo, Rey, siendo valenciana, nunca ha cantado una ópera en el Palau de les Arts. ¿Es difícil ser profeta en tu tierra?

-No me sorprende. Hay algunos casos similares, aunque no tan extremos como el de Isabel. Yo creo que la carrera de un cantante ha de ser principalmente internacional; espero que algún día Isabel cante también una ópera aquí.

-En el estreno de temporada en Valencia tuvimos la anécdota de la indisposición del tenor. ¿Qué opina de este tipo de circunstancias?

-Los cantantes somos seres humanos. A mí me llamó la atención la sorpresa que despertó. Esas cosas pasan. Ivan Magrì es amigo mío; me contaron que estaba cantando estupendamente y fue un problema de cervicales, una desgracia. A mí, cómo lo solventaron, me hizo mucha gracia. Pero lo solucionaron.

-¿De dónde surgió su vocación?

-Yo iba para historiador del arte y me metí en la tuna. Empezó como un hobby y al final se convirtió en mi profesión.

-Su tiempo de estudio fue relativamente breve, pues con treinta años ya estaba cantando.

-Empecé con 24 años a estudiar canto seriamente. Ahora empiezo a ser conocido en España pero ya he debutado en todos los teatros importantes. Solo me falta el Metropolitan, pero he firmado para 2016. En España el único gran teatro en el que no he cantado es el Palau de les Arts.

-¿Y con tan poco tiempo de estudio ha sido suficiente?

-Cuando empecé a cantar yo no pasaba del sol, en el agudo soy capaz de llegar al fa. Sin estudio no lo podría hacer. Hoy en día si no cantas bien, con una buena técnica, más de cinco o seis años no aguantas.

-¿Quien fue su principal maestro?

-Sobre todo Carlo Bergonzi. De él aprendí a mantener una voz homogénea en todo el registro y admiro la emisión tan redonda que tiene. Además del estilo italiano en el canto.

-Existe la idea, por ejemplo en Valencia, de que la ópera es un lujo o para privilegiados. ¿Qué opina?

-Yo soy una persona de base muy humilde. Crecí en un barrio donde había muchos problemas de droga y delincuencia; y a mí la ópera, la música, me salvó. Así de claro. Cada vez que oigo comentarios de ese tipo, me parecen una tontería.

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