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CARLOS GARSAN
Miércoles, 23 de octubre 2013, 02:37
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Son tiempos difíciles para la solidaridad pero, aún con esas, Farmamundi planta cara a los recortes y a una ayuda que crece en sentimiento pero baja en ingresos celebrando un veinte aniversario cargado de trabajo hecho y de proyectos por realizar. El reto no podía ser más básico y, a la vez, más complicado: acercar la atención sanitaria a todo aquel la que la necesite. Simple para la comprensión pero complejo para la acción.
La organización no gubernamental (ONG) ha ofrecido durante las últimas dos décadas ayuda humanitaria en el área de salud, llevando a cabo alrededor de 200 proyectos que han llegado a más de 70 países repartidos, principalmente, en Centroamérica y África. Entre sus actividades principales se encuentra el suministro, asesoramiento, investigación y gestión de productos farmacéuticos y la ejecución de proyectos de cooperación al desarrollo y educación en países desfavorecidos, con lo que han llegado a convertirse en el primer distribuidor internacional no lucrativo de ayuda sanitaria en España.
Desde su sede en Paterna, Farmamundi trabaja por erradicar la miseria a través de la salud. «La enfermedad es a la vez causa y consecuencia de la pobreza. Si una persona enferma, su economía familiar se reduce, no puede trabajar, estudiar, cuidar de los suyos. Y los que menos recursos tienen, a su vez, están más expuestos a las enfermedades», cuenta su presidente, José Luis Daroqui Martínez. Una cadena frágil, que derriba una pieza tras otra y que ha visto en la sanidad la clave para sentar las bases de una nueva sociedad. Porque, por si hubiese alguna duda, siempre hay que empezar por el principio.
Fruto de los recortes, la ONG ha visto caer un 39,8% el volumen de trabajo desde 2010, pasando de gestionar 8.658.800 euros a 5.209.000 euros en 2012, una caída que tildan de «alarmante» y que pretenden paliar con la apuesta por un compromiso privado mayor, uns responsabilidad que pasa tanto por empresas como por el conjunto de ciudadanos. «La crisis global no puede ser una excusa para dejar de ayudar a quienes más lo necesitan», afirma Daroqui.
Así, además de su labor continuada en diferentes focos de pobreza, la organización también tiene entre sus misiones la atención a grandes crisis humanitarias, a situaciones de urgencia como la catástrofe del huracán Mitch en Centroamérica en 1998, el tsunami en el sureste Asiático en 2005, así como el terremoto que asoló Haití en el año 2010, país en el que se continúa con las labores de ayuda para combatir epidemias y mejorar la salud de las personas desplazadas.
«República Dominicana, Malí, Uganda, Kenia, República Democrática del Congo, Siria o Palestina son otros de los muchos países en los que trabajamos para paliar la grave situación sanitaria y alimentaria que atraviesan tras una crisis, muchas veces alargada demasiados años el tiempo», cuenta el presidente de la organización.
En sus 20 años de actividad, Farmamundi ha distribuido hasta 1.700 toneladas de medicamentos y cuenta con una base social comprometida de más de 5.000 socios, colaboradores y donantes y más de 150 voluntarios estables. Actualmente cuenta con 13 sedes repartidas por toda España y con otras 6 internacionales ubicadas en Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Ecuador, República Democrática del Congo y Sierra Leona.
Porque la solidaridad no sólo calma conciencias y almas, Farmamundi sigue dispuesta a enviar fármacos para curar al mundo.
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